miércoles, junio 21, 2006

En el solsticio de verano una palabra respira


Stonehenge. Solsticio de verano

21-06-06:

Junio avanza a gran velocidad. Ya hoy es el solsticio de verano. Estos días he estado tan ocupado que no me he percatado de su paso. Ha habido calor. Ha habido frío. Ha llovido. Ha dejado de llover. He ido a Caracas muchas veces, incluso tres en una semana. He dado conferencias. He estado en la televisión. He ido a la radio. He participado en reuniones. He releído el poema de Sánchez Rosillo donde monologa César Franck. He escrito los artículos. He dado clases. No he leído mucho, pero he leído. He recordado versos de Darío y de Pepe Barroeta. He escuchado a Bárbara. He visto más a Luisana que a Martín. No he actualizado los blogs, pero tampoco los he abandonado del todo. He visto juegos de fútbol, pero más los he escuchado. He llegado cansado a la casa. Me he acostado tarde. Me he levantado temprano. Hoy, por ejemplo. Son las cuatro y veinte de la mañana. Hace media hora que estoy despierto. La diferencia con otras ocasiones es que hoy no tengo que viajar y puedo abrir este archivo y hacer esta nota y leer algún libro y recordar el último verano de mi juventud y esperar que amanezca y sentirme feliz porque el sol puede traerme una palabra para nombrar la inmensidad.

sábado, junio 17, 2006

Argentina tocada por la gracia




No podía fallar. El azar concurrente me permitió ver uno de los seis inolvidables goles.

Ya me había resignado a oír el juego durante mi viaje por carretera hacia Caracas. Eso hacía, sin modificar la rutina. Así, me detuve en el sitio de siempre a equipar la camioneta y a comerme una "reinapepiada".

Como era de esperarse, en la arepera había un televisor. Argentina ganaba 1 a cero. Me comí la "reina". Me tomé el café. Y estaba conforme porque había visto a Argentina dominando por completo el partido. Cuando iba a salir, le dije a Angel: "Espérate, este avance me parece interesante". Y fue ahí cuando el azar concurrente justificó su acción. No vi cualquiera de los seis memorables goles. Vi el más. Vi el plus. Vi el regalo. Vi los 26 toques. Vi a Román. Vi a Sorín. Y vi de nuevo a Sorín y vi de nuevo a Román. Y vi a Saviola y vi Cambiasso. Y vi a Crespo y nuevamente a Cambiasso. Vi el taco y vi el gol. Vi la perfección. Y grité.

Y ahora ando, como toda Argentina, tocado por la gracia.

domingo, junio 11, 2006

La Argentina de mis tormentos


Messi

La vieja frase que Cabrujas aplicaba al partido político de sus afectos, hoy me sirve para definir lo que estoy sintiendo desde ayer. Empezó el mundial para Argentina y empezó bien -lo reconozco-, pero también se iniciaron viento en popa mis sufrimientos. Y es que no podía ser de otra manera. ¡Qué es eso de seguir ganando un partido 2 a cero! Una Argentina que se respete debía agregarle angustia al espectáculo. Así, no sólo le era conveniente encajar un gol sino también dejar a Messi sentado en la banca durante los 90 minutos. Ibamos a ganar, sabíamos, pero que no fuese tan fácil, por supuesto. Había que cumplir el ritual del peligro.

No le basta a la selección argentina con estar -como le corresponde a su destino histórico- en el grupo de la muerte. Le es imprescindible transitar por situaciones difíciles en cada juego. Ya sus jugadores "número 12" estamos acostumbrados.

Pekerman, por favor, no nos hagas sufrir tanto y no dejes a Messi por fuera todo el tiempo.

Saludo hoy con alivio (hasta el viernes 16) a la Argentina de mis tormentos.

sábado, junio 10, 2006

Acosta Bello y el "Pérez Bonalde"


No es Acosta Bello, pero se parece.
Es Paul Valéry.

Un excelente post del pájaro Guarandol (http://www.elpajaroguarandol.blogspot.com) me ha confirmado doce años después la versión que en su momento obtuve acerca del voto de Ida Vitale en el premio de poesía "Pérez Bonalde" de 1994.

Copio ahora una nota guara para mi amigo guarandol sobre el premio "Pérez Bonalde" en el que fue jurado la admirada poeta uruguaya:

"Revelo de entrada una limitación inevitable: sólo conozco versiones muy verosímiles y confiables, pero, al fin y al cabo, de segunda mano. Nos situaremos, entonces, en un tereno meramente especulativo, sobre el cual es pertinente formularse algunas interrogantes. ¿No es siempre útil proceder por tanteos dubitativos cuando se trata de materias rodeadas de incertidumbre? Creemos que acerca del Premio “Pérez Bonalde” correspondiente al presente año (1994), es legítimo plantearse las siguientes preguntas:

1. ¿Pesaron más razones extraliterarias que literarias en el veredicto? Si nos guíamos por el comentario que circuló en medios muy allegados al premio, conforme al cual el jurado consideró inconveniente premiar a un venezolano porque así se estaría debilitando su capacidad de convocatoria internacional (sería el segundo venezolano en sólo tres ediciones), es indudable que el fallo fue extraliterario. Si enlazamos el referido comentario con la lectura de la breve muestra hasta ahora publicada del libro ganador, la conclusión se robustece. Sólo por motivos no literarios textos así pudieron ser los elegidos.

Recuerdo en este momento un episodio contado por Carlos Barral en sus memorias, referido al premio Adonais, en una ocasión en que este famoso galardón español estuvo a punto de ser otorgado a un excelente poeta catalán llamado Jaime Ferrán. En una maniobra de última hora, por motivos que nada tenían que ver con la literatura, uno de los jueces recomendó premiar a un extranjero cuyo libro había sido previamente rechazado cuando la discusión se limitó a razones de orden poético. Ese extranjero fue finalmente el ganador. Era un venezolano. ¿Saben quién era ese venezolano? Era José Ramón Medina, precisamente el presidente del jurado que hace unos días otorgó el premio Pérez Bonalde a Roberto Fernández Retamar. Cosas del destino.

2. ¿Se premió a un autor a un libro? Si bien las bases de los concursos suelen ser claras, en muchas oportunidades el jurado no las respeta y termina premiando trayectorias, nombres o prestigios y no libros, cuando son éstos los concursantes. El premio Pérez Bonalde, de acuerdo con sus reglas, se debe conceder a un libro. Además de suscitar la duda que ya comenté acerca de la nacionalidad de los autores, surge esta otra: entre los extranjeros (en virtud de que los venezolanos, que, por cierto, eran más de cien, estaban en capitis diminutio), ¿se escogió un nombre o un libro? ¿No habría una obra estupenda de un poeta peruano, pero muy joven y desconocido? ¿Hubiera premiado el jurado un libro excelente de un joven poeta de Puerto Rico?...

Podríamos seguir especulando. Indicios muy sólidos nos señalan que la decisión de este importante concurso de poesía fue este año enteramente infeliz. Provocó, incluso, la noble reacción de protesta de uno de los miembros del jurado: la escritora uruguaya Ida Vitale. Ella votó por el libro de Arnaldo Acosta Bello. Ese voto, junto con el enviado por Juan Gelman, puso a competir un libro de poesía contra un nombre de poeta ¿o de funcionario? En todo caso, como finalmente va a resultar, si el jurado se equivocó, peor para el jurado. La poesía termina imponiéndose. La historia de los concursos literarios, como la de las antologías, está llena de esas imposturas. Al cabo, la poesía emerge. Los premios se olvidan."

(El Impulso, 11 de septiembre de 1994).

jueves, junio 08, 2006

María Luisa Bombal


María Luisa Bombal

Si este blog no se llamara como se llama tal vez el presente post no hubiese aparecido. Resulta que hace unos minutos escribí en google el nombre de María Luisa Bombal. No sé muy bien por qué lo hice. Navegaba, me aburría, tecleaba sin rumbo y decidí usar el buscador de imágenes. El primer nombre que se me ocurrió fue el de la gran escritora chilena. Y entonces llegó ella con su foto y su testimonio autobiográfico diciéndome que había nacido el 8 de junio de 1910.

De nuevo el azar concurrente haciendo de las suyas: hoy, si el calendario no es una opinión, es 8 de junio y la Bombal estaría de cumpleaños.

Con este recuerdo inesperado acá se lo celebro.

jueves, junio 01, 2006

Susana Soca espera la noche


Susana Soca

Susana Soca sigue mirando con amor los dispersos colores de la tarde, como la recordó en un poema su amigo Borges. Allí Susana espera la noche para contemplar el unicornio.

Supe de su nombre cuando leí Juntacadáveres porque Onetti le dedicó esa novela. Sé poco más. Fundó una revista legendaria llamada La licorne (por la pequeña constelación, no por el animal fabuloso). Escribió poesía y ensayos. Murió en un accidente de aviación en 1959.

El soneto de Borges, incluido en El Hacedor, debe ser uno de los más bellos homenajes recibidos por esta uruguaya que encantó a Henri Michaux.

P.D: La dedicatoria de Onetti es espléndida, elocuente:

"Para Susana Soca:
Por ser la más pura forma de la piedad que he conocido; por su talento"

domingo, mayo 28, 2006

Augusta se llama


Augusta Holmes


Mis amigos de la esquina de la 17
jamás se imaginaron esta dicha.


Augusta se llama
y es una voz lenta y secreta
que sólo a ti te canta.

sábado, mayo 20, 2006

Todos parecían, pero ninguno era


Parque. Tigre.

Estoy de nuevo en el Dora. Comeré solo. Martín y Maito están fuera de Buenos Aires. Ya ordené bife de chorizo. Mejor dicho, medio bife de chorizo, a sabiendas de las inmensas raciones porteñas. Lamenté mucho haber devuelto dos medias botellas de vino. Pero no estaban bien. Eran de la bodega López, cosechas 1998 y 2000. Ahora bebo con deleite un estupendo -aunque algo alcoholoso- Trumpeter de la familia Rutini, merlot, cosecha 2004. Por estos detalles ya me estoy pareciendo a mi querido amigo Tecnorrante, pero Israel (y Tecnorrante mismo) no me perdonarían que los omitiese.

Buenos Aires es una ciudad pródiga para nuestra manía de encontrar parecidos en la calle. Así, Martín y yo hemos visto en estos días a muchos amigos y conocidos nuestros. Vimos hace poco a Walter Rodríguez y detrás de él, casi corriendo, al catire Hernández. Y lo más increíble, detrás del catire venía Stefania Mosca. Lo aseguro. Martín fue testigo. Los tres en la misma cuadra. Ocurrió en la calle Corrientes, cerca de una de las formidables librerías Hernández.

También vimos a Guillermo Morón (ya esto es el colmo del azar concurrente) despachando cervezas en la barra del Senior Pub, muy cerca de la casa de Ivonne Bordelois.

Todos los días en la calle Paraguay, entre Florida y San Martín, saludamos a Rafael Arráiz Lucca, quien nos mira imperturbable desde una foto de los años veinte.

Manuel Azaña estaba –lo juro- en el restaurante Münich de La Recoleta. Era el más viejo de los mesoneros de ese estupendo lugar. Lo fotografiamos a placer mientras servía en una mesa de españoles que no se enteraban de nada.

Hemos visto a Acosta Bello dos veces y muchas a Victoria Ocampo. Martín me preguntó un día: ¿Es que estamos en Comala? Anoche, por cierto, vimos a Ernesto Sábato entrando lentamente al mundo de los inmortales. En serio, lenta y literalmente, Sábato entraba a Los Inmortales de la calle Corrientes. Y se sentó cerca de nosotros, pobres mortales que engullíamos sabrosas pizzas y cervezas frescas.

Una noche vimos a Félix Valderrama escuchando canciones de Sabina. Y yo no me canso de ver a Pichuco por casi todas las calles y a Elsa Camiya en una sola, pero siempre en el mismo sitio: frente a la confitería Richmond, en Florida.

Vi a Arturo, vecino nuestro de Arca del Valle, manejando un taxi, y a su esposa Cristina haciendo cola para entrar a la Bombonera. Y estoy viendo ahora a Omar Porteles. Es mesonero en este restaurante. Su estatura parece la de Eduardo Anzola, pero no es Eduardo Pionono Anzola. Es, definitivamente, Omar Porteles. En este momento me saluda. Ya lo habíamos visto el 31 de diciembre y se nos había parecido en algo a Maradona.

También vi a Rafael Salvatore caminando por Florida ayer y por Corrientes hoy. Para mi sorpresa resultó que era, en verdad y en ambas ocasiones, Rafael Salvatore. Por lo menos eso parecía. Mejor dicho: No parecía. Era.

También hemos visto a Alejandro Oliveros en casi todos los libros de Oliverio Girondo. Creo que hemos visto a Oliverio Oliveros y a Alejandro Girondo. No sabemos ya quién es quién en los retratos. Y hemos leído sus maravillas:

“¿Surgió de bajo tierra?/ ¿Se desprendió del cielo?/ Estaba entre los ruidos,/ herido,/ malherido,/ inmóvil,/, en silencio,/ hincado ante la tarde,/ ante lo inevitable,/ las venas adheridas/ al espanto,/ al asfalto,/ con sus crenchas caídas,/ con sus ojos de santo, / todo, todo desnudo,/ casi azul, de tan blanco.// Hablaban de un caballo./ Yo creo que era un ángel.

El primero de enero vi a Daniel Herrera Zubillaga. Conducía un taxi que me llevó hasta Tigre para buscar el lugar donde se suicidó Lugones. Al día siguiente Martín me advirtió que Luis Alberto Crespo (primo de Daniel Herrera, por cierto) se encontraba en una mesa del Florida Garden. Leía La Nación y tomaba jugo de naranja.

Omar Porteles me acaba de decir que vive en Lomas, pero que el 31 estuvo en El Pilar, comiendo y bebiendo con su familia. Me ha traído la carta de postres y yo decido sin mirar mucho: sabayón con higos. Mientras me lo trae, me percato de que sólo tres mesas permanecen ocupadas. En una de ellas John Gielgud está terminando de cuadrar un negocio. Enciende un tabaco. El próximo lunes le llevarán tres millones de los seis acordados con mi amigo Eduardo Pérez, el morocho que lo acompaña en la mesa. Ninguno de los dos se ha percatado de que yo he seguido casi todos los detalles de la coima.

Ya Omar Porteles me ha traído el postre. Y concluyo.

sábado, mayo 13, 2006

Dicen que ha vuelto la diosa ambarina


Agata ambarina

Ha vuelto, sin duda.

Busca encarnar de nuevo en la floresta,
lejos de su hornacina
donde Eguren le reza todavía.

Sé que ha vuelto porque
su brillo se asomó hoy por la ventana.

Es una y todas.

Escribe desde el relámpago.

Si sus letras llegan a rozarte,
nada existirá -lo dijo Emilio-,
nada podrá existir sino ella,
diosa y ambarina
en todo su esplendor.

Filósofo del agua


Ian Waldie

"...me descubro en la imagen atónita del agua"

(José Gorostiza, Muerte sin fin).

13-05-06: Seis de la mañana. Estamos sin agua. Seguramente hay un racionamiento desde ayer. No sabemos por qué. No leímos aviso alguno.Es un verdadero fastidio estar sin agua. Como decía Bachelard, la pena del agua es infinita.

Llegó el agua, más rápido de lo que temía y no me dio tiempo de seguir verbalizando su ausencia. Habría continuado con Bachelard, su poética y sus sueños. Habría recordado a Heráclito y el río. Habría escrito agua por todas partes. Habría hecho la profecía del agua. Habría hablado de la muerte por agua, pero también del nacimiento de los ríos, de las aguas cristalinas y de las aguas que van manando sin cesar de la montaña.

Aguas de arriba y aguas de abajo. Agua que cae y agua que brota.

Agua va y agua viene.

Espejo de agua. Espejo de Narciso.

Aguas tenebrosas y aguas puras de Juan de Yepes.

Vaso de agua de José Gorostiza.

Ojo de agua. Puerta de agua. Viento de agua. Entrada de aguas. Aguacero.

Entre dos aguas: agua de azahar y agua de rosas.

Aguamala. Aguamiel.

Aguardiente: agua bendita.

Agüitas. Agua de tamarindo. Agua de jamaica. Agua de panela. Aguada Grande. Aguaviva. Managua. Yaritagua. Piragua y Aguascalientes.

Aguas turbias. Aguas azules. Aguas negras. Aguas claras. Aguas mansas y aguas turbulentas. Aguas encrespadas. Aguas termales. Aguas estancadas.

Hermana agua de Francisco de Asís. Aguasanta.

Buenos días tortuguita,
periquito del agua,
abuelita del agua,
borrachito del agua,
payasito del agua,
filósofo del agua.

viernes, abril 28, 2006

Diseño integral


Santiago Pol

Santiago Pol está al frente de una interesante oferta académica que acaba de inciarse en San Felipe, Venezuela. Me refiero a la carrera de Diseño Integral, cuyos planteamientos básicos son expuestos de este modo por sus responsables en la UNEY:

"La ineludible beligerancia del diseño en todas las épocas, en todos los lugares y en todas las actividades humanas (¿no hablaron los griegos de la formación como el arte de dar forma a las cosas y a los hombres?), nos dispensa de argumentaciones dirigidas a justificar teóricamente su inserción actual en el elenco de nuestras carreras. Una valiosa bibliografía que citamos al final, nos sirve de apoyo, desde luego. Pero, es, básicamente, la vivencia de cada uno de nosotros, ante situaciones que demandan formas distintas de plantearse y subsanarse, la que puede y debe tomar la palabra. Ella sabrá decirnos de qué se trata. Y sus portavoces serán el artesano, el industrial, el médico, el deportista, el actor, el comerciante, el odontólogo, el cocinero, el comunicador social, el arquitecto, el editor, el artista plástico, el viajero, el caminante, las amas de casa, el pescador, el carpintero, el sastre, el historiador, el director de teatro, el director de cine, el campesino, el músico, el mecánico, el conductor, el fotógrafo, el médico, el ingeniero en informática, el bailarín, el poeta, los niños, los árboles, los animales, los parques, la ciudad y un larguísimo etcétera. Alguien ha dicho, parodiando un título de Faustino Cordón, que “diseñar hizo al hombre”. De allí el carácter obvio (y aparentemente caótico) de la anterior enumeración. En pocas palabras: la vida como diseño y el diseño como vida.

"Consciente de que las bondades de un proyecto educativo podrían frustrarse rápida e inexorablemente, si no se cuenta con las personas adecuadas para llevarlo a cabo, resolvimos comenzar por lo más arduo: la preparación de los docentes idóneos. Una preparación orientada más a la identificación y compromiso con la filosofía, principios y valores que sustentan el proyecto, que con destrezas técnicas o pedagógicas (importantes y jamás excluidas en nuestros cursos previos para docentes). Luego de una fecunda experiencia con el primer Curso para la Docencia de Diseño Integral, estamos en capacidad de recomendarlo como el mejor comienzo posible de toda propuesta formativa innovadora. Por encima de los concursos de oposición para seleccionar docentes, creemos que se encuentra esta modalidad que no suprime la primera: el curso de oposición, como podríamos denominar con propósitos comparativos y didácticos, esta modalidad de ingreso académico.

Nuestro proyecto encarna una continuidad temática y académica en la UNEY. No representa en ella un pregrado más. Menos aún, un pregrado ajeno a lo que venimos trabajando. Se trata de un espacio para la formación, surgido del diálogo entre los precedentes y, de la interpelación continua de la universidad consigo misma. Así, nuestros llamados espacios académicos de Ciencias del Deporte, Ciencia y Cultura de la Alimentación, Lengua y Tradición Cultural, Cultura del Emprendedor y Filosofía de la Práctica, concebidos todos de manera armoniosa, fueron generando este otro de Diseño Integral.

Si estamos demostrando (y demostrándonos) la viabilidad curricular y funcional de concebir los temas de la alimentación y del deporte, como una pluralidad de aristas interrelacionadas y no como parcelas de diversos especialismos, más o menos inconexos, ¿por qué no había de pensarse igual respecto del diseño? ¿por qué seguir transitando la ruta de la fragmentación en un área tan evidentemente articulable? Revisada la oferta académica existente en el país en la disciplina del diseño, cualquiera puede percatarse de que la misma no refleja la indicada evidencia, sino, todo lo contrario: las escuelas de diseño gráfico, por un lado, y las escuelas de diseño industrial, por otro, para no hablar de las diversas opciones aisladas (tantas como “especialidades” del diseño sea dable formular), configuran un patético cuadro de dispersión educativa, a despecho de la notable calidad que alguna(s) de esas alternativas ha(n) demostrado poseer. Verdad esta última, más de antano que de hogaño, todo sea dicho.

Sin pretender alterar, ni recusar, lo que ya se ha desarrollado de esa manera en la enseñanza del diseño en Venezuela, estamos proponiendo ahora un sendero distinto, que aspira retomar la olvidada tradición de los saberes compartidos, de los conocimientos básicos, teóricos, prácticos y generales, que habitan ese centro que los griegos llamaban bellamente, “el lugar común”.

Desde el lugar común del diseño, la UNEY pone en marcha este proyecto, pensado y modelado desde hace más de cuatro años".

viernes, abril 14, 2006

Briceño y Balza o la arbitrariedad de la memoria


Haidée Balza

14-04-06: Leo a Briceño Iragorry. Leo un discurso de Briceño Iragorry. Menciona a la Iron Mines of Venezuela y me acuerdo de inmediato de César Reyes y de Gisela Madrid, ambos becarios de la Orinoco Mining cuando estudiaban en la UCV y hablaban con burla y miedo, a la vez, de Mr. Burton. César era mi compañero en Derecho y Gisela mi amiga de Periodismo, a quien conocí por César. Ahora que me acuerdo: César divertía a Gisela con Mr. Burton. Tenía montado un número humorístico en el que imitaba al susodicho gringo. Gisela gozaba. Y yo reía, sin entender del todo el contexto del disfrute guayanés de mis amigos.
Con Gisela vi las tetas de Haydée Balza en el Ateneo. Haydée no estaba en el escenario sino en el pasillo. Se trataba de “La Celestina”. Esa función fue un sábado, ya no recuerdo si del 71 o del 72. Lo cierto es que hoy llegan todos a esta nota con la arbitrariedad maravillosa que posee la memoria involuntaria.

jueves, abril 13, 2006

Comprensión de Armas Alfonzo


Alfredo Armas Alfonzo. Foto de Ricardo Armas


Vuelvo a las páginas de Armas Alfonzo. Pienso que las clases de Comprensión de Venezuela podrían ser clases de Comprensión de Armas Alfonzo. En su obra está todo, o casi. Y lo más importante: está el alma del país. Comprensión del país de Armas Alfonzo podría ser el nombre de la cátedra que acabamos de comenzar en la UNEY. Y no es que Venezuela no se encuentre en muchos otros autores. Es que Armas Alfonzo era parte de lo que él mismo quería sentir y comprender. El no narró o contó desde afuera. El se contó a sí mismo. Y él era Bocauchire, el Unare, Clarines, Cumaná, Ricardo Alfonzo, Mamachía, la naiboa, una latica de mantequilla Brun, el gofio cumanés, Maremare y Zenón Marapacuto.

Vi al general Manuel Antonio Guevara tomar una noche Sabana de Uchire. La fiebre lo hacía temblar, pero así y todo, dictó el telegrama donde se le comunicaba al jefe de la Libertadora que Sabana de Uchire había caído en poder de la revolución. Era medianoche en el cuento magistral de Armas Alfonzo y yo seguía leyendo hasta dar con Guanape, después de pasar por el Tusor de Seda que le regalaron el día de su boda a Gustavo Pereira.

miércoles, abril 12, 2006

Salvador Elizondo in memoriam


Salvador Elizondo. Foto de su esposa,
nada menos que Paulina Lavista.

El pasado 29 de marzo murió el escritor mexicano Salvador Elizondo. Me enteré anoche revisando el suplemento literario de La Jornada. En agosto del año pasado yo había bajado de la biblioteca todos los libros de Elizondo que tengo. Los agrupé para leer algunos que no había leído y releer el resto. Esto último lo he hecho en varios oportunidades con Farabeuf y El Hipogeo Secreto, que me parecen novelas magistrales. Esta vez El Grafógrafo ocupó mi tiempo de relectura y me topé, por fin, con Camera Lucida, un conjunto de artículos y discursos, donde el ensayista Elizondo no deja nunca de ser el narrador Elizondo. Volví a unas páginas de Cuaderno de Escritura y a otras de Farabeuf y nuevamente me acordé de mi amigo Juan Arcadio Rodríguez, a quien esta novela le parecía excelente por su incursión en las áreas más crueles del placer. El mismo día que Juan me habló de ella proyectó en su cine-club El Jardín de los Suplicios, una película francesa basada en una obra de Mirbeau. Seguramente nuestra conversación sobre el film nos llevó al suplicio llamado Leng Tch’e o de los Cien Pedazos, descrito memorablemente en Farabeuf con una fotografía que ilustra el momento en que le es aplicado a un magnicida. Previsiblemente hablamos también de Bataille.

Pude haber visto a Elizondo en el año 81 cuando fui a México, pero no di con el lugar donde anunciaban una conferencia suya. Creo recordar que se trataba de un lugar algo siniestro. Mejor dicho, creo recordar que me imaginé que se trataba de un lugar algo siniestro, una especie de sala sombría del centro de la ciudad. Lo cierto es no fui o no pude ir. Tal vez Carmelina hizo alguna advertencia de peligro que Cuchi y yo acatamos. Lo que sí hice fue comprarme todos los libros de Elizondo que conseguí. Cuando anoche me enteré de su muerte no me fue difícil dar con ellos. Los tenía en uno de los estantes del pasillo. Ahora mismo abro El Grafógrafo, citado en alguna oportunidad en este blog o en Isla de Robinson. Lo abro y leo el texto maravillosamente metaescritural que le dedicó a un ilustre grafógrafo mexicano llamado Octavio Paz:

Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.

Leo rápido y me recuerdo leyendo estos versos de Octavio Paz:

El muchacho que camina por este poema,

entre San Ildefonso y el Zócalo,

es el hombre que lo escribe.

Así también, Salvador Elizondo fue el autor de El Hipogeo Secreto, una novela donde un autor llamado Salvador Elizondo intentó escribir una novela titulada El Hipogeo Secreto.

Cuenta Elena Poniatowska que del “chato” Elizondo se decía que era un genio. Seguramente lo sigue siendo y desde cualquiera de sus páginas continuará deletreando a sus lectores.

martes, marzo 28, 2006

Alejandra y el deseo de la palabra


Alejandra Pizarnik


Alejandra en mi memoria es el perdido volumen de Ocnos que conocí por Antonio Beneyto.
Alejandra está allí con sus muñecas desventradas, con sus insomnios, con sus jardines, con sus juegos verbales, con sus obsesiones.

Alejandra escribe la última carta a Ivonne Bordelois. Cierra el sobre y se sume para siempre en los cielos de la poesía.

domingo, marzo 26, 2006

27 de marzo


Discépolo

Feliz cumpleaños Juan Nuño.
Feliz cumpleaños Antonio Arráiz.
Feliz cumpleaños Enrique Santos Discépolo.
Feliz cumpleaños Begoña.

También yo apago velas el 27 de marzo y, como Begoña, seguiré encendiéndolas.

Lo dijo Machado: "Hoy es siempre todavía".

lunes, marzo 20, 2006

Desnudos en Caracas


Caracas al desnudo. Juan Vicente Gómez

Fue ayer. Marzo desnudo. "Desnudos en Caracas", hubiera dicho Fausto Masó.

El ojo de Juan Vicente Gómez lo llama "Caracas al desnudo".

Todos desnudos ayer gracias a Tunick.

jueves, marzo 09, 2006

Kiki de Montparnasse o Man Ray de Kiki


Kiki de Montparnasse. Man Ray

Fue violín de Ingres. Fue reina del Jockey (también de La Coupole). Fue la otra mitad de Man Ray. Fue la modelo de todos en el Montparnasse de los años veinte. Durante un tiempo ella sola fue Montparnasse.

Fue el escándalo mismo. Un día decidió prescindir de las pantaletas y subirse todas las noches a las mesas de los bares.

Fue exuberante y bella. Fue y es una leyenda.

domingo, marzo 05, 2006

El hilo del discurso


Mina


05-03-06:

El laberinto del discurso.

El hilo del discurso que se pierde.

El hilo del discurso es el de Ariadna, pero también es el de Borges.

El laberinto del discurso fue construido el primer día de la creación.

El laberinto tiene entrelíneas, entresuelos, entretelones.

En el laberinto me pierdo y no sé cómo seguir sin el hilo.

Estoy tal vez en el centro del laberinto, pero nunca lo sabré porque en el centro del laberinto ya no se encuentra el Minotauro.

(Teseo Joyce pasó por aquí hace algún tiempo y dio cuenta del voraz).

En el laberinto ya no nos queda, entonces, ni la ilusión de perder la vida en su difícil centro.

Continuamos en el laberinto.

El laberinto es este cuaderno. El laberinto es esta página. El laberinto es esta casa. El laberinto es esta vida.

(La foto de Mina está acá sólo porque hace un momento escuchaba su bella versión de la Balada de Otoño de Serrat)

miércoles, febrero 22, 2006

Anotación en La Habana


El malecón

12-02-06:

La Habana está hoy fría y lluviosa.

En La Habana la brisita nupcial de la metáfora es hoy un viento furioso que no se deja definir.

En La Habana hay un infante difunto que yo recuerdo frente al sitio donde estaba el solar de su novela interminable.

En La Habana vive un poeta entrañable y lúcido llamado Efraín Rodríguez Santana a quien anoche conocí gracias a mi amigo Gonzalo Ramírez (no éramos tres tristes tigres, pero en un momento los tres nos sentimos más tristes que tigres).

En La Habana un escritor español, Isaac Rosa, pasea su sencillez por el castillo donde antaño otros pasearon su arrogancia.

En La Habana está hoy Joaquín Sabina. En La Habana valen más cien Sabinas volando que un Joaquín en mano.

En La Habana Abel es un gato volador y no sólo un ministro de cultura.

En La Habana una ola inmensa sobrepasó el muro del malecón y cayó con toda su fuerza sobre el taxi que esta tarde me trasladaba al hotel (nos salvó el alma de Lezama).

En La Habana ya no está el gozador de la calle Obispo, pero su sombra sigue en las esquinas bailando El Manisero.

En La Habana vivió la Macorina (mi mirada la busca, mi corazón la busca y ella no está conmigo).

En La Habana las voces del Parque Central recrean todas las tardes la historia del béisbol. Una de esas voces, defendiendo al Duque Hernández, acaba de sentenciar: “El que es bueno es bueno aunque venga de Marte”.

En La Habana, Lezama. Definitivamente en La Habana pertenezco al curso délfico que habita en Trocadero 162.

En La Habana, como siempre, la mar violeta añora el nacimiento de los dioses.