jueves, diciembre 27, 2007
Una buena repregunta referida por Hiriart
-¿La conoces? -pregunta el ansioso enamorado cargado de reconcomios.
-Nada más de vista -le contesta el presunto rival.
-¿A qué distancia? -pregunta el curioso pertinente"
(Hugo Hiriart, Cuadernos de Gofa)
domingo, diciembre 16, 2007
Pascua donde no se nombra al Mesías
jueves, diciembre 06, 2007
Víctor Serge y lo invencible
Víctor Sergedomingo, noviembre 25, 2007
El niño peronista y el barroco

sábado, noviembre 24, 2007
Pequeña confesión a la sordina...
Janio Quadrossábado, octubre 27, 2007
Es infinita esta riqueza abandonada
Néstor SánchezAbro en este momento el volumen de Cómico de la lengua que compré hace dos semanas en la amable librería Prometeo de Palermo. Al leer las primeras líneas recuerdo que el pasado 15 de octubre había intentado comenzar la lectura de la novela durante el vuelo Buenos Aires-Caracas. Lo recuerdo exactamente, entre otras cosas, porque cuando me topé en esa ocasión con la primera página, se me apareció, como siempre, el azar concurrente. Leí lo que ahora leo de nuevo: “…el anochecer (la caída de la tarde, el crepúsculo) del día quince de octubre…)". Y sigo la lectura de una página que remite a su propia escritura o a cómo describir la lentitud que Nacha Ortiz empleó esa tarde en desvestirse.
Nuevamente volvió por sus fueros el azar concurrente. Antes de concluir esta breve anotación quise verificar la cita de Edgar Bailey. Fui a la biblioteca y busqué su Obra Poética editada por Corregidor. La encontré –lo juro- debajo de dos libros de Néstor Sánchez: Siberia blues y Nosotros dos.
Es infinita esta riqueza abandonada.
sábado, octubre 20, 2007
Dedicatorias de Borges
“De la serie de hechos inexplicables que son el universo o el tiempo, la dedicatoria de un libro no es, por cierto, el menos arcano. Se la define como un don, un regalo. Salvo en el caso de la indiferente moneda que la caridad cristiana deja caer en la palma del pobre, todo regalo verdadero es recíproco. El que da no se priva de lo que da. Dar y recibir son lo mismo.
Como todos los actos del universo, la dedicatoria de un libro es un acto mágico. También cabría definirla como el modo más grato y más sensible de pronunciar un nombre. Yo pronuncio ahora su nombre, María Kodama. Cuántas mañanas, cuántos mares, cuántos jardines del Oriente y del Occidente, cuánto Virgilio”.
En su último libro (Los conjurados) Borges afirmó que la dedicatoria es un misterio y una entrega de símbolos. Mucho antes, en 1960, había escrito un sueño que fue a la vez un relato prodigioso, un tributo y una dedicatoria literaria reparadora y justa. Me refiero, desde luego, a la página espléndida en la que Borges le entrega El Hacedor a Lugones y éste, que se había suicidado 22 años antes de esa ofrenda inesperada, la acepta gustoso.
Fuentes y el arte (o el ardid) de la dedicatoria
Shirley MacLaineMi admiración por Luis Buñuel encontró un día en Carlos Fuentes las frases precisas que me permiten desde entonces expresarla con elocuencia que agrada y comunica. Las hallé en la dedicatoria de su libro Las Buenas Conciencias. Allí está escrito: “A Luis Buñuel, gran artista de nuestro tiempo, gran destructor de las conciencias tranquilas, gran creador de la esperanza humana”. Creo que esa frase comprende un universo o, por lo menos, cuanto sigue: una filosofía estética en pocas líneas, una biografía en tres pinceladas y un ejercicio del elogio y del afecto que se explica a sí mismo. Todo eso -y más- es esa dedicatoria admirativa, que aprovecha el título de la novela para contraponerle un atributo “buñueliano” y establecer el centro perdurable de una obra (la de Buñuel).
A Buñuel siguió dedicándole libros Carlos Fuentes. Si bien Diana o la cazadora solitaria no tiene nada escrito en forma convencional de dedicatoria, un enorme “In Memoriam” por la actriz Jean Seberg se desprende de sus páginas... En ellas encontramos, además (y por esto viene al caso), una presencia sabia: la de Luis Buñuel. El inevitable surrealista español es un personaje de la novela. En ella hace de amigo y consejero del autobiógrafo que, como suele ocurrir, perdió la cabeza por una mujer.
Seguramente habrá otros libros de Fuentes con dedicatorias o alusiones a Buñuel o algún relato que ahora se me escapa. Lo cierto es que, más allá de las dedicatorias, varias son las obras “buñuelianas” del mexicano. Entre ellas incluyo a Aura y Cumpleaños, no dedicadas a Buñuel, pero asociables plenamente al genial aragonés. También puedo recordar Terra Nostra, esa película de Luis Buñuel magistralmente llevada a la escritura por Carlos Fuentes. Está dedicada “a Sylvia” (así, sin más) pero la antecede una nota de reconocimientos, que en mi opinión, constituye también una dedicatoria, una copiosa dedicatoria que es también un borgeano poema de los dones. Copio una parte:
“A Luis Buñuel y Alberto Gironella, por las conversaciones en la Gare de Lyon que fueron el espectro inicial de estas páginas; a Carlos Saura y Geraldine Chaplin, demiurgos del pastelón podrido de Madrid; a María del Pilar y José Donoso, Mercedes y Gabriel García Márquez, Patricia y Mario Vargas Llosa, por muchas horas de extraordinaria hospitalidad en Barcelona; a Monique Lange y Juan Goytisolo, por el refugio de la rue Poissoniére; y a Marie José y Octavio Paz, por un estimulante e ininterrumpido diálogo a lo largo de los años. // A Roberto Matta, propietario del mapa de plumas de la selva americana, que en realidad es una máscara; a José Luis Cuevas y Francisco de Quevedo y Villegas, porque el genio y la figura de su encuentro sepulcral acudieron a mi llamado de auxilio en los momentos difíciles...”.
La dedicatoria en Fuentes es ofrenda y reconocimiento, afecto y homenaje. También es poesía de las maravillas cotidianas. Por esto último no se me olvida jamás la sencilla dedicatoria de Cumpleaños, con la que concluyo esta primera aproximación al tema:
“A Shirley MacLaine, recuerdo de la lluvia en Sheridan Square”.
sábado, octubre 06, 2007
Emilio Gauna murió en Palermo
Adolfo Bioy Casaresacuchillado en un mano a mano que se arrastraba de años atrás".
Era contemporáneo de Borges y seguramente había escuchado historias de los más afamados cuchilleros de Palermo, como ese protervo "amigo" suyo llamado Valerga. Le hubiera encantado, sin duda, El Sur, un cuento formidable y letal en el que habría visto anunciado su coraje y su destino. Creo que la mitología porteña del héroe lo abrumaba.
Emilio Gauna dudó de su propio arrojo y quiso desmentirse. Tuvo éxito. Tanático, pero también cartesiano, sabiamente se dejó ahogar por la ebriedad de la fiesta.
Con brillantez, Adolfo Bioy Casares lo concibió y mató en El sueño de los héroes. Después, a Gauna lo llevaron al cine y lo cantaron gracias al maestro Jaime Roos. Podemos decir sin equívocos que también tuvo éxito en esos nuevos escenarios.
Según Adriana Varela, donna della voce rauca, a Emilio “el dolor se le fue como por artimaña”.
Y yo, por lo mismo (por artimaña), intento hoy este post nostálgico que dedico a mi querido amigo Juan Carlos Cadeiras, quien conoce todos los vericuetos de esa hermosa galaxia inabarcable que orgullosa y porteñamente llaman Palermo.
domingo, septiembre 23, 2007
Sergio Chejfec y Venezuela
domingo, septiembre 02, 2007
Abuelidad
sábado, septiembre 01, 2007
Guillermo Martínez, el tenis y Borges
sábado, agosto 25, 2007
Bajo el signo de Olivia
Bajo el signo de Borges. Olivia, veinticinco de agosto, 2007. Borges, que nació el 24 de agosto, inmortalizó también el día siguiente con su cuento Veinticinco de agosto, 1983. Como recordarán sus lectores, en él, nuevamente Borges se encuentra con Borges, como en El otro. Los viejos temas suyos del doble y del tiempo abismal persisten en ese sueño perdurable.
Jubilosa e inexorablemente, Martín y Maito se encontraron con ellos mismos en Olivia (y en vigilia), hoy, 25 de agosto del 2007.
Olivia
Olivia.
Bienvenida.
Toda nuestra alegría y un fuerte abrazo para sus padres Maito y Martín.
domingo, agosto 05, 2007
Ipanema camina en la memoria
domingo, julio 15, 2007
El íntimo cuchillo en la garganta
...Creo que estoy asistiendo a una de esas jornadas trágicas de Argentina. Brasil hace faltas, pero no se ven. Argentina domina el balón, pero no concreta. El equipo argentino no parece el equipo argentino. Brasil le ha puesto escollos por todas partes y Argentina no ha sido capaz de vencerlos. Quedan 15 minutos. La cosa está cuesta arriba. Habrá que conformarse con lo que llaman “el gol de la honrrilla”, pero éste tampoco aparece. Riquelme acaba de hacer un remate que se va por encima del arco. Nada... Llegó el gol de Argentina. Lo mete Messi, pero un juez de línea uruguayo se lo quita, equivocándose ostensiblemente como lo dice Panchi Blavia. Lo demuestra con el video que acaba de verse. Le robaron el gol a Argentina. Eso forma parte de este libreto de fatalidades... Tiro de esquina a favor de Argentina. Nada… Falta contra Messi… Ahora quedan tres minutos, más tres de descuento. Falta a favor de Argentina… Creo que ahora Argentina meterá el gol de la honrrilla. Ya viene, ya viene… Riquelme cobrará. No. Le pegó arriba... Faltan cuatro minutos...
Esto parece que va a quedar así. Ya acaban de anunciar los tres minutos de descuento... En tres minutos no se meten tres goles. Bueno. En tres minutos se pueden meter tres goles, pero en la literatura fantástica, no en el terreno de juego, ni menos todavía en el Pachencho Romero, atiborrado de venezolanos que van a Brasil... Pienso que otra cosa hubiese ocurrido si el juego final se hubiera realizado en el amable estadio de Barquisimeto...
Ya cae el telón. El íntimo cuchillo en la garganta.
(Fragmento final de la anotación que hice en mi diario durante el juego fatídico)
sábado, julio 14, 2007
Argentina en la final de la Copa América
Me lo dijo ayer Lázaro Alvarez y lo celebré con deleite:
"Lo justo sería que la final de la Copa América se jugara entre la selección argentina y su banca, sin duda, los dos mejores equipos de esta competencia".
No parece necesario añadirle nada a la sentencia del poeta.
Pero volvamos a la realidad y demos la palabra al camarada Víctor Hugo Morales:
"Tatatatatatatatatatata, que sea que sea que sea que sea".
Y será. Será mañana, domingo 15.
Después iremos todos en peregrinación a Rosario para recordar a Doña Celia y para besar el vientre sagrado de su hija, Celia también, como las buenas madres rosarinas. Así lo estará pensando en este instante Guy Monod, quien nos acompañará a Rosario, pero sólo para elogiar el vientre sagrado de otra Celia. Guy viajará afligido, por razones brasileñas que le entendemos y le respetamos.
(Un espacio, no por último menos importante, para su majestad Riquelme).
sábado, junio 30, 2007
Niemeyer centenario
domingo, junio 24, 2007
Campos de mis abuelos que todavía guardan el nombre de Acevedo
Cuando pasé por Villa de Cura pensé en Zamora y en Bolívar Coronado, en Helen Mendoza de Iribarren y en Félix Valderrama.











