sábado, octubre 27, 2007

Es infinita esta riqueza abandonada

Edgar Bailey


Néstor Sánchez


27-10-07: Fue reeditada la novela Cómico de la lengua de Néstor Sánchez. Estuve buscándola hace varios meses y no pude conseguirla. Era previsible. La edición de Seix Barral estaba agotada y todavía no había salido la excelente reedición argentina de Paradiso. Sánchez es ahora un narrador olvidado. En los años setenta se le exaltó y consagró casi a la misma velocidad con que se le sumió poco después en el olvido. Creo que toda su obra se publicó en un período de seis años apenas (1976-1973). Nació en 1935 y murió en el 2003. Yo preguntaba en las librerías de Buenos Aires y nadie me daba razón de sus libros, hasta que una tarde de enero del 2006, en una pequeña librería en Barrio Norte conseguí Siberia blues. Ciertamente Paradiso está iniciando ahora su recuperación junto con Alción Editora que editó Nosotros dos. Pienso que esa recuperación –como casi todas- vale la pena.

Abro en este momento el volumen de Cómico de la lengua que compré hace dos semanas en la amable librería Prometeo de Palermo. Al leer las primeras líneas recuerdo que el pasado 15 de octubre había intentado comenzar la lectura de la novela durante el vuelo Buenos Aires-Caracas. Lo recuerdo exactamente, entre otras cosas, porque cuando me topé en esa ocasión con la primera página, se me apareció, como siempre, el azar concurrente. Leí lo que ahora leo de nuevo: “…el anochecer (la caída de la tarde, el crepúsculo) del día quince de octubre…)". Y sigo la lectura de una página que remite a su propia escritura o a cómo describir la lentitud que Nacha Ortiz empleó esa tarde en desvestirse.
La novela continuará su curso con la parsimonia de una lengua que procede también por oído. La prosa de Sánchez, que comenzó con el viejo truco del manuscrito, irá convirtiéndose en el verdadero centro de la trama y alcanzará en un momento la difícil cumbre de la poesía. Al llegar al capítulo que recuerda un verso de Edgar Bailey pude decir(me), casi de manera mecánica, que Cómico de la lengua es una novela interminable y que "es infinita esta riqueza abandonada" por más esfuerzos que hagamos para su agotamiento.

Nuevamente volvió por sus fueros el azar concurrente. Antes de concluir esta breve anotación quise verificar la cita de Edgar Bailey. Fui a la biblioteca y busqué su Obra Poética editada por Corregidor. La encontré –lo juro- debajo de dos libros de Néstor Sánchez: Siberia blues y Nosotros dos.

Es infinita esta riqueza abandonada.
(A Gonzalo Ramírez, lector de Sánchez)

sábado, octubre 20, 2007

Dedicatorias de Borges

María Kodama. Foto de una buena foto de Martín Castillo

Borges, maestro también de los "umbrales" y de otros paratextos, dejó escrita una de las mejores formas del difícil arte de dedicar un libro: la metadedicatoria, que en su caso fue sólo el confeso pretexto para pronunciar un nombre. Así, en la primera página de La cifra escribió amorosamente cuanto sigue:

“De la serie de hechos inexplicables que son el universo o el tiempo, la dedicatoria de un libro no es, por cierto, el menos arcano. Se la define como un don, un regalo. Salvo en el caso de la indiferente moneda que la caridad cristiana deja caer en la palma del pobre, todo regalo verdadero es recíproco. El que da no se priva de lo que da. Dar y recibir son lo mismo.

Como todos los actos del universo, la dedicatoria de un libro es un acto mágico. También cabría definirla como el modo más grato y más sensible de pronunciar un nombre. Yo pronuncio ahora su nombre, María Kodama. Cuántas mañanas, cuántos mares, cuántos jardines del Oriente y del Occidente, cuánto Virgilio”.

En su último libro (Los conjurados) Borges afirmó que la dedicatoria es un misterio y una entrega de símbolos. Mucho antes, en 1960, había escrito un sueño que fue a la vez un relato prodigioso, un tributo y una dedicatoria literaria reparadora y justa. Me refiero, desde luego, a la página espléndida en la que Borges le entrega El Hacedor a Lugones y éste, que se había suicidado 22 años antes de esa ofrenda inesperada, la acepta gustoso.

Fuentes y el arte (o el ardid) de la dedicatoria

Shirley MacLaine

Al arte de la dedicatoria dedicó Gerard Genette un capítulo de sus Umbrales, libro donde encontramos un estupendo estudio sobre los llamados “paratextos”, esas delicias marginales de la literatura. El mexicano Hugo Hiriart, por su parte, escribió un divertido artículo acerca de la práctica de dedicar libros, incluido en su entrañable Disertación de las telarañas. En el referido articulo podemos leer aquel memorable ejemplo de dedicatoria excluyente y sorpresiva: “Dedico estos poemas a toda la humanidad, menos a Enrique Krauze”. Ambos trabajos pueden servirnos para orientar nuestra incursión en esta escritura poco visitada por los críticos, pero muy recordada por algunos lectores. Yo me limitaré ahora a seguir el hilo de una conversación informal que tuve hará unos cuatro años con Beatriz. El tema era Carlos Fuentes y algunas de sus novelas. Mencionábamos títulos y temas, pero sólo para identificar un gusto común. En eso estábamos cuando de pronto me percaté de que me sabía de memoria varias dedicatorias de Carlos Fuentes y se lo comenté de inmediato a Beatriz. Alguno de los dos propuso entonces llevar al ya extinto y legendario foro “Javier Marías” el tópico de la dedicatoria literaria, empezando con Fuentes. Y eso hice, no sin antes estampar mi propia dedicatoria, que resultó tan sólo una frase de típico requiebro: A Beatriz, cuyo sólo nombre es un anuncio de belleza.

Mi admiración por Luis Buñuel encontró un día en Carlos Fuentes las frases precisas que me permiten desde entonces expresarla con elocuencia que agrada y comunica. Las hallé en la dedicatoria de su libro Las Buenas Conciencias. Allí está escrito: “A Luis Buñuel, gran artista de nuestro tiempo, gran destructor de las conciencias tranquilas, gran creador de la esperanza humana”. Creo que esa frase comprende un universo o, por lo menos, cuanto sigue: una filosofía estética en pocas líneas, una biografía en tres pinceladas y un ejercicio del elogio y del afecto que se explica a sí mismo. Todo eso -y más- es esa dedicatoria admirativa, que aprovecha el título de la novela para contraponerle un atributo “buñueliano” y establecer el centro perdurable de una obra (la de Buñuel).
Años más tarde me toparía con otro libro de Fuentes dedicado a Buñuel: Una familia lejana. Esta vez la ofrenda es brevísima, despojada, sencilla: “A mi amigo Luis Buñuel, en sus ochenta años”. Fuentes la acompañó de unas palabras de Proust para definir lo que estaba dedicándole al amigo: “Ce qui est affreux, c`est ce qu`on ne peut pas imaginer”. Es la dedicatoria que busca asociar “dedicatario” y libro. ¿Cómo dedicarle al gran destructor de las conciencias tranquilas una historia que no le sea digna? ¿Cómo dedicarle, por ejemplo, una obra melosa, edulcorada?

A Buñuel siguió dedicándole libros Carlos Fuentes. Si bien Diana o la cazadora solitaria no tiene nada escrito en forma convencional de dedicatoria, un enorme “In Memoriam” por la actriz Jean Seberg se desprende de sus páginas... En ellas encontramos, además (y por esto viene al caso), una presencia sabia: la de Luis Buñuel. El inevitable surrealista español es un personaje de la novela. En ella hace de amigo y consejero del autobiógrafo que, como suele ocurrir, perdió la cabeza por una mujer.

Seguramente habrá otros libros de Fuentes con dedicatorias o alusiones a Buñuel o algún relato que ahora se me escapa. Lo cierto es que, más allá de las dedicatorias, varias son las obras “buñuelianas” del mexicano. Entre ellas incluyo a Aura y Cumpleaños, no dedicadas a Buñuel, pero asociables plenamente al genial aragonés. También puedo recordar Terra Nostra, esa película de Luis Buñuel magistralmente llevada a la escritura por Carlos Fuentes. Está dedicada “a Sylvia” (así, sin más) pero la antecede una nota de reconocimientos, que en mi opinión, constituye también una dedicatoria, una copiosa dedicatoria que es también un borgeano poema de los dones. Copio una parte:

“A Luis Buñuel y Alberto Gironella, por las conversaciones en la Gare de Lyon que fueron el espectro inicial de estas páginas; a Carlos Saura y Geraldine Chaplin, demiurgos del pastelón podrido de Madrid; a María del Pilar y José Donoso, Mercedes y Gabriel García Márquez, Patricia y Mario Vargas Llosa, por muchas horas de extraordinaria hospitalidad en Barcelona; a Monique Lange y Juan Goytisolo, por el refugio de la rue Poissoniére; y a Marie José y Octavio Paz, por un estimulante e ininterrumpido diálogo a lo largo de los años. // A Roberto Matta, propietario del mapa de plumas de la selva americana, que en realidad es una máscara; a José Luis Cuevas y Francisco de Quevedo y Villegas, porque el genio y la figura de su encuentro sepulcral acudieron a mi llamado de auxilio en los momentos difíciles...”.

La dedicatoria en Fuentes es ofrenda y reconocimiento, afecto y homenaje. También es poesía de las maravillas cotidianas. Por esto último no se me olvida jamás la sencilla dedicatoria de Cumpleaños, con la que concluyo esta primera aproximación al tema:

“A Shirley MacLaine, recuerdo de la lluvia en Sheridan Square”.

sábado, octubre 06, 2007

Emilio Gauna murió en Palermo

Adolfo Bioy Casares


"Emilio Gauna murió en Palermo en una noche de carnaval,
acuchillado en un mano a mano que se arrastraba de años atrás
".


Era contemporáneo de Borges y seguramente había escuchado historias de los más afamados cuchilleros de Palermo, como ese protervo "amigo" suyo llamado Valerga. Le hubiera encantado, sin duda, El Sur, un cuento formidable y letal en el que habría visto anunciado su coraje y su destino. Creo que la mitología porteña del héroe lo abrumaba.

Emilio Gauna dudó de su propio arrojo y quiso desmentirse. Tuvo éxito. Tanático, pero también cartesiano, sabiamente se dejó ahogar por la ebriedad de la fiesta.

Con brillantez, Adolfo Bioy Casares lo concibió y mató en El sueño de los héroes. Después, a Gauna lo llevaron al cine y lo cantaron gracias al maestro Jaime Roos. Podemos decir sin equívocos que también tuvo éxito en esos nuevos escenarios.

Según Adriana Varela, donna della voce rauca, a Emilio “el dolor se le fue como por artimaña”.

Y yo, por lo mismo (por artimaña), intento hoy este post nostálgico que dedico a mi querido amigo Juan Carlos Cadeiras, quien conoce todos los vericuetos de esa hermosa galaxia inabarcable que orgullosa y porteñamente llaman Palermo.

domingo, septiembre 23, 2007

Sergio Chejfec y Venezuela

Rafaela Baroni


Rafaela y Rogelio
"Un día abandona la casa paterna con lo puesto, deja a sus hijos, a quienes temía matar en un ataque de locura, bajo el cuidado de su madre y hermana, y encara sin destino preciso los caminos de la región. Visto retrospectivamente, la huida fue el comienzo de la solución. Luego de un viaje de varios días por las carreteras del estado, llega a Boconó atraída por el nombre de la ciudad, que considera de buen presagio, para acabar instalándose temporalmente en el cementerio."
(Sergio Chejfec, Baroni: un viaje, Alfaguara, 2007)
Debo a la conjunción de una fotografía y un libro el descubrimiento de Sergio Chejfec. La fotografía es obra de mi hijo Martín y fue escogida por el escritor argentino para la portada de su volumen de ensayos El punto vacilante (Norma, Vitral, 2005). Ese libro me deparó, entre otras cosas, la lucidez de un autor que sabe compartir sus lecturas y también una manera más fàcil de pronunciar su apellido.
El pasado mes de agosto de nuevo Martín me acercó a Chejfec. Esta vez se trató de su más reciente libro: Baroni: un viaje, una novela que es también un ensayo que es también una biografía. Acabo de concluir su lectura y estoy seguro de que no será la única. Volveré varias veces a las páginas de ese libro estupendo que todavía guarda secretos para mí. Siento que en esta ocasión no sólo fui su lector, sino también su cómplice, lo que sería una redundancia cortazariana, si el lector es bueno, pero yo pocas veces lo soy. Recorrí las espléndidas páginas de Baroni: un viaje como si hubiese acompañado a su autor en la escritura de un asombro permanente.

Con Baroni... Sergio Chejfec le ha hecho un bellísimo regalo a la literatura y a Venezuela. Por fortuna, no me siento obligado a decir por qué escribí la frase anterior. Me basta afirmar que el libro me permitió recordar a Rafaela Baroni como un personaje mágico con quien alguna vez compartí unos minutos que siempre me parecieron soñados. Me enteré hace unos ocho meses que un hermano suyo fue mi amigo treinta años atrás en Barcelona. Ahora no sé si lo supe o lo soñé o lo leí en el libro de Sergio. Cierta irrealidad parece acompañar siempre a Baroni.
Tal vez deba agregar que Chejfec revive en Baroni: un viaje al gran poeta Juan Sánchez Peláez, quien en la urna parecía una talla de Rafaela. No conozco todavía mejor homenaje al autor de Rasgos comunes. Surreales, más que surrealistas, Baroni y Juan Sánchez poseen el rasgo común del hechizo.

Para rematar, Igor Barreto -y no uno de sus gallos- canta al final de la novela.
Gracias venezolanas e infinitas a Sergio Chejfec, por su libro y por su prosa adorable.

domingo, septiembre 02, 2007

Abuelidad

02-09-07: Domingo de sol y de buen tiempo. Hoy tengo otra foto de Olivia en la pantalla. La contemplo y me dejo llevar por esta nueva sensación de ser abuelo. Era verdad –es verdad- todo lo que me habían dicho. Creo en este momento que no hay manera más intensa y bella de sentir la belleza, de saberla viva y, de alguna manera, entrañablemente tuya. Olivia me permite nacer con ella a esta experiencia intransferible, cálida y serena. Olivia es un regocijo incontable.

Olivia se parece a Olivia. En este momento todo son conjeturas. Nos dicen que tendrá los ojos claros. Nos dicen que se parece al abuelo tal o a la tía cual. Tal vez sea o será así. Lo cierto es que es bellísima y que todos queremos mimarla y protegerla. Yo hoy la bendigo una vez más.

Fresas salvajes para Bergman



Hace dos días se cumplió un mes de su muerte. Le debía este recuerdo.

sábado, septiembre 01, 2007

Guillermo Martínez, el tenis y Borges

Guillermo Martínez

Guillermo Martínez comenzó a jugar tenis a los once años. Quiso ser campeón y tuvo entrenadores que le enseñaron buenas técnicas. Jugó con regularidad durante su adolescencia, compitiendo en diversos torneos regionales. Cuando ingresó a la universidad para estudiar matemática fue alejándose de esa vocación deportiva. Hoy en día es un exitoso narrador (Crímenes imperceptibles) y un buen ensayista, como lo revelan sus libros Borges y la matemática y La fórmula de la inmortalidad. En este último está incluido un delicioso ensayo en cuyas páginas Martínez afirma que el centro del cuento (su verdadero secreto) se encuentra en una frase de la célebre y ejemplar enumeración de lo que Borges vio en el aleph.
Carlos Argentino Daneri había tramado de modo perfecto su venganza. Borges baja al sótano impelido por la curiosidad, ve el aleph y enumera algunas de las cosas que encierra el preciado objeto. Entre otras, menciona “las cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino”. El narrador no hace comentario alguno y sigue enumerando el aparente caos de sus visiones, pero el golpe ha sido letal, aunque no se manifieste. Lo sintió en silencio. Lo sentimos sus lectores. He allí el punto final del misterio, según Guillermo Martínez, quien al redondear su argumento recuerda la frase que Daneri le dijo a Borges para animarlo a bajar al sótano: “Muy en breve podrás entablar un diálogo con todas las imágenes de Beatriz”. Lo demás son epílogos.

sábado, agosto 25, 2007

Bajo el signo de Olivia


Bajo el signo de Olivia. Esta mañana a las 4 y 50 minutos nació mi nieta Olivia en Buenos Aires. Nos enteramos estando Cuchi y yo en el apartamento de Luisana en Caracas. Cuchi había llegado anoche de Argentina y en el trayecto de Maiquetía a Caracas recibió la llamada de Martín avisándole que ya estaban en la clínica y que le habían comenzado las contracciones a María Antonia. Mi fetichismo literario me llevó a ligar infructuosamente que naciera antes de las 12. Resulta que ayer Borges hubiera cumplido 108 años, pero Olivia nació menos de cinco horas después de que hubiera concluido el 24 de agosto.
Nació bajo su propio signo, el signo de Olivia, bello nombre que mantuvieron Maitoni y Martín en secreto y del que nos enteramos esta madrugada cuando Martín llamó (las 4 de la mañana en Caracas y las 5 en Buenos Aires) para darnos la noticia de que felizmente había nacido nuestra nieta.

Bajo el signo de Borges. Olivia, veinticinco de agosto, 2007. Borges, que nació el 24 de agosto, inmortalizó también el día siguiente con su cuento Veinticinco de agosto, 1983. Como recordarán sus lectores, en él, nuevamente Borges se encuentra con Borges, como en El otro. Los viejos temas suyos del doble y del tiempo abismal persisten en ese sueño perdurable.

Jubilosa e inexorablemente, Martín y Maito se encontraron con ellos mismos en Olivia (y en vigilia), hoy, 25 de agosto del 2007.

Olivia

Flores de olivo

Casi al amanecer,
Olivia.

Bienvenida.


Toda nuestra alegría y un fuerte abrazo para sus padres Maito y Martín.

domingo, agosto 05, 2007

Ipanema camina en la memoria

Cuchi y Luisana en Ipanema

Garota de Ipanema

Caminamos por Ipanema y oímos su efusiva palabra nocturna.

(Anoche estuvimos Cuchi, Luisana y yo en el “Vinicius”. Caipirinha y picanha. Enfrente, la exuberante Garota de Ipanema. En la calle, saltimbanquis . En la calle, teatro: unos contrayentes, vestidos de tales, se peleaban y se besaban para ganarse la vida)

domingo, julio 15, 2007

El íntimo cuchillo en la garganta

Rotkho
...Ya el primer golpe, /ya el duro hierro que me raja el pecho,/ el íntimo cuchillo en la garganta.
(Jorge Luis Borges, Poema Conjetural).

...Creo que estoy asistiendo a una de esas jornadas trágicas de Argentina. Brasil hace faltas, pero no se ven. Argentina domina el balón, pero no concreta. El equipo argentino no parece el equipo argentino. Brasil le ha puesto escollos por todas partes y Argentina no ha sido capaz de vencerlos. Quedan 15 minutos. La cosa está cuesta arriba. Habrá que conformarse con lo que llaman “el gol de la honrrilla”, pero éste tampoco aparece. Riquelme acaba de hacer un remate que se va por encima del arco. Nada... Llegó el gol de Argentina. Lo mete Messi, pero un juez de línea uruguayo se lo quita, equivocándose ostensiblemente como lo dice Panchi Blavia. Lo demuestra con el video que acaba de verse. Le robaron el gol a Argentina. Eso forma parte de este libreto de fatalidades... Tiro de esquina a favor de Argentina. Nada… Falta contra Messi… Ahora quedan tres minutos, más tres de descuento. Falta a favor de Argentina… Creo que ahora Argentina meterá el gol de la honrrilla. Ya viene, ya viene… Riquelme cobrará. No. Le pegó arriba... Faltan cuatro minutos...

Esto parece que va a quedar así. Ya acaban de anunciar los tres minutos de descuento... En tres minutos no se meten tres goles. Bueno. En tres minutos se pueden meter tres goles, pero en la literatura fantástica, no en el terreno de juego, ni menos todavía en el Pachencho Romero, atiborrado de venezolanos que van a Brasil... Pienso que otra cosa hubiese ocurrido si el juego final se hubiera realizado en el amable estadio de Barquisimeto...

Ya cae el telón. El íntimo cuchillo en la garganta.

(Fragmento final de la anotación que hice en mi diario durante el juego fatídico)

sábado, julio 14, 2007

Argentina en la final de la Copa América

Messi niño con mamá Celia y abuela Celia

Me lo dijo ayer Lázaro Alvarez y lo celebré con deleite:

"Lo justo sería que la final de la Copa América se jugara entre la selección argentina y su banca, sin duda, los dos mejores equipos de esta competencia".

No parece necesario añadirle nada a la sentencia del poeta.

Pero volvamos a la realidad y demos la palabra al camarada Víctor Hugo Morales:

"Tatatatatatatatatatata, que sea que sea que sea que sea".

Y será. Será mañana, domingo 15.

Después iremos todos en peregrinación a Rosario para recordar a Doña Celia y para besar el vientre sagrado de su hija, Celia también, como las buenas madres rosarinas. Así lo estará pensando en este instante Guy Monod, quien nos acompañará a Rosario, pero sólo para elogiar el vientre sagrado de otra Celia. Guy viajará afligido, por razones brasileñas que le entendemos y le respetamos.

(Un espacio, no por último menos importante, para su majestad Riquelme).

sábado, junio 30, 2007

Niemeyer centenario




Antes de que concluya el 2007, Oscar Niemeyer habrá alcanzado la casi inverosímil edad de 100 años. Hoy, mientras miraba su Brasilia, pensé en el cielo que baña esta audacia insomne de la modernidad y en que acaso sea esa la razón de estas grandezas.
Poesía de la luz para la poesia concreta y de concreto.
Poesía del ángel para devolverle la gracia a la razón geométrica.

domingo, junio 24, 2007

Campos de mis abuelos que todavía guardan el nombre de Acevedo

El Chino Vìctor Valera Mora

Hace algunas semanas estuve en San Juan de Los Morros. Asistí a un acto en la Universidad Rómulo Gallegos en el que alguien citó a Antonio Gramsci por sus ideas acerca de la hegemonía. Pero no es eso lo que más recuerdo.

Cuando pasé por Villa de Cura pensé en Zamora y en Bolívar Coronado, en Helen Mendoza de Iribarren y en Félix Valderrama.
La memoria es así: caótica.

Cuando llegué a San Juan de los Morros vinieron a mi mente el poeta Acevedo, Argenis Rodríguez y el Chino Valera.
La memoria es así: puede ordenarse dentro del caos.

Me detuve un momento para fotografiar los morros. Después de hacerlo, recordé la poesía bella y barroca del poeta Acevedo, siempre más escuchado que leído.

Entonces, dije con él:

Por aquí pasó Víctor Manuel Valera Mora, más huracanado que una tempestad de Beethoven.

sábado, junio 09, 2007

Sanoja, in memoriam

Jesús Sanoja Hernánez

"Ha muerto cristianamente el señor Jesús Sanoja H.

Sus amigos: Juan Liscano Velutini, Rafael José Muñoz, Roberto Hernández Wohnsiedler, Porfirio Gómez, Raúl Leoni, Jóvito Villalba, Allan Dulles, Edgard Hoover, Rabin Dranath Tagore, Sri Aurobindo, Blas Pascal, Pedro Estrada, Ulises Ortega, Miguel Silvio Sanz, Juan Antonio Pérez Bonalde, Enrique Bernardo Núñez, Raimundo de Peñafort, Francisco de Quevedo y Villegas, Ernesto Renán, Los Dueños del Relicario de Santa Ursula, Vicente van Gogh, Vicente Gerbasi, Coromoto Landaeta, Raimundo Lulio, V. M. Konstantinov, Vladimir Ilich Lenin, Lavrenti Beria, George Malenkov, Douglas Bravo, Pompeyo Márquez; y su sobrina, de un día de nacida, invitan al acto de sepelio, el cual se efectuará el día 24 de marzo de 1968.

Sitio de encuentro: Montañas de Canaima.
Hora: Pongamos las 10"

(Rafael José Muñoz, El Círculo de los 3 soles).

Sanoja, es de día, vengo.

Por ahora sólo esta página muñózica.

Te debo unas palabras.

No te olvides de darle mis saludos a Arnaldo,

poeta de tu misma tabla.

Ahora vuelvo a mi cuarto

donde bailaré solito con tu libro eterno.

viernes, junio 01, 2007

Pensar el barroco, barroquizar nuestro tiempo



Bolívar Echeverría es un brilante ensayista mexicano, nacido en Riobamba (Ecuador). En su libro Vuelta de siglo (Era, 2006) que acaba de ganar en Venezuela el Premio Libertador de Pensamiento Crítico (anunciado hace apenas unos minutos), escribe esto:
"Hegel solía decir que la historia avanza, pero que lo hace siempre sólo por el ´lado malo´. En nuestra época, en la que la modernidad establecida parece haberse encauzado decididamente por el lado ´malo´ y que la vida civilizada parece haber atado irremediablemente su destino al destino de su forma capitalista -una atadura que parece conducirlo ideteniblemente hacia la catástrofe-, puede ser conveniente aprender la estrategia barroca de supervivencia -una estrategia que tiene una larga historia en México-; ella mostró cómo es posible reivindicar y festejar la corporeidad sensorial incluso en medio de la ascesis más represiva, cómo es posible no encontrarle el lado ´bueno´ a lo ´malo´, sino desatar lo ´bueno´ precisamente en medio de lo ´malo´. "

Repensar a nuestros pueblos a partir de una crítica de la modernidad, indagar nuevamente en la tradición barroca mexicana, retomar el humanismo de Marx abandonado por ciertos marxistas, filosofar desde la cultura, imaginar nuevas formas de organización social y continuar la gran tradición latinoamericana del ensayo literario generoso en pensamiento. Eso y más son algunas de las tareas propuestas por Bolívar Echeverría en su exclente libro Vuelta de siglo.

lunes, mayo 07, 2007

Notas del diario para mi nieta


03-04-07: Martes santo. Pereza, tanto para leer como para escribir.

Cuchi y yo fuimos hoy a ver coches para bebés. Resulta que desde hace unos días sabemos que nuestro nieto será nieta. Estando yo en Buenos Aires me enteré por Martín. Despejada la duda, ya podemos mirar en las tiendas la ropa adecuada. Hoy Cuchi le compró los primeros zarcillos.

¿Qué nombre le pondrán a nuestra nieta? Propongo que le pongan Federica. Me gusta ese nombre. También a Cuchi. De paso, así reivindicarían el nombre de este abuelo, que no debió llamarse Freddy sino Federico.

A Cuchi le gusta Inés.

Yo digo Adela y ella responde que Luisa Adela no está mal. Esos nombres recuerdan por azar (concurrente, desde luego) a una tatarabuela de nuestra futura nieta y a una tía tatarabuela: Doña Luisa y madrina Adela, madre de papa Paco y tía de Aída, respectivamente.

Convenimos Cuchi y yo en que lo bueno es que ambos sabrán escoger un bello nombre, y no uno de esos que dicta la moda. Cada época tiene los suyos. Hasta hace poco proliferaban las María Laura. Cree Cuchi que ahora comienzan a aparecer las Valeria, tal vez por un personaje de telenovela. Le comento, entonces, que Ramón Guillermo se adelantó en más de tres décadas porque Valeria se llama su hija mayor, más o menos contemporánea de Martín.

Si de flores se trata, por qué no poner el nombre de Cala a una hija, se pregunta Cuchi. Digo en voz alta el nombre: Cala Castillo Rodríguez. No suena mal. Creo que Cala suena bien con todo, especialmente con María. Sabemos que esta combinación tiene una carga: la de aclarar que no es María Callas sino Maria Cala. Solución: Cala María. Sin embargo, no es nada descartable María Cala.

Recordó Borges que Dante hizo una vez el juego de escribir muchos nombres femeninos (60) para esconder entre ellos el de su amada y pronunciarlo en secreto. ¿Qué nombres escribiría Dante en esa ocasión? No lo sé. Lo cierto es que decir tantos nombres para sólo decir Beatriz es un bello acto de amor. Borges, a su vez, dijo el nombre completo en El Aleph. Memorablemente exclamó: “Beatriz, Beatriz Elena, Beatriz Elena Viterbo, Beatriz querida, Beatriz perdida para siempre, soy yo, soy Borges”.

Y ya que mencionamos a Borges, no está mal el nombre de Estela. A Estela Canto dedicó Borges el famoso relato donde aparece la conmovedora declaración de amor que acabo de citar y cuyo primer párrafo es el mejor comienzo de cuento que se haya escrito jamás en cualquier idioma.

Por la “E” de Estela me acuerdo de Elisa (“Elisa, vida mía”, verso de Garcilaso que le sirvió a Carlos Saura para titular una película) y también de Elena que, con “H” o sin ella, nos lleva a Troya y a Homero.

Siguiendo con la “E”, el nombre de Eloisa es, sin duda, el que me gusta más. Me recuerda a Eloísa, la de Abelardo y toda su leyenda amorosa, pero también a Eloísa, la hermana de mi tío abuelo Abelardo, nombres que –por usarlos para sus hijos- convirtieron a Valentín Castellanos en el más interesante de mis bisabuelos.

Los nombres de Estela, Elisa y Elena permiten fácilmente compañía. Eloísa se basta a sí mismo.

Creo que el nombre de Cecilia siempre suena bien. En todas las épocas ha sonado bien. No en balde tiene mucho que ver con la música. Solo o acompañado, es un nombre bello, impecable, intemporal y femenino.

Y hablando de música, ¿cómo olvidar a Filomena, el ruiseñor o la ruiseñora?

Quedan siempre los viejos nombres de Inés y de Isabel, solos o en compañía, breves y totales.

Y también los de Juana y de Manuela, que, juntos, no se reponen todavía de su fuerte carga masculina, a pesar de que así se llamó una escritora argentina, según algunos la mejor narradora hispanoamericana del siglo XIX: Juana Manuela Gorriti.

Le haré llegar estas chocheras de abuelo a Martín, con la libertad que me da el hecho de que tanto su personalidad como la de María Antonia están por encima de cualquier intromisión (o supuesta tal) en un acto tan bello y personal como es el de darle nombre a los hijos.

No le haré llegar estas chocheras de abuelo a Martín.

martes, abril 10, 2007

Robinson Jeffers en Punta Carmelo


10-04-07: Abro un libro. Es una antología de Robinson Jeffers, publicada en México por Libros del Umbral. La traducción al castellano es de Alberto López Fernández y Pablo Soler Frost. Antes lo había traducido Agustí Bartra, según informa Soler Frost en la introducción a este volumen. En ella, por cierto, se cita el poema que Czeslaw Milosz le dedicó a Jeffers.

Poeta de la costa californiana, este norteamericano conservador que admiraba profundamente a Whitman creyó que “sentir y hablar de la asombrosa belleza de las cosas -tierra, piedra y agua, hombre y mujer, sol, luna y estrellas- … es el único asunto de la poesía”. Lo acabo de leer en su poema La belleza de las cosas.

Disfruto nuevamente los versos de Robinson Jeffers que le sirvieron de epígrafe a Wichy Nogueras para un estupendo poema que también debe a Jeffers el memorable título. Amar al cisne salvaje sigue siendo una bellísima divisa.

Copio el poema de Jeffers:

AMA AL CISNE SALVAJE

“Odio mis versos, cada línea, cada palabra.
Oh pálidos y frágiles lápices intentando siempre
la curvatura de una hoja de hierba o la garganta de un pájaro
que se suspende en la rama, erizado contra un blanco cielo.
Oh quebrados y crepusculares espejos siempre por atrapar
un color, un raudo destello del esplendor de las cosas.
Cazador desafortunado, oh balas de cera,
la belleza del león, las alas del cisne salvaje, la tormenta de las alas”.

-Este cisne salvaje del mundo no es presa de cazadores.
Mejores balas que las tuyas errarían el blanco pecho,
mejores espejos que los tuyos se quebrarían en la flama.
¿Acaso importa que te odies a ti mismo? Cuando menos
ama tus ojos que pueden ver, tu mente que puede
oír la música, el trueno de las alas. Ama al cisne salvaje.


Anoto un topónimo de Jeffers: Punta Carmelo (“Este hermoso lugar desfigurado por un brote de casas suburbanas, qué hermoso cuando por primera vez lo contemplamos”).

Nos vemos en Punta Carmelo.

lunes, abril 09, 2007

Jauretche y la "inteligentzia" de siempre


Leo a Jauretche, intragable para ciertos argentinos, pero necesario. Reviso páginas de varios de sus libros. Pasión y lucidez. A veces, más lo primero que lo segundo, pero siempre interesante, inteligente, divertido.

Con un ligero retoque en fechas, nombres y lugares, algunas páginas de Arturo Jauretche podrían parecer escritas para recusar a los intelectuales venezolanos que alguna vez fueron de izquierda, y que hoy, junto a viejos adalides de la derecha, tienen la avilantez inexplicable de atribuirse el monopolio de la inteligencia. Si hacemos el ejercicio indicado obtendríamos un elocuente ensayo acerca del "antichavismo culto" que ejercen los ilustres rastacueros criollos, incluidos aquellos que se defienden diciendo que sólo los imbéciles no cambian de opinión, como si se tratara de eso simplemente y no de ideales, como si se tratara de pareceres y no de valores. Nada nuevo bajo el sol.

Copio a Jauretche:

“Hubo un sector de la clase media que se sintió el más agredido. La ´inteligentzia´, desde el profesor universitario al maestro de escuela, pasando por el grueso de los profesionales, periodistas, artistas, se resintió en su subjetividad de depositario de la ´cultura´ y fabricó una interpretación a la medida de sus aptitudes, de izquierda a derecha, y sin que sus diferencias doctrinarias impidieran la unanimidad del pensamiento. // (…) Así, Perón era indistintamente Franco, Hitler, Mussolini, Rosas o Facundo (…) Lo que no se les ocurrió, ni se les podrá ocurrir nunca, era que se trataba de un hecho original y propio del país y de una transformación inevitable que estaba en la naturaleza de las modificaciones en las formas de la producción y del consumo. // Esta interpretación del hecho por la ´inteligentzia´ común a la izquierda y a la derecha, revela existencia de una plataforma mental que no está dada por las ideologías particulares, sino por presupuestos generales que las unifican en un status de compenetración recíproca y convivencia que se repite cada vez que se encuentra frente al país real. Fue la repetición, a escala más grande porque era más profundo el proceso, de la actitud que adoptó la ´inteligentzia´ frente al yrigoyenismo en su oportunidad”.

(Arturo Jauretche, El medio pelo argentino)

viernes, abril 06, 2007

Compañero del hombre

Me fumo un habano. Es un cohiba (el año pasado me traje una caja que hoy abrí). Estoy disfrutándolo lentamente, como debe ser. Humo y olor.

Una vieja sensación se apodera de mí. La reconozco pero no sé definirla. La gozo. Impregno con ella el cuarto.

Como dijo alguien, fumo mi habano con los cinco sentidos. Lo huelo, lo toco, lo oigo, lo miro y lo saboreo. Y es puro puro mi habano solitario de esta tarde. Por él asisto a una antigua ceremonia. Por él puedo saludar sin miedo a Proserpina.

Compañero del hombre lo llamó Martí.

sábado, marzo 31, 2007

Museo de las hetairas


Foto: Martín Castillo Morales


Era frecuente verlas, al alba,

desayunando un chocolate con churros

en la confitería
Vesubio de la calle Corrientes.

(Horacio Ferrer, La última grela, versión de Susana Rinaldi)

sábado, marzo 03, 2007

Monólogo de otro jacobino

Dessalines

…Dije que iba a perdonar a todos los franceses que estaban escondidos. No me quedaba otra cosa, aunque me disgustara andar fingiendo. En el pasado mes de octubre fui coronado emperador del reino de este mundo...

Desde Filadelfia comerciantes y agentes de aduana me enviaron la corona. Los ingleses me regalaron la toga que lucí cuando entré triunfal a Le Cap en una hermosa calesa tirada por seis caballos. Mis generosos amigos estaban encantados por el precioso agregado que le hice a nuestra declaración de independencia: “Paz para nuestros vecinos. Pero maldito sea el nombre de Francia”.

Hay que acabar con los blancos y eso hice, cuidándome mucho de salvar a británicos, a estadounidenses y a uno que otro sacerdote. Prometí perdón y pacientemente esperé que los blancos salieran de sus guaridas. La matanza fue impecable. No quedó ni uno solo de los ilusos franceses.

Tengo las marcas del látigo en mi piel pero es a mí a quien llaman bárbaro.

Yo soy el temible Dessalines. Pronto Santo Domingo será mío...


domingo, febrero 18, 2007

Monólogo de un jacobino


...Y bien, tratan de comprarme, de disuadirme con supuestos privilegios, pero no voy a capitular. Estoy seguro de que vendrán pronto las órdenes de exterminio, no sólo contra nosotros, sino contra cualquiera que tenga alguna gota de nuestra noble sangre africana. Mameluco, tercerón o cuarterón, grifo o marabú, todos seremos condenados a muerte. Pero no importa. Es esa la fatalidad que ahora desafío. Me encuentro por fin con el destino del que me hablaba el viejo Pierre Baptiste, quien me enseñó rudimentos de francés, latín y geometría, allá, en los agónicos años de la plantación.

La vida no deja cabos sueltos. Todo encaja. Todo se usa aunque parezca superfluo. Nada se pierde. Conozco bien los nombres de las plantas curativas que usaba mi padre para morbos y contras, así como sus secretos modos de preparación. Me han sido útiles y sé que seguirán ayudándome mucho esos saberes vegetales que hacen de mí un médico reconocido, como a Cristophe lo ayudará en esto su experticia de buen cocinero, de sabedor de ollas y recetas.

Conozco también las frases del abate Raynal que me dan aliento en esta hora y ya eso las justifica : “Sólo es necesario un hombre valiente. ¿Dónde está?”. Ese hombre soy yo. Ya mi apellido no será Bréda. Tengo en mis manos la llave para abrirle a mi raza las puertas del reino de este mundo.

Hermanos, amigos, yo soy Toussaint L`Ouverture, mi nombre quizás os resulte conocido. He iniciado la venganza. Quiero que la Libertad y la Igualdad prevalezcan en Santo Domingo. Lucho por darles vida. Uníos a nosotros, hermanos, y aliaos a nosotros en la misma causa.

Su muy humilde y muy obediente servidor.
TOUSSAINT L`OUVERTURE,
General de los Ejércitos del Rey,
por el Bien Público.

sábado, febrero 10, 2007

Doña Bárbara y la práctica de la recepción



Comienzo a releer Doña Bárbara y enseguida percibo que no estoy releyendo nada. Es un nuevo libro el que tengo en mis manos, un libro acerca de una mujer bella, salvaje y terrible, que llegó de más allá del Cunaviche, de más allá del Cinaruco, de más allá del Meta, de más allá del más nunca, para tragarse tierras y hombres que valieran la pena.

Me asombra el no haber leído en verdad este libro que creía haber leído en mi ya remota adolescencia. Y es que es inédita esta muy erótica imagen de una marimacha apetecible que ha traspasado con gracia los cuarenta. Su seductora insolencia no llegué a verla ni siquiera cuando a María Bonita le correspondió encarnarla en la pantalla grande. ¿Dónde estaba metido este mujerón de la literatura venezolana que vengo a descubrir ahora?

Por los momentos, seguiré leyendo y (sin ironía, si es posible) tratando de encontrar a un especialista en Teoría de la Recepción que me explique este misterio.

domingo, enero 28, 2007

Las piernas de Debra


Acabo de ver una película vieja, de esas que pasan en un canal de cable que se dice clásico. La película era River`s edge (Al borde del río) con Anthony Quinn, Debra Paget y Ray Milland. Debo confesar que las piernas de Debra me parecieron verdaderamente tentadoras. Al comienzo de la película esas piernas se roban la cámara. Constituyen un prólogo sensual, un anuncio de belleza fogosa para el voyeur que somos todos, o casi todos. Debra Paget es, sin duda, el centro en el inicio de este viejo filme. Cuando apareció con sus ceñidos pantalones cortos debió provocar requiebros de color subido en las diversas localidades del cine Bella Vista, si es que pasaron esta película en esa bullosa sala de mi infancia. Una escena cruel cierra el comienzo seductor: Debra está bajo la ducha. La abre. Entrevista por nuestro afán de mirones que la saben totalmente desnuda, Debra empieza a dar gritos porque en lugar de agua le está cayendo una espantosa lluvia de barro. La pelirroja pide auxilio y entra su marido, Anthony Quinn, un granjero bueno que se ha casado con esta ex-presidiaria ligada a un delincuente (Ray Milland) de marca mayor. Y sigue la película, ésta sí, menor (y sin ninguna aspiración de no serlo), pero elemental y grata, hasta que -si se me permite la metonimia- Anthony Quinn toma unas piernas en sus brazos.

lunes, enero 15, 2007

En un cuento de Zúñiga

Juan Eduardo Zúñiga

En un relato de Zúñiga un judío renegado teme que su sobrino se presente de un momento a otro en su casa de Madrid, donde vive con una mujer joven y atractiva. Según la ominosa información que había recibido, el sobrino vendría de Praga y quiere ser escritor. La angustia del tío crece cada vez más. Ya se lo imagina caminando por el andén de la estación de Atocha. Ya siente que perderá a su mujer. Ve la figura del sobrino como quien percibe la llegada de la muerte. Finalmente, el indeseado visitante no llega ni llegará nunca. Su tío recibe una carta donde la familia le da cuenta de la tuberculosis que está matando al sobrino. El sobrino se llama Franz Kafka.

domingo, enero 14, 2007

Un episodio de Borges vivido por Alazraki

Julio Cortázar trabajando

El investigador busca en todas las bibliotecas de Buenos Aires la revista Huella, cuyos dos únicos números se publicaron a comienzos de la década del cuarenta. Presume que en uno de ellos fue incluido un ensayo de Cortázar sobre Rimbaud.

De manera obsesiva, Jaime Alazraki trata de conseguir ese ensayo. El dato, que tomó de un libro de Graciela de Sola, le indica que se encuentra en el número 2 de la revista Huella, que antes se llamó Canto, pero ninguno de los catálogos de las grandes bibliotecas porteñas registra la revista. Luego de numerosas pesquisas infructuosas, Alazraki llega a creer que está protagonizando una nueva versión de la enciclopedia de Tlön. Alguien le jugó una broma, piensa. Y ya a punto de desistir de su inútil empeño, obtiene una información que estima confiable: la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires tiene en su colección la revista. Hasta allá se dirige Alazraki y encuentra, por fin, el inalcanzable número 2 de “Huella”, su santo Grial de investigador cortazariano. Revisa de inmediato el índice, una y otra vez, hasta sentir un vacío letal: no está allí el mítico ensayo del cronopio. Piensa que tal vez hubo una omisión en el sumario y busca, entonces, entre sus páginas. Nada. No está. Definitivamente, todo ha sido un invento.

Decepcionado y a punto de partir se percata de que le hace falta darle una mirada al número 1 de la revista. La bibliotecaria había tenido la iniciativa de traérselo y el profesor Alazraki lo abre en este instante, tal vez por la mecánica curiosidad del investigador que no deja escapar papel alguno que el destino ponga en sus manos. Para su asombro absoluto, como en un escondrijo, a cubierto de eruditos insaciables, allí está esperándolo el espectral y escurridizo Rimbaud de Julio Denis.

Por fortuna, Alazraki, conocedor como es, especialista como es, se encuentra al tanto de que Cortázar esa vez firmó con su célebre pseudónimo.

(Fuente: Jaime Alazraki en el volumen de Rayuela publicado por la colección Archivos)

viernes, enero 12, 2007

Los cien años de Frida

Ofelia Medina, de nuevo Frida
Este año es el centenario de Frida Kahlo. Ojalá sea también la ocasión de superar la copiosa banalidad que ha pretendido apropiarse de su memoria y de mitigar el tentacular negocio que ha convertido su nombre en una marca y que, por supuesto, prohija lo primero.
No abrigo muchas esperanzas.
Sin embargo, leo acá
que Ofelia Medina ha vuelto con Frida. Esta no vez no sólo actúa. También dirige. El espectáculo, como verán en la página del enlace, se presenta en Coyoacán, en la casa del Indio Fernández y parece que le hace verdadero honor a la genuina Frida, a la que vivía en Coyoacán, a la "ñángara", a la trotskista.
Recordándola a ella (y a Trotski, algunas de cuyas páginas he estado visitando estos días), me he animado a curiosear acerca de este nuevo especáculo "frideano". Copio:
"Cada quien su Frida es un espectáculo lleno de algarabía y sufrimiento, creado por la actriz Ofelia Medina.
Con madurez en su trayectoria profesional, nos muestra rostros de Frida Kahlo poco tratados. Por fin podemos verificar en escena una Frida comunista, revolucionaria, mexicana hasta los huesos, coja, marcadamente dependiente de la morfina, muchas veces al límite de la locura, malhablada, alburera, bien `corriente`, sin ínfulas de ` artista`, `intelectual` o muy acá.

Ocurrente, muy creativa, tan alegre, tan su-frida y tan ella al mismo tiempo.
Ofelia Medina interpreta a la Frida madura y la acompañan Miriam Balderas como la Frida muerta y Teresa Ruiz como la joven, con buenas actuaciones y maravillosos trajes mexicanos originales, tejidos a mano; un deleite para los ojos".
(Crítica de Estela Leñero Franco. Revista Proceso)

miércoles, enero 03, 2007

Una sextina



SEXTINA DE LA ARENA

Me habita en esta hora una extraña
sensación de duda. Es tal vez la
misma sensación que de sorpresa
me tomó una inolvidable tarde en
el diciembre del noventa. Sobre este
mismo sofá miraba feliz el cielo.

Extraña la sorpresa en este cielo,
dijo Lezama desde su extraña
y morosa obra barroca. Al Este
resuenan sus imágenes. Es la
oscura pradera que convida en
la efusiva tarde a otra sorpresa.

Esta vez he percibido la sorpresa
que llega desde un antiguo cielo,
desde una vieja trashumancia, en
seres que aún habitan la extraña
estación de los fulgores. Con la
arena y sus recodos del Este

han llegado. Sopla viento del Este
lejano, con su armonía, su sorpresa
verbal y sus silencios. Ensaya la
palabra idónea bajo el cielo,
la repite al ritmo de una extraña
melodía. Es una invocación en

clave solitaria. Unos hombres en
ella trazaron la noche del Este,
de la que conocen su grafía extraña,
pero nunca indescifrable. Sorpresa
no existe para ellos en el cielo,
(lo leen de memoria), sino en la

infinita y tenaz arena, en la
escritura efímera y viva, en
sus pasos invisibles. El cielo
y sus letras no son el Libro. Este
se encuentra, pleno y de sorpresa,
en una piedra, en la menos extraña.

Dijo Lezama: “Extraña sorpresa”,
leyéndola en el cielo de La Habana.
Otros en el Este leen: Piedra y Nada.

sábado, diciembre 30, 2006

Bajo tu clara sombra

Waterhouse. Ariadna

Me hizo feliz el hecho de que varios alumnos se hayan aprendido de memoria las palabras que la señora Rialta le dijo a José Cemí cuando regresaba del peligro: “Mientras esperaba tu regreso, pensaba en tu padre y pensaba en ti, rezaba el rosario y me decía: ¿Qué le diré a mi hijo cuando regrese de ese peligro? El paso de cada cuenta del rosario era el ruego de que una voluntad secreta te acompañase a lo largo de la vida, que siguieses un punto, una palabra, que tuvieses siempre una obsesión que te llevase siempre a buscar lo que se manifiesta y lo que se oculta...”.

Me alegró que la lectura de unos versos de Sánchez Rosillo haya provocado por unos instantes la particular epifanía de la belleza. En esos versos el poeta de Murcia se convierte en César Franck y confiesa su amor secreto por la bella Augusta Holmes, señora tentación del siglo XIX.

Celebré que mis alumnos asistieran al momento en que Octavio Paz escribió su carta a la desconocida, y que estuvieran ahí, cuando el poeta cortó unas flores, y que lo siguieran cuando se llevó la carta y las flores, que finalmente dejó, furtivo, en una casa extraña y solitaria.

Celebro ahora la alegría que todos sentimos cuando comprobamos que la carta de Octavio Paz llegó a su destino y que la desconocida encarnó en una mujer, en La India, bajo la sombra sacra de un árbol nim.

Me asomo a la ventana de este cuarto de Martín Castillo Morales y miro árboles nim.

(FCC. Anotaciones después de clase)

viernes, diciembre 29, 2006

Todavía tenemos a Pavese

Cesare Pavese

Esto escribió Pavese en su diario el 29 de diciembre de 1949:

“¿Te ha dado envidia la fama americana de Vittorini? No. Yo no tengo prisa. Lo venceré con el tiempo. En el fondo, Vittorini ha sido la voz (anticipada –y esto es lo grande) del período clandestino –amores desnudos y vitales, abstractos furores que se encarnan, todos con misiones heroicas. Ha presentido la época y le ha dado su mito. Como D`Annuzio presintió la época `imperial` y la `civilización literaria` del ventennio. Ambos tienen y tuvieron madera de portavoz. Crearon un estilo de vida, de decir, de sentir, de hacer. Tú aspiras a un estilo de ser”.
Tres días después, el 1 de enero de 1950, Pavese hizo en su diario esta anotación:

“Roma es un corrillo de mozalbetes que esperan a que les limpien los zapatos.

Paseo matutino. Hermoso sol. Pero ¿dónde están las impresiones del 45-46? Recobré a duras penas algunos atisbos, pero nada nuevo.

Roma calla. Ni las piedras ni las plantas dicen gran cosa. Aquel invierno estupendo; bajo la claridad punzante, las bayas de Leucó. La historia de siempre. Hasta el dolor, el suicidio, constituían vida, estupor, tensión. En el fondo, en los grandes períodos has sentido siempre la tentación suicida. Te habías abandonado. Te habías despojado de la armadura. Eras un niño.

La idea del suicidio era una protesta de vida. ¡Qué muerte no querer ya morir!”


El 27 de agosto de ese año, 1950, Cesare Pavese se instaló en la habitación 49 (tercer piso) del Hotel Roma de Turín e ingirió la cantidad suficiente de barbitúricos para que viniera la muerte y tuviera sus ojos.
Hoy, leyendo un estupendo ensayo en el que Pavese habla de socialismo y cultura, recordé de pronto al poeta Acevedo. Un día, Angel Eduardo, ante la queja de que en Venezuela no había novelistas, deslizó esta frase indeleble: "Para qué esa quejadera si tenemos a Pavese".
¡Y todavía tenemos a Pavese!

miércoles, diciembre 27, 2006

Puig Antich y el necesario desolvido




26-12-06: Día de San Esteban. La mañana está fresca.

Acabo de leer en la edición digital de El País una noticia que me trajo el recuerdo de una mañana nublada del año 74 en Barcelona. Sería el mes de marzo. No lo preciso en este momento. Lo cierto es que era sábado y caminando por las Ramblas me enteré de que habían ejecutado a Puig Antich. Compré el periódico en el que venía la noticia. Yo había seguido el caso por la prensa y me temía el fatal desenlace. Sabía que iba a indignarme mucho. Y así fue. Me fui a la casa y escribí de inmediato una nota que titulé “España urgente”. La envié poco después al diario Punto en Venezuela, firmada con un pseudónimo: Héctor Hernández. El breve artículo fue publicado a los pocos días. Creo que comenzaba diciendo que "los verdugos oficiales de España vuelven a tener trabajo" y que uno de ellos había llegado el viernes a Barcelona para accionar el “garrote vil” contra un joven catalán a quien acusaban de haber dado muerte a un policía, cuando todo indicaba que Puig Antich había participado en un enfrentamiento y, por supuesto, se había defendido.

La noticia que me trajo hoy ese recuerdo refiere que las hermanas de Puig Antich han pedido de nuevo la revisión del juicio que condenó a muerte a Salvador. Tienen ya localizado a un testigo clave: el médico que le hizo la autopsia al policía. Al parecer, hay versiones contradictorias sobre esa muerte y es posible ahora conocer la verdad. ¡Albricias! Según las versiones de entonces, del arma empleada por Puig Antich salieron tres balas, pero el cuerpo del policía estaba “cosido a balazos”. ¿Quién le hizo los otros disparos? A pesar de todo eso, la nota de El País no es optimista. Y es que existe una tendencia -que parece tener peso en la alta magistratura- de no revisar sentencias del pasado, bajo el argumento hipócrita de que es necesario “olvidar”. Mejor dicho, de que es necesario dejarse embaucar por “el paquete chileno” (de algunos chilenos), conforme al cual lo sano es la “concertación”, no importando para nada las heridas abiertas en la familia de las víctimas, ni la verdad, ni la historia, ni, en fin, los seres humanos.

Sobre el caso de Puig Antich se hacen ahora películas. Espero que pronto también se haga justicia.

P.D: Hará unos cinco años, leyendo una de las novelas "menores" de Muñoz Molina (El dueño del secreto), también vino a mi memoria la mañana nublada que siguió a la ejecución de Puig Antich. En una de sus páginas el protagonista ve un periódico y se entera del vil garrotazo. Por un momento sentí que yo era ese personaje, aunque hubiera estado en Barcelona y no en Madrid, sitio donde Muñoz Molina desarrolla su historia.

martes, diciembre 26, 2006

Recordando a Alejo Carpentier


Alejo Carpentier nació un 26 de diciembre. Hoy estaría cumpliendo 102 años. En su reino del otro mundo debe ser aplaudido por lo que conquistó en éste.

En su memoria apuntemos hoy un párrafo inolvidable de su maravillosa novela haitiana:

“...la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse Tareas. En el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado de penas y de Tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de este Mundo”.

El primero de enero de Octavio Paz

Octavio Paz un 31 de diciembre se propuso, como siempre, inventar el nuevo año desde la poesía. Y lo inventó. Esta es su apariencia:

PRIMERO DE ENERO

Las puertas del año se abren,
como las del lenguaje,
hacia lo desconocido.
Anoche me dijiste:
mañana
habrá que trazar unos signos,
dibujar un paisaje, tejer una trama
sobre la doble página
del papel y del día.
Mañana habrá que inventar,
de nuevo,
la realidad de este mundo.

Ya tarde abrí los ojos.
Por el segundo de un segundo
sentí lo que el azteca,
acechando
desde el peñón del promontorio,
por las rendijas de los horizontes,
el incierto regreso del tiempo.

No, el año había regresado.
Llenaba todo el cuarto
y casi lo palpaban mis miradas.
El tiempo, sin nuestra ayuda,
había puesto,
en un orden idéntico al de ayer,
casas en la calle vacía,
nieve sobre las casas,
silencio sobre la nieve.

Tú estabas a mi lado,
aún dormida.
El día te había inventado
pero tú no aceptabas todavía
tu invención en este día.
Quizá tampoco la mía.
Tú estabas en otro día.

Estabas a mi lado
y yo te veía, como nieve,
dormida entre las apariencias.
El tiempo sin nuestra ayuda,
inventa casas, calles, árboles,
mujeres dormidas.

Cuando abras los ojos
caminaremos, de nuevo,
entre las horas y sus invenciones
y al demorarnos en las apariencias
daremos fe del tiempo y sus conjugaciones.
Abriremos las puertas de este
día,
entraremos en lo desconocido.

OCTAVIO PAZ
(Arbol Adentro)

domingo, diciembre 24, 2006

Feliz navidad y un poema

Octavio Paz

Para todos mis amigos, para todos los lectores de este blog, una feliz navidad

y un poema de O.P.

HERMANDAD (Homenaje a Claudio Ptolomeo)

Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.

Octavio Paz

jueves, diciembre 21, 2006

¡Están tocando el manducumán!




16-12-06: Releo algunas páginas de El reino de este mundo. Asisto de nuevo al suicidio de Henri Christophe. El monarca, apopléjico, abandonado ya por su guardia personal, se pasea por el palacio apoyándose en las paredes que se le hacen inmensas y en los espaldares tristes y vacíos de las sillas. Está asistiendo a la ceremonia de su gran derrota. Para sorpresa y enojo de Christophe, lo que está sonando afuera es el “manducumán”, tocado por sus granaderos en un sorpresivo cambio de tercio.

En el alma sombría de Christophe retumba en este instante la más absoluta soledad. Bate su bicornio contra el suelo y se prepara para morir “de bruces en su propia sangre”.

Haití: un tabú permanente, un interdicto cultural, un castigo racista por la pesadilla que antaño le causaran a la “civilización” los esclavos rebeldes de Saint Domingue.

Haití: una palabra taína que significa “montañoso”.

Haití: una poderosa presencia de Africa, llena de reales maravillas, de belleza y sangre.

21-12-06: Soñé anoche que tenía una pesadilla y que le decía a Cuchi que me despertara. “Tengo una pesadilla, despiértame”. Así le decía y Cuchi no me escuchaba. Finalmente lo hizo y me desperté dentro del sueño. El sueño no se interrumpió. Seguí soñando. Soñaba esta vez que me explicaba el origen de la pesadilla y que se lo atribuía a una reciente lectura acerca del vodú. La frase de Henri Christophe en El reino de este mundo había sido el inicio de todo: “¡Están tocando el manducumán!”.

Me desperté y para seguir durmiendo sin más sobresaltos decidí no pensar más en Haití.

sábado, diciembre 16, 2006

jueves, diciembre 14, 2006

Buoninsegna


Duccio di Buoninsegna. Bodas de Caná

Se había levantado muy temprano esa mañana. Debía completar la escena, multiplicar el tiempo y el vino.

Ese día el príncipe de los pintores de Siena encontró el punto exacto de la serenidad.

miércoles, diciembre 13, 2006

Nostalgia del piantao


Piantao

La ciudad sin Laura hace un año.

La emoción de descubrir sus calles, sus tardecitas.

La foto de Martín. La guía de Maito.

Y la sonrisa de la señora tracia ante el piantao de Arenales (no se ve, pero se oye).

Hace un año, digo.

¡Cómo recordarse cuerdo en Buenos Aires!

sábado, noviembre 25, 2006

Historias tristes de los reyes


Carlos II, El Hechizado.

«El Príncipe parece bastante débil; muestra signos de
degeneración; tiene flemones en las mejillas, la cabeza
llena de costras y el cuello le supura.»

(De una nota del Embajador de Francia a Luis XIV, pocos días después del nacimiento de Carlos).


"El Rey es más pequeño que gande, flaco, no mal construido... de cuello largo, rostro largo, mandíbula larga y como vuelta hacia arriba, labio inferior austríaco, cabeza grande, ojos turquesa y complexión delicada. Tiene un mirar melancólico y un tanto pasmado. Sus cabellos son rubios y largos..."

(Nuncio Apostólico, 1686).


"No se aplica a nada, y menos que a todo al despacho, porque no es de su genio, cosa por sí no resuelve"

(Marqués de Villars).


«Es tan grande su debilidad que no puede permanecer más de una o dos horas fuera de la cama. (...) Cuando sube o baja de la carroza siempre hay que ayudarle".

(Marqués d`Harcourt en nota al rey Luis XIV).


«No tenía el cadáver ni una gota de sangre, el corazón aparece del tamaño de un grano de pimienta; los pulmones corroídos; los intestinos putrefactos y gangrenados; en el riñón tres grandes cálculos, un solo testículo, negro como el carbón, y la cabeza llena de agua".
(De la autopsia practicada al cadáver de Carlos II).
"En tiempo de los sucesores inmediatos de Felipe II, la situación económica empeora y la decadencia galopa.// No surge ni un príncipe hábil ni un ministro de espíritu superior. Unos y otros se muestran fanáticos, sensuales, imprevisores, nulos. Los príncipes, en manos de validos, son francamene degenerados, imbéciles, vesánicos. El idiota Carlos II no es excepción, sino tipo representativo del príncipe austríaco de aquella España. Carnes blandas, pieles blancuzcas, ojos sin expresión, labios colgantes, quijadas ponderosas: esos cuerpos, esos rosros revelan, a pesar de la lisonja de los pintores, el espíritu mortecino de aquella serie de idiotas coronados".
(Rufino Blanco Fombona, El Conquistador Español del Siglo XVI).
"El rico hábito de que Su Majestad estaba vestido despedía un fuerte hedor a orines; luego he sabido la incontinencia que le aquejaba. (...) Viendo en la puerta a un desconocido, se sobresaltó el canecillo, y Su Majestad pareció inquietarse. Pero al divisar luego la cabeza de su Enana, que se me adelantaba y me precedía, recuperó su actitud de sosiego. Doña Antoñita se le acercó al oído, y le habló algunas palabras. Su Majestad quiso mostrarme benevolencia, y me dio a besar la mano; pero antes de que alcanzara a tomársela saltó a ella un curioso monito que alrededor andaba jugando, y distrajo su Real atención en demanda de caricias. Entonces entendí yo la oportunidad, y me retiré en respetuoso silencio".
(Francisco Ayala, El Hechizado)
"Heredó la corona y la oligofrenia. Gobernó un imperio que abarcaba muchos territorios de ultramar, entre ellos uno que hoy conocemos como República de Venezuela. Podemos decir que de algún modo fue presidente de nuestro país cuando nuestro país casi no era país. (...) Carlos Fuentes lo incluye como ilustre mentecato en Terra Nostra. ¡Cuidémonos nosotros de elegirlo algún día como gobernante!".
(José Luis Najul, Contemos historias tristes de los reyes, Cuadernos de la Casa de las Letras Antonio Arráiz, Venezuela, Guarico, 1996)

jueves, noviembre 09, 2006

Anotaciones

Anotaciones o tratando de saludar a un poeta italiano

Badajoz, Mérida, Cáceres.
Versos de Félix Grande y el hermosísimo Guadiana.

Madrid.
Me encuentro un poema de Octavio Paz en la Puerta del Sol. Y siento frío.

Acabo de pasar por la plaza Jacinto Benavente (nadie es perfecto) y no di con la temperatura. Me acordé de Martín y me vine a revisar las conclusiones de una reunión académica.

Virgen de la Almudena. Fiesta en la ciudad. Nacho y Marta de puente como todos.

Yo me recluyo en el hotel por un resfriado pescado ayer en Badajoz.

jueves, noviembre 02, 2006

Elegías y Olvidos


Pepe Barroeta

El libro póstumo de José Barroeta (Venezuela, 1942) se titula Elegías y Olvidos. Está incluido en el volumen (también póstumo) Todos han muerto (Candaya, Canet de Mar, Barcelona, junio 2006). Allí me consigo con este bellísimo y breve poema:

DIME TÚ, PAMPANITO

Dónde estarán mi padre y mi madre
con sus rostros.
Dime tú, Pampanito
que estás en la tierra
y en el cielo
qué piedras,
qué sueño del camino
recojo.
Dime y dame
la ternura caliente de los
muertos.

José Barroeta (Venezuela)

domingo, octubre 15, 2006

Cecilia Bustamante y el globo súbito

Cecilia Bustamante

Me enteré de su reciente muerte leyendo el formidable blog del narrador peruano Iván Thays (http://notasmoleskine.blogspot.com/), quien a su vez declaró haber tenido noticia del deceso de Cecilia Bustamante por el blog de Paolo de Lima (http://zonadenoticias.blogspot.com/2006/10/cecilia-bustamante-1932-2006.html). Lo cierto es que la nota de Thays me hizo recordar el gusto con que leí en el año 74 los poemas en prosa de una autora que yo desconocía y que, de algún modo, seguí desconociendo. Ahora busco en mi biblioteca y sólo encuentro los mismos textos que leí en el 74. Nada más.

El azar concurrente ha querido que uno de esos textos se refiera a "los globos que aparecen de súbito". Como recordarán algunos, en un reciente post de mi blog Isla de Robinson (http://isladerobinson.blogspot.com/2006/10/gene-tierney-en-dos-pelculas.html) irrumpió un globo repentino.

Copio el texto de Cecilia Bustamante y deploro la desconfianza de la niña:

RONDÓ

Una niña nos miró desde sus juegos y puso el rostro sobre las mariposas presas y las aplastó.

No confió en los globos que aparecen de súbito amarillos en el cielo. Los que arden amarillos en el aire.

En un rincón del Jardín enterró las arrugadas mariposas y habrá puesto al descubierto el secreto de sus padres.

IN LIMINE


Edmond Jabès

¿En el principio fue el verbo de Jabès?
¿Fue la palabra oída en el desierto?
¿Fue la palabra no dicha antes ni después?

Fue la ausencia total,
el inaguantable silencio.


viernes, octubre 13, 2006

Cuídate Claudia en una foto de Pomés

Claudia Clemente. Leopoldo Pomés

Quise decirle los versos de un epigrama de Cardenal,
pero no los recordaba del todo.

Tal vez fue mejor que eso ocurriera.

Después ella escribió sobre el fuego imponderable.

Y vi sus ojos
y oí su voz
cuando escanciaba
esas sus letras sagradas.

Ahora me reconforta el olvido,
la feliz negligencia
de no haberle dicho completo:

"Cuídate Claudia cuando estés conmigo".

domingo, octubre 08, 2006

Los ojos más bellos del cine


Gloria Swanson

Cabrera Infante tiene la palabra:

SIC SEMPER GLORIA

“Nacer con el cine hablado significó para mí haber aprendido a hablar con el cine. Así nunca me interesó el cine mudo, que siempre me pareció como una conversación no demasiado importante que alguien (una pareja, por ejemplo) tiene del otro lado de una vidriera: falta el sonido para interesarse en lo que dicen. ¿Y qué es el cine sin una conversación? Ilustraciones en movimiento y alguna acción tal vez. Al cine mudo le faltaba, además, la música, que es muchas veces más esencial al cine que el sonido, meros ruidos a menudo. No es extraño, pues, que nunca viera una película de Gloria Swanson hasta 1950. Fue entonces que vi Sunset Boulevard. Verla (y oírla) fue como quedarme mudo. Es ella realmente la que da dimensión trágica a esta última aventura del gigoló renuente.

(...)

Toda la película, como la casa palaciega raída y ruinosa, está llena de Gloria Swanson o, mejor dicho, de sus ojos. Tal vez los ojos más bellos del cine, los más expresivos (con los de Bette Davis), los más fotogénicos (junto a los de Joan Crawford) son, sin duda, los más reconocibles porque son a la vez sofisticados y feroces. Hay en esos ojos un lejano rumor salvaje que sólo tienen los gatos: una fiera doméstica que nunca ha sido domada.

(...)

El homenaje que yo quisiera hacerle ahora se lo hizo la noche del estreno de Sunset Boulevard en Hollywood otra gran actriz, Barbara Stanwyck. La perversa heroína de una anterior película de Wilder, Pacto de Sangre, vio a Gloria Swanson en la acera, pequeña y atolondrada por tanta celebración súbita y sin decir nada, se acercó a ella, se le arrodilló delante, cogió la falda de lamé entre sus dedos y besó la bata en silencio. Cuando Barbara Stanwyck se levantó vió, llorando, que Gloria Swanwon lloraba. Se abrazaron y luego la Stanwyck se fue sin decir nada. Gloria Swanson se quedó en la acera, muda. Ahora comprendo por qué ella decía que antes (en el cine silente) fue grande. Hollywood, es evidente: era un gigante que empequeñeció al perderla. Mi título latino quiere decir, de paso, `Así siempre Gloria`, pero también `Así siempre Swanson`”.


Guillermo Cabrera Infante.