jueves, febrero 09, 2012

MI ULTIMA DUQUESA. Robert Browning



El cínico esteta que habla en el jugoso poema de Browning My Last Duchess no es otro que Alfonso II d`Este, infumable Duque de Módena y Ferrara, cruel hasta el delirio, que tuvo a bien proteger alguna vez a Tasso. La duquesa es Lucrezia di Cósimo de Médici, a quien el enérgumeno de su esposo envenenó cuando ella tenía 17 años apenas. Hay un retrato de la duquesa que no hizo, por supuesto, el inventado Fra Pandolfo, sino Alllesandro Allori. Notable, como verán, el encarnado de Lucrezia en ese cuadro.  


MI ÚLTIMA DUQUESA

FERRARA

He ahí mi última duquesa pintada en la pared,
que mira como si estuviera viva. Es lo que llamo
toda una maravilla, fíjese: las manos de Fra Pandolfo
un día entero trabajaron con ahínco. Y ahí está.
¿Podría, por favor, sentarse y contemplarla? Dije
adrede Fra Pandolfo, pues no ven jamás
extraños como usted ese semblante así plasmado,
la hondura y la pasión de su mirar ferviente,
sino que a mí tienden sus ojos (ya que nadie aparta
esa cortina que he corrido para vos que no sea yo)
y preguntarme a mí parecen, si a ello osaran,
cómo esos ojos fueron a parar ahí; así que no sois vos

el primero que a mí se vuelve y lo pregunta. Pues, señor, no fue
sólo presencia de su esposo lo que alzó esa luz
de júbilo a la piel de sus mejillas: fue quizás
ventura del Pandolfo si decía, “El manto cae
sobre la mano demasiado, mi señora”, o bien “Pintar
no debe nunca hacerse en la ambición de reflejar el leve
rubor que baja hasta morir en la garganta”: eso
era cortés, pensaba ella, y condición que puede
bien concitar ese fulgor de júbilo. Tenía un corazón
ella, ¿cómo diré?, muy fácil de alegrar,
o demasiado impresionable; le placía cualquier cosa
en la que su mirada se posara, y su mirada iba por todas partes.
¡Todo era uno aquí, señor! Mi dádiva en su pecho,
la declinante luz del día por poniente,
la rama de cerezas que algún loco intempestivo
quebró en el huerto para ella, aquella mula blanca
en la que daba vueltas a la finca, todos
sacaban de ella por igual señal de aprobación,
o, al menos, un rubor. Daba las gracias a los hombres,
de alguna forma, no sé cómo, igual que si rimara
el don de novecientos años de mi nombradía
con otro de cualquiera. ¿Y cómo rebajarse a amonestarle
algo de tal trivialidad? Incluso con destreza
en el hablar, algo que yo no tengo, hacerle ver
lo que uno deseaba, así, decirle, “Es sólo
esto o lo otro lo que en ti me desagrada; aquí no llegas,
y allí te pasas de la raya", si dejara
que se la aleccionase así y jamás pusiera
su ingenio al mismo rango que el de uno, y se excusara;
incluso ya sería aquello rebajarse y yo prefiero
no rebajarme nunca. Sí, señor, me sonreía, sin ninguna duda,
cuando pasaba por su lado; aunque, ¿quién por allí pasaba sin
una sonrisa parecida? Fue la cosa a más, di órdenes;
luego cesó toda sonrisa. Ahí la tiene
igual que si estuviera viva. ¿Se levanta, por favor? Iremos
con los demás que están abajo. Y le repito,
la conocida liberalidad del Conde, su señor,
es plena garantía de que no habrá justa pretensión
mía de dote que él no vaya a consentir;
bien que su hija y su persona, como confesé
de entrada, sea mi objeto. Es hora de bajar
los dos juntos, señor. Vea, no obstante, ese Neptuno
domando un caballito de mar, una rareza,
que Claus de Innsbruck ha forjado en bronce para mí.


ROBERT BROWNING

(Esta versión es casi toda de Carlos Jiménez Arribas, a quien pedimos disculpas por cambiar la primera mención del Pandolfo por "Fra Pandolfo"; por sustituir "a posta" por "adrede" y por alterar la sintaxis en la frase: " así que no el primero sois vos que a mi se vuelve y lo pregunta" y escribir: "así que no sois vos el primero que a mí se vuelve y lo pregunta". La versión se encuentra acá:

LA LICENCIA Y EL LÍMITE. Robert Browning
Taducción de Carlos Jiménez Arribas
DVD. Barcelona, 2005)

domingo, febrero 05, 2012

La mañana

 
Domingo de pájaros y en casa. La costumbre me lleva hacia el balcón. Está nublado. Al cedro se le han caído ya las hojas. Me veo en un ritual doméstico, en una intimidad que me redime a diario, mientras hace su trabajo el tiempo. Sé que siempre ha tenido razón Lezama Lima: para el poema guarda el jardín un secreto en geranio convertido. Se trata nada más de poner atención y de sentirse vivo.

domingo, enero 29, 2012

DECIMO TERCER ANIVERSARIO DE LA UNEY

Chema Madoz. Arco

Su breve recorrido académico está signado por un amplio espíritu humanístico, nada frecuente hoy en las casas de estudio del país. Sus nobles desafíos intelectuales frente a las incomprensiones y la medianía, su audacia contra el espacio hostil y la tozudez fascista, su afán de formación para la libertad, la creación y el diálogo;  y su capacidad de resistir todos los embates (aún los que parecen definitivos, ciegos y sordos), son rasgos que la identifican a lo largo de estos trece años, felices y duros, a la vez.

La UNEY pasa con regocijo y orgullo (y cierta majestad, todo hay que decirlo) por el arco de libros y literatura, de ciencia, imaginación y arte, que, desde el 29 de enero de 1999, marcó su entrada a la educación universitaria de Venezuela y el mundo. Allí, entre los libros, está su alma, lejos, muy lejos de mustias autoridades "in partibus", incapaces, por fortuna, de invadir los intangibles.

Celebramos la fidelidad, la confianza y el apoyo valiente de sus amigos, estudiantes, docentes, obreros y personal administrativo. Celebramos la voz de quienes, no oficiales, pueden hablar por ella, con la frente en alto, en todos los escenarios, incluidos los domésticos. 

Desde las luces de afuera (y de adentro, porque todavía las hay) saludamos la historia verdadera de la UNEY, que persiste sobre la apócrifa de estos meses sombríos.

¡Feliz cumpleaños UNEY!

domingo, noviembre 20, 2011

La guitarra y los hijos de los hijos de la ira

Los hijos de la ira ya se han ido. A los hijos de los hijos de la ira, según el poeta Ben Clark (Ibiza, 1985), se les dijo que eran hijos de la bonanza y él añadió: "herederos de todos los despojos". Sin embargo, tocan la guitarra, porque a ella, a la guitarra española, como dijo Lorca, "es imposible callarla". Por encima de cualquier desastre, suena. Y suena resistente, femenina, eterna:
http://www.youtube.com/watch?v=2oyhlad64-s

miércoles, noviembre 09, 2011

Tomás Segovia me visitó esta mañana

Tomás Segovia. Foto: JB

A veces no me lo creo, pero lo que me ocurrió esta mañana parece una prueba irrefutable. No tengo más remedio que admitirlo: el azar concurrente es la forma más armoniosa y exacta de comunicación poética. Desde las seis, antes de leer a María Zambrano y de enviar algún tweet sobre la aurora, estuve tratando de conseguir libros de Tomás Segovia, porque amanecí pensando en él, en su efusiva poesía sobre la luz, y en un verso, en especial, donde esa misma luz es su pan de cada día. Entré a la biblioteca de Babel y nada. No se asomaba por ningún estante el bello poeta del perenne exilio. Cuando a punto estaba de desistir, mis ojos dieron con un lomo azul y blanco que de inmediato supe que era la Casa del Nómada.  Lo abrí y reconocí con dolor algo que mi memoria había borrado: ese volumen, por mi incuria, no se recuperó de la mojada que una vez sufrió, y aunque sus hojas no se pegaron, hoy es un manojo de arrugas, para incomodidad de mis dedos y mis ojos. Pero el rezongo duró apenas unos segundos porque el poeta me habló desde una de sus páginas, en prosa, y me dijo: "Ahora que va a hacerse adulto el año, hay cada día una hora en que la vida no ha empezado". Y salí feliz del laberinto (que otros llaman el universo), con la dicha en los labios, repitiéndome gozoso viejos versos de Segovia leídos hace años...
Pasaron unas dos horas y el poeta de Anagnórisis seguía rondando mi memoria. Pensé en escribir algo sobre su poema Besos, por el verso final, incandescente. Nada más. Y me fui después a un libro de María Zambrano, otra presencia tempranera de este día. Al dejarla a ella, abrí la máquina para leer la edición digital de El País. Y leí, leí el titular que anuncia que Tomás Segovia murió hace pocas horas en México. Tenía 84 años y había tomado café conmigo esta mañana, acá, en mi cuarto, donde sentí las ondas serenas de su despedida. Sé que hoy encontraré sus otros libros. Mientras tanto, va este poema, para compartir con mis amigos el asombro y las sorpresas:

BANDERA

Mi tienda siempre fuera de los muros. Mi lengua aprendida siempre en otro sitio. Mi bandera perpetuamente blanca. Mi nostalgia vasta y caprichosa. Mi amor ingenuo y mi fidelidad irónica. Mis manos graves y en ellas un incesante rumor de pensamientos. Mi porvenir sin nombre. Mi memoria deslumbrada en el amor incurable del olvido. Lastrada en el desierto mi palabra. Y siempre desnudo el rostro donde sopla el viento.

Tomás Segovia (España, 1927- México, 8/11/11)

P.D: Tomás Segovia, un poeta luminoso y hondo, habitante del reino de la imagen, murió hoy en una de sus patrias: México. Había nacido en España, en el año 1927. Le memoria de su obra literaria mantendrá su sabia y serena mirada entre nosotros.

Ayer en mi facebook publiqué la nota anterior. Entre otros comentarios, hubo estos:

FCC: Tomás Segovia, poeta siempre, para no incurrir en la grandilocuencia de llamarlo "poeta total", fue también un estupendo ensayista y traductor. Los lacanianos de América Latina y de España le deben muchas de las traducciones del gran psicoanalista francés. En el año 81 estuve a punto de conocer a Segovia, precisamente, en un coloquio sobre Lacan, en el DF. Segovia no llegó. Había viajado a España, donde nació y de la que salió a los 13 años, para convertirse para toda la vida en mexicano, sin abandonar su amor por su lugar de origen. No lo conocí, pero busqué libros suyos que no tenía entonces. Así, descubrí al gran ensayista y estudioso de temas áridos que su pluma convertía en amables. Q.E.P.D
CÉSAR SECO: Lo leí en la PLURAL que dirigió con algo más que acierto Octavio Paz, Cinco sonetos votivos, recuerdo, de un erotismo que sin eludir lo carnal cifraba una manera clarísima (como esta mañana en que lo recibiste) de estar en el mundo, sintiéndolo y haciéndolo, en cada instante y cada hora. Después el poeta Ramón Miranda me acercó a su magnífico libro Casa del Nómada.
FCC: Qué bueno, César, que recuerdes los cinco sonetos votivos que salieron en Plural. Creo que son los mismos que recogió después en Casa del Nómada. Excelentes. Cantos al cuerpo y al amor. En Figuras y Melodías publicó muchos otros sonetos de la misma índole y belleza. Y ya que hablamos de esa composición, no debe olvidarse que Tomás Segovia experimentó la iniciación en la métrica, como todo buen discípulo de la tradición literaria, como todo buen maestro. Cultivó el oficio y pudo darle rienda suelta a su amor por la palabra. Cantó, amó su ritmo y ritmó sus acciones, como aconsejó Darío, otro iniciado en el taller del verso.    



martes, noviembre 01, 2011

La despersonalización del poder


No creo, pues, que nada ni nadie hayan recibido una misión divina que cumplir; es decir, la política es secular o no es política. Si a la política se la reviste de simbolizaciones sacras, entonces estamos camino del totalitarismo

Agapito Maestre (El vértigo de la democracia, 1996)


Cuentan que un día de 1930 varias madres fueron de visita al Kremlin con sus pequeños hijos. Se trataba de un desayuno con el jefe absoluto, quien había dispuesto para sus invitados generosas atenciones. Al salir, uno de los niños preguntó: “Mamá, ¿por qué es tan amable el camarada Stalin?”. La respuesta, lacónica y precisa, se apoyó en la ventaja argumental que otorgan las tautologías y terminó siendo todo un tratado sobre el poder: “Porque es el camarada Stalin”.

Nada habría que agregar ante la redondez de esa constatación irrebatible, si no fuese necesario hacer la salvedad de que la sacralización del poderoso reviste en cada caso diversas particularidades. Así, no se requiere ser Stalin para provocar una respuesta como la transcrita. También un presidente democrático puede concitar adhesiones de esa índole, porque no se trata sólo de la persona ni de la forma de gobierno que consideremos en un momento dado. Se trata también del cargo en sí mismo, de la Silla Presidencial o de la Corona, convertidos en abstracciones que confieren automáticamente potestad y sabiduría a sus depositarios.

Una tradición milenaria en el mundo y cinco veces secular en América Latina (más larga si incluimos al tatloani precortesiano) registra múltiples casos de gobernantes –autoritarios o no- que también fueron “educadores”, “sanadores”, “polifacultos” y “oráculos”. La literatura, con mayor efectividad que la ciencia social, nos ha presentado la esencia y los detalles de ese teatro, tras cuyos bastidores se mueven arquetipos y atavismos. Shakespeare, Camus, y buena parte de la novela hispanoamericana, suplen con profundidad, gracia y permanencia, el vacío explicativo que han dejado muchas teorías “rigurosas” sobre el poder y el personalismo, postuladas desde estratos académicos. Enrique Krauze, en quien se unen el talento literario y la inteligencia del historiador, demostró con su trilogía sobre la historia política de México, que se puede escribir acerca del caudillismo, sin pecar de reductivo. ¿Cómo lo hizo? Reivindicando un género y escribiendo así la biografía de los poderosos, sin temerle a la simplista acusación de carlyleano. Entre nosotros, Manuel Caballero lo ha hecho en forma análoga –y brillante- con Gómez y ahora con Betancourt. De esa manera los memorables libros de Díaz Sánchez (Guzmán, elipse de una ambición de poder) y de Picón-Salas (Los días de Cipriano Castro) van dejando de estar solitarios en la bibliografía venezolana sobre el tema, digna de ser mencionada y releída.  

El actual presidencialismo constitucional venezolano, sustentado en una tradición republicana de personalización del poder, presenta los símbolos clásicos del mismo. Así, nuestros presidentes ocupan el vértice de una pirámide, desde la cual se dirige y divisa al país, aun en estos tiempos de descentralización que avanza lentamente sin comportar una ruptura efectiva con el esquema centralista. Los gobernadores son aún agentes del Ejecutivo Nacional en sus respectivas jurisdicciones y las finanzas estadales dependen todavía del situado constitucional. Se sigue creyendo que el presidente debe estar enterado de todo y resolverlo todo, pese a las modificaciones que la estructura administrativa haya experimentado en algunos ámbitos. El Ministerio de la Secretaría de la Presidencia tutela un amplio elenco de institutos autónomos y de fundaciones públicas, lo que significa nombramientos y rendiciones de cuenta concentrados directamente en Miraflores. Hace algunos meses Eduardo Fernández nos recordaba, fundamentándose en dispositivos de la Constitución de la República, que elegir Presidente es elegir al jefe del Estado, al jefe de la política exterior, al jefe la hacienda pública nacional y al comandante en jefe de las fuerzas armadas, entre otras jefaturas, de las que quizá no deban excluirse las de muchos clubes y numerosos condominios. Si a ello añadimos el halo sacro que pervive en la figura del Presidente, estamos eligiendo a alguien más que a un funcionario público.

Sin que el Presidente sea visto como el detentador exclusivo del poder, y sin que posea la personalidad suficiente para imprimir el sello de la misma a su gobierno, un Presidente de la República, por más mediocre que sea, no deja de irradiar entre nosotros una fuerza especial, aún estando atado sólidamente a una determinada organización política. Es lo que Daniel Cosío Villegas llamó “el estilo personal de gobernar”. Sabemos que la Constitución del 61 consagró una democracia de partidos, no de Presidentes como en México, donde el PRI no mandaba sobre el Presidente, sino al revés. Sin embargo, en Venezuela, aún en las etapas del predominio bipartidista, la figura del Presidente destaca de una u otra forma. Rómulo Betancourt gobernó con su partido, en principio en alianza con Copei y URD y luego sólo con el primero, pero ese período estuvo marcado por su personalidad, más que por las maquinarias que lo secundaron y sustentaban. Su elección en 1958 se debió en buena medida al liderazgo personal que indiscutiblemente ejercía en el país. Recordemos que ejercer ese liderazgo dentro de Acción Democrática era ejercerlo sobre un alto porcentaje de venezolanos. Era un Betancourt rodeado de leyendas, tanto doradas como negras. Recuerdo todavía la especie popular de la pipa ensalmada de Rómulo o de su alma vendida a algún espíritu, única razón que explicaba –para algunos- la circunstancia de que se hubiese salvado del criminal atentado de Los Próceres. Betancourt, brujo o embrujado, era una conseja repetida de boca en boca, pues como se sabe las supersticiones populares no conocen los límites de la razón. Es el pueblo leyendo, también en clave mágica y secreta, sus avatares políticos.

En el establecimiento de responsabilidades y en la búsqueda del culpable, la figura del Presidente es el blanco exacto del común y de las élites. La extraordinaria experiencia venezolana de 1993 ilustra de modo apabullante cómo, en un momento dado, creemos que sacando al Presidente, solucionamos los problemas. ¿Si despersonalizamos el poder, no estaremos evitando la frustración de toparnos con un sustituto al cual también vamos a querer echar más temprano que tarde?

Lo que debe preocuparnos no es que la Presidencia de la República mantenga cierta aureola mítica y una majestad difícil de borrar. Tampoco, que no tengamos Primer Ministro o a alguien en quien descargar nuestro rechazo, sino que quien ocupe la Presidencia no ceda a la tentación del autoritarismo o de la personalización del poder. La democracia se desacraliza o se acaba. Desacralizarla pasa, forzosamente, por un amplio proceso de participación de la comunidad, por cambios sustanciales en la distribución de las competencias públicas. Si bien es cierto que los historiadores apuntan hacia una línea constante de personalismo en la vida política del país, no lo es menos, que también existe una tradición llamada por Augusto Mijares, en un libro más vigente que nunca, “la tradición de la sociedad civil”. El libro es, desde luego, La interpretación pesimista de la sociología hispanoamericana, una magistral refutación de la teoría de las desgracias. Profundizar la democracia no es traspasar el poder de unas élites, duchas en el pragmatismo, a otras élites cultas, gerenciales e hipercríticas. Es explorar una auténtica participación de la sociedad en la política, sin tenerle miedo a los cauces abiertos de la democracia. Iba a decir “del pueblo”, pero el populismo nos expropió esa hermosa expresión hoy marginada del lenguaje político.

La tentación del poder no concluye, necesariamente, en la tentación totalitaria, pero es el paso previo para ello. Mientras más se endiosa al gobernante, más fácil es transitar el camino hacia los autoritarismos y las dictaduras.

Que nuestros actuales candidatos presidenciales tengan en cuenta estas sabias palabras de María Zambrano: “…cuando se llega al poder, para que su ejercicio alcance plenamente el nivel moral, es necesario deshacer este ensueño de sí mismo. Y entonces lo que se tiene que desprender es uno mismo. Se trata no de una objetivación, sino de algo mucho más difícil: de un desprendimiento. El que logra llegar al poder –en cualquier aspecto histórico- tiene que desprenderse de él, al mismo tiempo que lo ejerce”.

Freddy Castillo Castellanos, 9 de julio de 1998.

(Este artículo fue publicado en un suplemento del Ateneo de Caracas en el diario El Nacional, en el mes de julio de 1998)

domingo, octubre 23, 2011

UNEY: Las consecuencias de una resolución que nunca resolvió nada

Los hechos acaecidos con posterioridad a la ilegal e inconstitucional designación de nuevas autoridades para la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY), publicada en Gaceta Oficial No. 39.748 en la resolución 1.374 del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, sólo vienen a confirmar las intenciones de controlar y “entrar a saco” en la UNEY por parte de la jauría politiquera local, con apoyo, esta vez, de altos funcionarios del MPPEU.

En un inicio de actividades que aparentaba normalidad, tras la infeliz decisión del MPPEU, el día 15 de septiembre la UNEY reabre sus puertas para el inicio de actividades administrativas, en tanto que las académicas se iniciaban el 19 del mismo mes. Las personas designadas aparecen en las oficinas del rectorado, presionando por la entrega sin haberse juramentado y sin esperar los tiempos de ley.

El 16 de septiembre en reunión con el Viceministro de Desarrollo Académico del MPPEU, Rubén Reinoso, se adelantó información acerca de los planes del Ministerio, entre otros, la conformación de los Subcomités Regionales de Educación Universitaria. Asimismo el mencionado funcionario expresó el reconocimiento que desde el Ministerio se tiene de la gestión y el trabajo de la UNEY, dejando en claro que el cambio no respondía a una ninguna valoración negativa de la universidad, sino a una "estrategia política", que se limitó a exponer de una manera vaga e imprecisa. Reinoso afirmó, además, que no habría elecciones "en las actuales circunstancias del país y en el contexto de la Ley de Universidades del 70", como si en la UNEY se hubiera pretendido alguna vez desconocer la establecido en la novísima Ley Orgánica de Educación, que permite, como todos saben, un universo electoral universitario democrático e incluyente.

El 22 del mismo mes se realizó una asamblea, donde funcionarios de la Consultoría Jurídica del MPPEU hablaron e insistieron en la potestad de la Ministra Córdova para realizar los cambios. Dijeron además, que los temas planteados por estudiantes, profesores, administrativos y obreros, debían ser respondidos por la propia Ministra Córdova. Las personas designadas como autoridades se limitaron durante la reunión a establecer distancia con la comunidad uneyista y dejando entrever sus planes de sectorizar a los trabajadores de la UNEY, desconociendo así a la Fundación La Comuney, única instancia universitaria en el país que reúne en un mismo seno a docentes, administrativos y obreros.

El día viernes 23 de septiembre la comunidad uneyista se quedó embarcada esperando al Viceministro Reinoso quien había empeñado su palabra en la reunión del día 16, visita que había sido confirmada por el grupo de avanzada del MPPEU en la reunión del día anterior. Los estudiantes inician ese día una toma cultural del rectorado en espera de las autoridades del MPPEU.

El día martes 27 de septiembre con el asalto a las instalaciones del rectorado, perpetrado conjuntamente por la policía del Estado Yaracuy y los funcionarios designados como nuevas autoridades en la írrita resolución del MPPEU, se confirmaron una vez más los oscuros vaticinios de muchas personas que advirtieron acerca de la falta de escrúpulos con que suelen actuar las bandas politiqueras que tuvieron a su cargo la toma por la fuerza de la UNEY. En esa acción se violentaron cerraduras, cambiaron llaves y pusieron fuera de línea equipos contentivos de información de la universidad. Este acto fue llevado a cabo sin ningún procedimiento y contraviniendo toda norma legal. No obstante, al día siguiente se presentó el Viceministro de de Desarrollo Académico, Rubén Reinoso, negando que hubiera habido allanamiento ni procedimiento ilegal alguno, ante el asombro de los numerosos testigos presenciales del asalto policial.

Posterior a esa acción y para completar el dominio total de la institución, el día 29 de septiembre, y contrariando la palabra que el Viceministro Reinoso empeñó en su visita a la UNEY el 16 de septiembre (en la cual indicó que no habría remociones, destituciones, ni “cacería de brujas”) fueron removidos de sus cargos el Jefe de Servicios Generales, el Consultor Jurídico, la Jefa de Recursos Humanos, el Jefe de Planificación y Presupuesto y el Director de Informática. Seguidamente, el día 06 de octubre los interventores procedieron a la destitución del Coordinador del Espacio Académico Ciencias del Deporte, hecha por la rectora designada, por orden directa del Viceministro Reinoso, y en desconocicmiento total de la potestad del Consejo Universitario como máxima autoridad de la institución.

Sin embargo, no fue si no hasta el 11 de octubre en declaraciones al diario Últimas Noticias, que la Ministra Córdova rompió el silencio mediático sobre el caso UNEY, hablando de que según su apreciación las carreras dictadas en la universidad no son pertinentes y del supuesto incumplimiento del rector Castillo en la organización de elecciones. Indicó además, sin rubor alguno, que no puede pedirles la organización de elecciones a las nuevas autoridades designadas.

Continuando con su oprobiosa conducta, los interventores de la UNEY en las últimas dos semanas han despedido ilegalmente y sacado de nómina a los jefes de Servicios Generales, Recursos Humanos, Auditoría Interna y a la asistente a la Consultoría Jurídica, estas dos últimas por medio de disparatadas y casi risibles resoluciones. Adicionalmente están realizando cambios de puestos de trabajo, sin tomar en consideración la experiencia de los trabajadores, ubicándolos en unidades que no corresponden a su perfil. Prohibiciones de acceso, amenazas y presiones a los trabajadores (sobre muchos de los cuales pesa la posibilidad de ser despedidos) rubrican los indignos actos de los interventores de nuestra universidad.

Todos los hechos referidos sólo vienen a acrecentar el memorial de agravios infligidos a la UNEY, desde donde seguimos aguardando por justicia, que no del altísimo, quien parece estar muy ocupado por estos días, sino de la justicia de los hombres, de los hombres y mujeres de bien.