domingo, enero 14, 2007

Un episodio de Borges vivido por Alazraki

Julio Cortázar trabajando

El investigador busca en todas las bibliotecas de Buenos Aires la revista Huella, cuyos dos únicos números se publicaron a comienzos de la década del cuarenta. Presume que en uno de ellos fue incluido un ensayo de Cortázar sobre Rimbaud.

De manera obsesiva, Jaime Alazraki trata de conseguir ese ensayo. El dato, que tomó de un libro de Graciela de Sola, le indica que se encuentra en el número 2 de la revista Huella, que antes se llamó Canto, pero ninguno de los catálogos de las grandes bibliotecas porteñas registra la revista. Luego de numerosas pesquisas infructuosas, Alazraki llega a creer que está protagonizando una nueva versión de la enciclopedia de Tlön. Alguien le jugó una broma, piensa. Y ya a punto de desistir de su inútil empeño, obtiene una información que estima confiable: la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires tiene en su colección la revista. Hasta allá se dirige Alazraki y encuentra, por fin, el inalcanzable número 2 de “Huella”, su santo Grial de investigador cortazariano. Revisa de inmediato el índice, una y otra vez, hasta sentir un vacío letal: no está allí el mítico ensayo del cronopio. Piensa que tal vez hubo una omisión en el sumario y busca, entonces, entre sus páginas. Nada. No está. Definitivamente, todo ha sido un invento.

Decepcionado y a punto de partir se percata de que le hace falta darle una mirada al número 1 de la revista. La bibliotecaria había tenido la iniciativa de traérselo y el profesor Alazraki lo abre en este instante, tal vez por la mecánica curiosidad del investigador que no deja escapar papel alguno que el destino ponga en sus manos. Para su asombro absoluto, como en un escondrijo, a cubierto de eruditos insaciables, allí está esperándolo el espectral y escurridizo Rimbaud de Julio Denis.

Por fortuna, Alazraki, conocedor como es, especialista como es, se encuentra al tanto de que Cortázar esa vez firmó con su célebre pseudónimo.

(Fuente: Jaime Alazraki en el volumen de Rayuela publicado por la colección Archivos)

3 comentarios:

Guy Monod dijo...

Ilustre Profesor:

Creo que le interesara saber que hace dos dias visite el castillo de Brodie, donde encontre la primera pagina de un curioso manuscrito, escrito con esmerada caligrafia. El resto esta perdido.

Le hare llegar un facsimil tan pronto pueda, viendo que le interesan estos asuntos.

.Guy

jose miguel del pozo dijo...

alazraki menciona ese ensayo en el prologo de la RAYUELA publicada por la biblioteca Ayacucho

Anónimo dijo...

He pensado que quizá le interese esta dirección.

http://www.libreriadelcentro.net/