domingo, abril 06, 2008

Garcilaso


El poeta inicia su trabajo con un prólogo
donde se alude con fuerza a la palabra,
y al secreto de la bellísima voz a ti debida.

Es una voz –se sabe- que detiene las aguas del olvido
y que redime a un hombre que, sin dejar la espada,
la pluma tomó
para escribir endecasílabos.

Por el Tajo innumerable su palabra
me conduce a la espesura.

Y desde la cumbre donde Toledo asombra,
“de antiguos edificios adornada”,
el poeta sorprende al lector de su Egloga tercera,
en el preciso instante en que un verso
acaba de abolir su desamparo.

1 comentario:

Intheflesh dijo...

Bravísimo!!. In the Flesh de vuelta. Aún debo el post de Oscar Peterson pero ya vendrá. Un abrazo