23-02-05:
Cabrera Infante todas las noches. “Un(a) cubalibre hoy por Cabrera Infante difunto”. Eso dice el mensaje que ayer envió Leonardo Ruiz a mi teléfono celular. Recuerdo que en los últimos setenta hacíamos bromas José Antonio y yo con el parecido físico que entonces le encontrábamos a Leonardo con Cabrera Infante, parecido que Leonardo remarcaba con unos lentes redondos. Ejercíamos, además, una suerte de “cabrerainfantismo” doméstico, mediante abundantes juegos de palabras, tanto en el diálogo cotidiano como en los intentos de escritura. Dominados por un ánimo paródico, teníamos Cabrera Infante todas las noches y todos los días.
Sábana para un elefante difunto.
Sabana para un gigante errabundo.
Habano para un fumante conjunto.
¿Lavanda para un infame? Pregunto.
La banda para un infantil contrapunto.
La vana pare un infante cejijunto.
Labana para un infamante asunto.
Lava Ana para su infante difuso.
Nos aburríamos haciendo esas variantes y éramos los tres tristes tigres más alegres de Barquisimeto y sus alrededores.
miércoles, febrero 23, 2005
domingo, febrero 20, 2005
Rocamadour y el tiempo
20-02-05:
Domingo. ¿El tiempo? El tiempo pasa.
“Hay una cosa que se llama tiempo, Rocamadour, es como un bicho que anda y anda”. Así lo definió la Maga.
Palabra de Dios.
Domingo. ¿El tiempo? El tiempo pasa.
“Hay una cosa que se llama tiempo, Rocamadour, es como un bicho que anda y anda”. Así lo definió la Maga.
Palabra de Dios.
jueves, febrero 17, 2005
El coño soy yo
Dicen que Courbet exclamó flaubertianamente "El coño soy yo" cuando le preguntaron a quién pertenecía el tupido pubis de su famoso cuadro. En un post de Isla de Robinson se habla hoy de El origen de la vida de Gustave Courbet www.isladerobinson.blogspot.com . Mi admirado comunero impacta a todos los que se acercan a la sala 7 del Museo de Orsay. Y no es para menos.
miércoles, febrero 16, 2005
Azul índigo en los Elíseos
16-02-05:
Una señora mayor vestida toda de azul índigo (abrigo, sombrero y zapatos) camina por los Campos Elíseos la tarde del sábado 12 de febrero. Pasea su elegancia y su gusto insobornable por la vida. Nos quedamos viéndola un rato, contemplando cómo se distingue, impecable, entre la muchedumbre. Por fin se nos pierde, pero nos deja la imagen de una estética antigua que seguirá sobreviviendo a todos los desastres.
Una señora mayor vestida toda de azul índigo (abrigo, sombrero y zapatos) camina por los Campos Elíseos la tarde del sábado 12 de febrero. Pasea su elegancia y su gusto insobornable por la vida. Nos quedamos viéndola un rato, contemplando cómo se distingue, impecable, entre la muchedumbre. Por fin se nos pierde, pero nos deja la imagen de una estética antigua que seguirá sobreviviendo a todos los desastres.
lunes, enero 17, 2005
De la (nec)edad y otras necedades
17-01-05:
55 años. En un libro del polaco Andrzej Stawar (Libres ensayos marxistas, Era, México, 1977) me encuentro con una frase de Turgueniev que a Lenin le gustaba citar: “El mayor defecto de un hombre es sobrepasar los cincuenta y cinco años”. Espero pronto adquirir ese defecto. El hecho ocurrirá, si los astros me son favorables, el próximo 27 de marzo.
Nesciencia. Martínez Rivas coloca este epígrafe en un poema suyo: “Halló Yahvé necedad en el hombre, y dijo: -Me arrepiento de haberlo creado” (Esdras, Libros III y IV, Apocrypha). El poema se titula “Que trata de el gato y su especie”. Así “de el gato” y no “del gato”, según la edición de Visor. Copio la primera estrofa: El ser humano es naturalmente estulto; estúpido/ en su capacidad de discernir, de darse cuenta/ de la diferencia que hay, aislándolos como entes,/ entre un gato y otro gato. Yo, como ser humano,/ debo sufrir y soportar esa nesciencia humana/ con respecto al individual infortunio animal.
55 años. En un libro del polaco Andrzej Stawar (Libres ensayos marxistas, Era, México, 1977) me encuentro con una frase de Turgueniev que a Lenin le gustaba citar: “El mayor defecto de un hombre es sobrepasar los cincuenta y cinco años”. Espero pronto adquirir ese defecto. El hecho ocurrirá, si los astros me son favorables, el próximo 27 de marzo.
Nesciencia. Martínez Rivas coloca este epígrafe en un poema suyo: “Halló Yahvé necedad en el hombre, y dijo: -Me arrepiento de haberlo creado” (Esdras, Libros III y IV, Apocrypha). El poema se titula “Que trata de el gato y su especie”. Así “de el gato” y no “del gato”, según la edición de Visor. Copio la primera estrofa: El ser humano es naturalmente estulto; estúpido/ en su capacidad de discernir, de darse cuenta/ de la diferencia que hay, aislándolos como entes,/ entre un gato y otro gato. Yo, como ser humano,/ debo sufrir y soportar esa nesciencia humana/ con respecto al individual infortunio animal.
domingo, enero 16, 2005
Con los ángeles, Victoria
16-01-05:
Ayer murió Victoria de los Angeles. Su voz y su nombre divinos me encantaban. Hoy la recuerdo cantando, sublime, el aria de la bachiana brasileira Nro. 5, de Héitor Villalobos. También la evoco con su Manuel de Falla en una nana preciosa, inigualable.
Al enterarme de su muerte envié un post con su imagen a uno de mis blogs (Isla de Robinson, www.isladerobinson.blogspot.com).
Ahora más que nunca su voz será divina.
Ayer murió Victoria de los Angeles. Su voz y su nombre divinos me encantaban. Hoy la recuerdo cantando, sublime, el aria de la bachiana brasileira Nro. 5, de Héitor Villalobos. También la evoco con su Manuel de Falla en una nana preciosa, inigualable.
Al enterarme de su muerte envié un post con su imagen a uno de mis blogs (Isla de Robinson, www.isladerobinson.blogspot.com).
Ahora más que nunca su voz será divina.
viernes, enero 14, 2005
La mímesis originaria
Leo un ensayo de Habermas sobre Walter Benjamin y su "aventurada" teoría mimética del lenguaje. Habermas dice: "Benjamin tiene razón en su sospecha de que la capa semántica más arcaica es la de lo expresivo". Sobre ese lenguaje expresivo agrega: "Lo que se manifiesta en la fisonomía del lenguaje y en los ademanes expresivos, no es meramente un estado subjetivo, sino que a través de ese estado queda al descubierto la conexión aún no interrumpida del organismo humano con la naturaleza en torno". Para cerrar el post transcribo esta bella frase de Mallarmé citada por Benjamin en su trabajo: "La bailarina no es una mujer, es una metáfora, que de las formas elementales de nuestra existencia puede expresar un aspecto: espada, recipiente, flor u otros"
domingo, enero 09, 2005
Grafografía
09-01-05:
Escribo en el cuarto de Martín, oyendo la lluvia. Escribo y arrecia.
Escribo que arrecia. Escribo que escribo que estoy escribiendo. Escribo que estoy escribiendo que pienso en este momento en el famoso texto de Salvador Elizondo titulado “El Grafógrafo”. Escribo que escribo tratando de imitar el celebrado recurso autorreferencial de Salvador Elizondo. Escribo que copio. Escribo que plagio. Escribo que tecleo. Escribo que recuerdo. Escribo que reescribo. Escribo que escribo viéndome escribir que escribo por escribir. Y la lluvia no cesa.
Escribo en el cuarto de Martín, oyendo la lluvia. Escribo y arrecia.
Escribo que arrecia. Escribo que escribo que estoy escribiendo. Escribo que estoy escribiendo que pienso en este momento en el famoso texto de Salvador Elizondo titulado “El Grafógrafo”. Escribo que escribo tratando de imitar el celebrado recurso autorreferencial de Salvador Elizondo. Escribo que copio. Escribo que plagio. Escribo que tecleo. Escribo que recuerdo. Escribo que reescribo. Escribo que escribo viéndome escribir que escribo por escribir. Y la lluvia no cesa.
martes, enero 04, 2005
Se llevan el "Duchamp"
04-01-05:
En este momento se llevan mi "Duchamp". Extrañaré su sonido. Extrañaré su presencia en el balcón.
Uno se acostumbra a las cosas. Les da cierta vida. No sé si ellas se acostumbran a uno, ni si la vida que les damos nos sigue perteneciendo. Es un misterio.
Son fantasmas las cosas. Las domésticas son nuestros fantasmas cotidianos, nuestras compañías en las noches desoladas.
Ahora mi "Duchamp" deja un vacío. Se llevan su aura de la casa.
Algo de nosotros también se está marchando.
En este momento se llevan mi "Duchamp". Extrañaré su sonido. Extrañaré su presencia en el balcón.
Uno se acostumbra a las cosas. Les da cierta vida. No sé si ellas se acostumbran a uno, ni si la vida que les damos nos sigue perteneciendo. Es un misterio.
Son fantasmas las cosas. Las domésticas son nuestros fantasmas cotidianos, nuestras compañías en las noches desoladas.
Ahora mi "Duchamp" deja un vacío. Se llevan su aura de la casa.
Algo de nosotros también se está marchando.
Versos de Tomás Segovia
03-01-05:
No me imaginé jamás que esta calurosa mañana de enero me depararía en persona unos versos de Tomás Segovia. Vi esos versos hace apenas unas horas. Se alejaban. Eran unas piernas como catedrales, unos muslos para ser acariciados “como un recuerdo pensativo”.
No me imaginé jamás que esta calurosa mañana de enero me depararía en persona unos versos de Tomás Segovia. Vi esos versos hace apenas unas horas. Se alejaban. Eran unas piernas como catedrales, unos muslos para ser acariciados “como un recuerdo pensativo”.
domingo, enero 02, 2005
Tu sueño cabe en este cuarto
De la noche al alba.
Leo a Octavio Paz. Leo su Salamandra, un libro estupendo, redondo, que se abre con un poema magnífico, Noche en claro. En ese poema habita “una prostituta bella como una papisa”. En ese poema la noche se abre y es el cielo de París, y hay una mano que es una constelación y es otoño y es un recuerdo en una calle de París y es una foto de Martín donde estoy yo.
Leo en Salamandra otro poema y me encuentro con unos versos que subrayé hace años:
Dormida eres más grande que la noche
pero tu sueño cabe en este cuarto.
Leo a Octavio Paz. Leo su Salamandra, un libro estupendo, redondo, que se abre con un poema magnífico, Noche en claro. En ese poema habita “una prostituta bella como una papisa”. En ese poema la noche se abre y es el cielo de París, y hay una mano que es una constelación y es otoño y es un recuerdo en una calle de París y es una foto de Martín donde estoy yo.
Leo en Salamandra otro poema y me encuentro con unos versos que subrayé hace años:
Dormida eres más grande que la noche
pero tu sueño cabe en este cuarto.
jueves, diciembre 30, 2004
Intento escribir una sextina
30-12-04:
Estoy en la sala. El sol de la tarde llega hasta mis pies. Piso las sombras de las hojas. Piso la luz. El sol de diciembre en esta casa cumple años, cumple una edad amable de silencios. Intento escribir otra sextina. Veré si puedo.
Recuerdo a José Gorostiza. Lo recordé en el párrafo anterior. Recordé un verso suyo: “Cumple una edad amarga de silencios”.
Esta estrofa sería la primera de la sextina en ciernes:
Me habita en esta hora una extraña
Sensación de miedo, es tal vez la
Misma sensación que de sorpresa
Me tomó una inolvidable tarde de
Diciembre. Descansaba sobre este
Sofá y estaba frente al mismo cielo.
(Las últimas palabras forman un verso de Lezama Lima)
Estoy en la sala. El sol de la tarde llega hasta mis pies. Piso las sombras de las hojas. Piso la luz. El sol de diciembre en esta casa cumple años, cumple una edad amable de silencios. Intento escribir otra sextina. Veré si puedo.
Recuerdo a José Gorostiza. Lo recordé en el párrafo anterior. Recordé un verso suyo: “Cumple una edad amarga de silencios”.
Esta estrofa sería la primera de la sextina en ciernes:
Me habita en esta hora una extraña
Sensación de miedo, es tal vez la
Misma sensación que de sorpresa
Me tomó una inolvidable tarde de
Diciembre. Descansaba sobre este
Sofá y estaba frente al mismo cielo.
(Las últimas palabras forman un verso de Lezama Lima)
miércoles, diciembre 29, 2004
Lo que pudo haber sido
29-12-04:
Las cosas como fueron. Es el título del volumen que reúne cuatro bellos libros de poesía de Eloy Sánchez Rosillo, antes del insuperable La vida . En un blog amigo puede leerse un poema de este libro: www.isladerobinson.blogspot.com
Las cosas como pudieron haber sido. Es el ejercicio que uno suele hacer y que frecuentemente lo condensa un verso de Darío: “la pérdida del reino que estaba para mí”.
Sin el dolor de Rubén, podríamos pensar en el avión que no tomamos un día (no se cayó, pero hubiéramos llegado a otra hora y conocido a la diosa ambarina). En la invitación que no aceptamos (nos esperaba en la cita la revelación de algún secreto). En los ojos que insinuaban algo, pero que nunca más volviste a ver. En el proyecto académico que debías concluir y que cambiaste por una incertidumbre de la que no te has arrepentido. En las ilusiones que sustituiste por otras ilusiones. En la película que dejaste de ver y que tiene la escena de toda tu vida. En la puerta que no tocaste una mañana. En esa otra puerta que no abriste una tarde. En la decisión de tus padres de no insistir en enviarte a Mérida a estudiar. En la llamada que no le contestaron a Cesare Pavese un día de agosto del 50...
P.D: Hay una edición de Las cosas como fueron (Tusquets) que incluye el quinto libro de poemas de Sánchez Rosillo: el ya mítico La vida. La primera edición de Las cosas como fueron la publicó Andrés Trapiello en La veleta.
Las cosas como fueron. Es el título del volumen que reúne cuatro bellos libros de poesía de Eloy Sánchez Rosillo, antes del insuperable La vida . En un blog amigo puede leerse un poema de este libro: www.isladerobinson.blogspot.com
Las cosas como pudieron haber sido. Es el ejercicio que uno suele hacer y que frecuentemente lo condensa un verso de Darío: “la pérdida del reino que estaba para mí”.
Sin el dolor de Rubén, podríamos pensar en el avión que no tomamos un día (no se cayó, pero hubiéramos llegado a otra hora y conocido a la diosa ambarina). En la invitación que no aceptamos (nos esperaba en la cita la revelación de algún secreto). En los ojos que insinuaban algo, pero que nunca más volviste a ver. En el proyecto académico que debías concluir y que cambiaste por una incertidumbre de la que no te has arrepentido. En las ilusiones que sustituiste por otras ilusiones. En la película que dejaste de ver y que tiene la escena de toda tu vida. En la puerta que no tocaste una mañana. En esa otra puerta que no abriste una tarde. En la decisión de tus padres de no insistir en enviarte a Mérida a estudiar. En la llamada que no le contestaron a Cesare Pavese un día de agosto del 50...
P.D: Hay una edición de Las cosas como fueron (Tusquets) que incluye el quinto libro de poemas de Sánchez Rosillo: el ya mítico La vida. La primera edición de Las cosas como fueron la publicó Andrés Trapiello en La veleta.
domingo, diciembre 26, 2004
Carpentier, Caracas y lo real maravilloso
26-12-04:
Hoy Alejo Carpentier estaría cumpliendo cien años. Los está cumpliendo, en realidad. Vuelve a sus calles de La Habana, vuelve a sus columnas, vuelve a la casa de El siglo de las luces. Vuelve al reino de este mundo. Y lo leo en paz esta mañana.
En una conferencia que dio en Yale, en 1979, dijo esto:
Yo que he asistido del cuarenta y cinco al cincuenta y cinco -diez años- a la transformación de Caracas, he visto esto que es inconcebible para un europeo, y forma parte de lo que podemos llamar lo real maravilloso americano. En Caracas ha pasado esto que, vuelvo a decirlo, es inconcebible para un europeo: se ha tomado una ciudad, se ha borrado y se ha colocado otra en su lugar, sencillamente. Yo he estado en Caracas hace tres años, y con mucho trabajo, todavía encontré algunos vestigios -unas cuantas casas, una tienda con un letrero floreado a la manera antigua de cuando Caracas era la ciudad de los techos rojos. Hoy es la ciudad del cristal, del vidrio, del cemento armado, de la locura...
Hoy Alejo Carpentier estaría cumpliendo cien años. Los está cumpliendo, en realidad. Vuelve a sus calles de La Habana, vuelve a sus columnas, vuelve a la casa de El siglo de las luces. Vuelve al reino de este mundo. Y lo leo en paz esta mañana.
En una conferencia que dio en Yale, en 1979, dijo esto:
Yo que he asistido del cuarenta y cinco al cincuenta y cinco -diez años- a la transformación de Caracas, he visto esto que es inconcebible para un europeo, y forma parte de lo que podemos llamar lo real maravilloso americano. En Caracas ha pasado esto que, vuelvo a decirlo, es inconcebible para un europeo: se ha tomado una ciudad, se ha borrado y se ha colocado otra en su lugar, sencillamente. Yo he estado en Caracas hace tres años, y con mucho trabajo, todavía encontré algunos vestigios -unas cuantas casas, una tienda con un letrero floreado a la manera antigua de cuando Caracas era la ciudad de los techos rojos. Hoy es la ciudad del cristal, del vidrio, del cemento armado, de la locura...
viernes, diciembre 24, 2004
Ulises
24-12-04:
La figura de Ulises (o su sombra, según Piero Boitani) atraviesa casi toda la literatura occidental. Desde Virgilio hasta Goethe pasando por Dante. Y desde Goethe hasta todo el siglo XX.
Antes de Virgilio, Platón. Y en el siglo XX, Joyce, Pound, Borges, Canetti, entre otros, tuvieron presente a Ulises.
Prefiero la Odisea a la Ilíada. ¿Será esa preferencia mi talón de Aquiles? Como ven, no puedo escapar de la Ilíada, aunque prefiera la Odisea.
Leo en el libro de Boitani que William Golding le dijo una noche que "quien prefiere la Odisea a la Ilíada tiene corazón de mujer". Con Boitani digo yo: es un honor formar parte, aunque sólo sea a través de la poesía, del sexo femenino.
La figura de Ulises (o su sombra, según Piero Boitani) atraviesa casi toda la literatura occidental. Desde Virgilio hasta Goethe pasando por Dante. Y desde Goethe hasta todo el siglo XX.
Antes de Virgilio, Platón. Y en el siglo XX, Joyce, Pound, Borges, Canetti, entre otros, tuvieron presente a Ulises.
Prefiero la Odisea a la Ilíada. ¿Será esa preferencia mi talón de Aquiles? Como ven, no puedo escapar de la Ilíada, aunque prefiera la Odisea.
Leo en el libro de Boitani que William Golding le dijo una noche que "quien prefiere la Odisea a la Ilíada tiene corazón de mujer". Con Boitani digo yo: es un honor formar parte, aunque sólo sea a través de la poesía, del sexo femenino.
Todas las imágenes de Cernuda
24-12-04:
Cuatro y media de la mañana. Me asomo al balcón y contemplo el cielo nublado. Sólo veo una luz que titila y pasa. Debe ser un avión que está volando a mucha altura porque no oigo ruido alguno. Hace un poco de frío. Mis vecinos duermen. La ventana abierta de un apartamento me deja ver la pantalla de un televisor que dejaron encendido. Retorno a la sala. La siento cálida, acogedora.
El año comienza a despedirse en serio. Ya no es cuento. Hoy es víspera de la navidad. Cuchi hará un pavo que llevaremos a la cena de esta noche en casa de los Guerrero. Yo sigo sin muchas ganas de ir, pero iré.
Tengo cerca varios libros. Uno de ellos es 2666, de Bolaño, cuya lectura tuve que interrumpir a mi pesar. Anoche enganché nuevamente en sus páginas. Otro libro al que puedo echar mano para que me acompañe esta mañana del 24 de diciembre del 2004 es el volumen III de la Obra Completa de Luis Cernuda. Lo abro y leo en una de sus últimas páginas: “Una mujer sale del espejo. Me enamoraré de ella, y escucharé a su lado cómo va tornándose blanco, próxima ya la playa, el verdor de las olas”.
Miro la ventana. Es un espejo. No sale de él una mujer. Corrijo: Oigo la ventana. Es una mujer. Sale de ella un espejo. Y del espejo sale un cuadro de Felipe Herrera.
Si no temiese despertar a Cuchi y a mis hijos, pondría a todo volumen música de Tomás Luis de Victoria en este momento para hacer visibles todas las imágenes de Cernuda.
Cuatro y media de la mañana. Me asomo al balcón y contemplo el cielo nublado. Sólo veo una luz que titila y pasa. Debe ser un avión que está volando a mucha altura porque no oigo ruido alguno. Hace un poco de frío. Mis vecinos duermen. La ventana abierta de un apartamento me deja ver la pantalla de un televisor que dejaron encendido. Retorno a la sala. La siento cálida, acogedora.
El año comienza a despedirse en serio. Ya no es cuento. Hoy es víspera de la navidad. Cuchi hará un pavo que llevaremos a la cena de esta noche en casa de los Guerrero. Yo sigo sin muchas ganas de ir, pero iré.
Tengo cerca varios libros. Uno de ellos es 2666, de Bolaño, cuya lectura tuve que interrumpir a mi pesar. Anoche enganché nuevamente en sus páginas. Otro libro al que puedo echar mano para que me acompañe esta mañana del 24 de diciembre del 2004 es el volumen III de la Obra Completa de Luis Cernuda. Lo abro y leo en una de sus últimas páginas: “Una mujer sale del espejo. Me enamoraré de ella, y escucharé a su lado cómo va tornándose blanco, próxima ya la playa, el verdor de las olas”.
Miro la ventana. Es un espejo. No sale de él una mujer. Corrijo: Oigo la ventana. Es una mujer. Sale de ella un espejo. Y del espejo sale un cuadro de Felipe Herrera.
Si no temiese despertar a Cuchi y a mis hijos, pondría a todo volumen música de Tomás Luis de Victoria en este momento para hacer visibles todas las imágenes de Cernuda.
miércoles, diciembre 22, 2004
Marcel Duchamp
21-12-04:
Seis de la mañana. Reanudo la lectura de 2666.
Pienso en la poesía de Leopoldo María Panero, mientras Lola, en las páginas de Bolaño, llega al manicomio de Mondragón. Llega a Mondragón porque está obsesionada por el poeta allí recluido. Va todos los días y se asoma a las rejas para tratar de divisar a su poeta. Hoy no lo ha conseguido. Lola, más loca que Panero, estuvo follando hace unas páginas en un cementerio con un taxista de apellido Larrazábal.
Es un misterio para Amalfitano la aparición de un libro de Rafael Dieste en una de sus cajas. Se trata de Testamento Geométrico. No se explica Amalfitano cómo pudo aparecer ese libro allí. No es un volumen de poemas (Amalfitano cree recordar que Dieste es un poeta gallego o por lo menos, aquerenciado en Galicia desde hace años). Es, en efecto, un libro de geometría. La edición corresponde a un homenaje que le hacen a Dieste unos amigos. Veo los nombres de éstos e identifico a uno: Felipe Fernández Armesto, el autor de Historia de la comida, estupendo libro que hace poco me regaló Joaquín Marta Sosa y que jamás colgaré en el tendedero de ropa para hacer el homenaje que Amalfitano le hizo a Marcel Duchamp. Mi "Duchamp" está en el balcón. Es un freezer.
Seis de la mañana. Reanudo la lectura de 2666.
Pienso en la poesía de Leopoldo María Panero, mientras Lola, en las páginas de Bolaño, llega al manicomio de Mondragón. Llega a Mondragón porque está obsesionada por el poeta allí recluido. Va todos los días y se asoma a las rejas para tratar de divisar a su poeta. Hoy no lo ha conseguido. Lola, más loca que Panero, estuvo follando hace unas páginas en un cementerio con un taxista de apellido Larrazábal.
Es un misterio para Amalfitano la aparición de un libro de Rafael Dieste en una de sus cajas. Se trata de Testamento Geométrico. No se explica Amalfitano cómo pudo aparecer ese libro allí. No es un volumen de poemas (Amalfitano cree recordar que Dieste es un poeta gallego o por lo menos, aquerenciado en Galicia desde hace años). Es, en efecto, un libro de geometría. La edición corresponde a un homenaje que le hacen a Dieste unos amigos. Veo los nombres de éstos e identifico a uno: Felipe Fernández Armesto, el autor de Historia de la comida, estupendo libro que hace poco me regaló Joaquín Marta Sosa y que jamás colgaré en el tendedero de ropa para hacer el homenaje que Amalfitano le hizo a Marcel Duchamp. Mi "Duchamp" está en el balcón. Es un freezer.
sábado, diciembre 18, 2004
La obra póstuma de Roberto Bolaño
18-12-04:
Comencé la lectura de 2666. Es algo fascinante. Me provoca colocar un cartel que diga: “Se agradece silencio. Estoy leyendo 2666”. Lo que más me provoca es que la gente al leer ese cartel se retire con respeto y se vaya a hacer lo mismo y que coloque un cartel idéntico. Y que por mucho tiempo todos en el mundo hagamos silencio porque estamos leyendo 2666, o dejando que otros lo hagan en larguísima y calmada entrega a unas páginas tan interminables como fecundas.
Comencé la lectura de 2666. Es algo fascinante. Me provoca colocar un cartel que diga: “Se agradece silencio. Estoy leyendo 2666”. Lo que más me provoca es que la gente al leer ese cartel se retire con respeto y se vaya a hacer lo mismo y que coloque un cartel idéntico. Y que por mucho tiempo todos en el mundo hagamos silencio porque estamos leyendo 2666, o dejando que otros lo hagan en larguísima y calmada entrega a unas páginas tan interminables como fecundas.
miércoles, diciembre 15, 2004
El cielo sea contigo esta mañana
15-12-04:
Los cielos múltiples, que dice María Zambrano.
Este cielo, aquél.
Mi cielo, tu cielo.
Los cielos de cada uno.
Nuestros cielos secretos.
Los cielos perdidos.
Los cielos imaginados.
Los cielos que pudieron haber sido.
Los otros cielos.
Los cielos de París con aguacero.
Los cielos borrascosos.
Los cielos de la noche sosegada,
en par de los levantes de la aurora.
Los cielos del Levante español.
Los cielos australes.
Los cielos de la locura.
Los cielos de la muerte.
Los cielos de Argensola:
cielos azules que todos vemos
y que no son ni cielos ni azules.
Los cielos de William Blake,
rayados como su tigre.
Los cielos que se caen.
Los cielos de Dante,
de nuestro Dante que está en los cielos.
Los cielos que me tienes prometidos.
Los cielitos lindos.
Los cielos de esmalte.
Los cielos del luciente honor gongorino.
Los cielos donde pascen estrellas.
Los cielos de Barquisimeto,
mis cielos.
Los cielos de Turner,
devastados,
tus cielos.
Todos los cielos, el cielo.
El cielo sea contigo está mañana.
Los cielos múltiples, que dice María Zambrano.
Este cielo, aquél.
Mi cielo, tu cielo.
Los cielos de cada uno.
Nuestros cielos secretos.
Los cielos perdidos.
Los cielos imaginados.
Los cielos que pudieron haber sido.
Los otros cielos.
Los cielos de París con aguacero.
Los cielos borrascosos.
Los cielos de la noche sosegada,
en par de los levantes de la aurora.
Los cielos del Levante español.
Los cielos australes.
Los cielos de la locura.
Los cielos de la muerte.
Los cielos de Argensola:
cielos azules que todos vemos
y que no son ni cielos ni azules.
Los cielos de William Blake,
rayados como su tigre.
Los cielos que se caen.
Los cielos de Dante,
de nuestro Dante que está en los cielos.
Los cielos que me tienes prometidos.
Los cielitos lindos.
Los cielos de esmalte.
Los cielos del luciente honor gongorino.
Los cielos donde pascen estrellas.
Los cielos de Barquisimeto,
mis cielos.
Los cielos de Turner,
devastados,
tus cielos.
Todos los cielos, el cielo.
El cielo sea contigo está mañana.
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