martes, mayo 29, 2012

Sonora prenda por Alonso hallada

Granada. Generalife

El toledano acaba de conocer por su amigo Juan una insuperable maravilla e imagina el gusto que ella habrá de depararle. Así, comienza a ensayarla con pie firme. Se le pone -con razón- que muy pronto será suya, y agradece a Dios que al embajador de la Serenísima se le haya ocurrido confiarle a Juan este prodigio.

Es el año 1526 y en la corte carolina de Granada están sonando ya endecasílabos.

Cuando Dámaso Alonso se refiere al hecho anterior en un bellísimo ensayo sobre Garcilaso, se emociona, y al describir el instrumento que, vía Navagero, había llegado de Italia a oídos de Boscán, desliza en su prosa una frase que tomo para mí como la mejor definición de dicho metro. Esa frase es, por cierto, un redondo endecasílabo:

Dulce violín de musical madera.

Provoca asaltar a Garcilaso y responder:

Sonora prenda por Alonso hallada.








domingo, mayo 20, 2012

Borges y el regalo interminable


Jorge Larco. Oleo


“…ahora es ilimitada, incesante, capaz de cualquier forma y cualquier color y no atada a ninguno”
(Borges, The unending gift)

Siempre está ahí.
A veces es sólo su blancura en la pared, la extensa lejanía de su música.
Ha sido acuarela en las mañanas de lluvia, óleo vespertino en el verano.
Un día fue oro de los tigres y lo vi moverse, en Sumatra o en Palermo.
Siempre está ahí, interminable.
No sé si es una versión de mi libro de arena
o un simple regalo que Jorge Larco no ha terminado de pintar.

viernes, mayo 18, 2012

Juan Rulfo y el caballo


Fotógrafo: JUAN RULFO. ¿Están acá el caballo del texto citado y el motivo de su pánico?


El 15 de mayo del 2017 recordaremos a Carlos Fuentes. Habrán transcurrido cinco años de la despedida que le hacemos desde el martes pasado, pero el gran momento de la memoria mexicana será al día siguiente: el centenario de Juan Rulfo.

Rulfo es el iniciador de un nuevo tipo de novela en español. Su Pedro Páramo, alucinante lección de estilo, es también el libro de la geografía desolada que América lleva en el alma. A todos, de algún modo, nos cambió Pedro Páramo. Ningún lector fue el mismo después de que Juan Rulfo le recordó sus mitos.

Ahora abro su pequeña y grande obra maestra y extraigo este prodigio equino:

Un caballo pasó al galope donde se cruza la calle real con el camino de Contla. Nadie lo vio. Sin embargo, una mujer que esperaba en las afueras del pueblo contó que había visto el caballo corriendo con las piernas dobladas como si se fuera a ir de bruces. Reconoció el alazán de Miguel Páramo. Y hasta pensó: `ese animal se va a romper la cabeza`. Luego vio cuando enderezaba el cuerpo y, sin aflojar la carrera, caminaba con el pescuezo echado hacia atrás como si viniera asustado por algo… dejado allá…”

"Hay un México de luz en Rulfo", dijo Carlos Fuentes al ver algunas fotos del autor de El llano en llamas. Veamos la de arriba donde podría estar el caballo del texto transcrito, así como el motivo de su pánico.

miércoles, mayo 16, 2012

Paredes


El poeta Gamoneda mira las paredes de su casa y se entristece. Toma la pluma y escribe un blue que me gusta, pero, aún así, prefiero las paredes de Hernández, pintadas, no vacías.

Las paredes…

(Veo una foto con paredes llenas de luz. Es la casa madrileña de Vicente Aleixandre, en la mítica calle que ahora lleva su nombre):






martes, mayo 15, 2012

Carlos Fuentes visto por Martín en Madrid




CARLOS FUENTES en Madrid. Junio 1999. Foto: MARTIN CASTILLO MORALES

Creo recordar que cuando Martín le mostró a Carlos Fuentes la foto que le hizo hace 13 años en Madrid, el gran novelista le dijo algo así como "Me pusiste más viejo". Martín lo recordará mejor. Yo sólo soy un testigo referencial, que guarda orgulloso el retrato que su hijo le hizo al gran escritor, padre a su vez de un fotógrafo que se fue de este mundo siendo muy joven. La foto la colgué en mi facebook el pasado 11-11-11, día en que Fuentes cumplió 83 años. La precedió este breve texto:
“Hoy, 11-11-11, CARLOS FUENTES está de cumpleaños. En este retrato que Martín le hizo en el año 99 le adelantó los 83 años que ahora cumple.

Releo la novela Cumpleaños, que tanto me gustó en el 70 y que forma con Aura, un díptico maravilloso y terrible. En voz alta me repito algunas de sus páginas borgeanas y paladeo las muchas vidas del cumpleañero de la novela, para imaginarme de nuevo “teólogo en fuga... labriego numeroso en tierras de Poitiers y falconero de un duque español en mi siguiente resurrección…”.

Busco subrayados y encuentro líneas sobre la memoria. Me acuerdo entonces que la dedicatoria de este libro me encantaba y a ella voy para recitármela de nuevo, como si cada sílaba fuese una gota: `A Shirley MacLaine, recuerdo de la lluvia en Sheridan Square`”.



Carlos Fuentes y las buenas conciencias



La casa de Las Buenas Conciencias, en Guanajuato

Lo leí mucho y con enorme gusto en una época. Siempre lo admiré. Lo admiro. Cuando hace un par de años visité por vez primera Guanajuato, fui a ver la casa de Jaime Ceballos, el personaje de su novela Las buenas conciencias. Ninguna placa identificaba en ella la presencia de Carlos Fuentes. Compré un libro en la pequeña librería de viejo de la esquina y hablé del novelista con la dueña. Al despedirme le dije: "Ojalá que en mi próxima ...visita el nombre de Carlos Fuentes comparta ya su luz con el resplandor de estas paredes". Nos despedimos recordando algunas páginas de su bella novela galdosiana.

Leo ahora el comienzo del capítulo 1 y miro una foto que le hice a la casa:

"Esta es la gran casa de cantera, habitada hasta el día de hoy por la familia. La historia de Guanajuato ha patinado sus muros de piedra rosa. Las vidas de los Ceballos, sus alcobas y corredores. La gran casa de cantera, situada entre la bajada del Jardín Morelos y el Callejón de San Roque, frente al templo del mismo nombre y a unos metros de la hermosa plazuela a la que dan fama, año con año, las representaciones, en un escenario casi natural de faroles, árboles, rejas, muros ocres y cruces de piedra, de los entremeses de Cervantes".

Cierro el libro y agradezco a Carlos Fuentes tantas emociones, tantas páginas entrañables. El ahora descansa en paz, pero aquí esta su prodigiosa luz mexicana.

domingo, abril 22, 2012

Un ovillejo para G. Caín

PARA G. CAIN, POR SU CUMPLEAÑOS

¿Quién se fue de espacio yermo?
Guillermo
Con toda su gracia habanera
Cabrera
y su verbal juego radiante
Infante

En su novela hilarante
de tres tigres en La Habana
ruge en primera plana
Guillermo Cabrera Infante.

domingo, abril 08, 2012

Una historia mahleriana para el Domingo de Resurrección




Theodor Reik

Pasaba sus vacaciones navideñas en la alta montaña, a tres horas en tren de Viena. Allí descansaba del hastío de su práctica profesional y disfrutaba de aire limpio. Al final de la tarde del 25 de diciembre de 1925 recibió por teléfono la noticia de la muerte de su amigo y colega Karl Abraham. También recibió un encargo, de parte de Freud: pronunciar el discurso en memoria del fallecido, en una reunión especial de la Sociedad Psicoanalítica de Viena, que se realizaría el siguiente seis de enero. En la visita que le hizo en el verano le había visto un aspecto tan radiante que creyó a su amigo recuperado por completo de la enfermedad que desde hace algunos meses padecía. Por eso la noticia lo encontró inerme.

La dureza del impacto le duró sólo unos minutos. Después se ensimismó. Intentó recordar los últimos encuentros con el Dr. Abraham, así como el timbre de su voz. Quiso estimar también la importancia de su pérdida para el movimiento psicoanalítico, pero nada, ni una imagen de lo primero, ni una idea de lo segundo, cobraron forma en su mente entumecida.

Salió del hotel al comienzo de la noche y caminó por el bosque de abetos que da a la cumbre. Era su ruta habitual, pero esta vez la percibió extraña, desconocida. Una atmósfera sombría lo cubría todo. Los árboles habían aumentado su tamaño y casi llegaban al cielo. En su ánimo cundía un espectral silencio. Pensó en el encargo y volvió en sí. Debía ponerse a trabajar en el discurso y le dio vueltas a varios modos de afrontar el importante compromiso. En eso estaba, cuando de pronto se sorprendió a sí mismo tarareando una melodía irreconocible. ¿De dónde la había sacado?, se preguntó. Volvió a tararearla y encontró en un chispazo la respuesta: eran los primeros compases del coro, en el último movimiento de la Segunda Sinfonía de Gustav Mahler. Lo que siguió fue la pequeña y rica historia de una obsesión.

Borges nos ha dicho que sólo una cosa no hay: es el olvido. Creo que lo vivido por nuestro personaje esos días es una de las pruebas de la platónica afirmación del argentino. En vano, Reik quiso olvidar la melodía. Urdió tretas para lograrlo, pero todas fueron inútiles. Empecinada, ella estaba ahí: cuando se levantaba de la cama, cuando se dormía… Con interrupciones que pocas veces superaron una hora, la pertinaz melodía lo invadió sin piedad hasta el momento en que escribió la última frase de su discurso. Ocurrió la tarde del 1 de enero.

Theodor Reik -así se llama nuestro personaje- investigó, analizó y comunicó esa experiencia. Lo hizo en un libro estupendo, lleno de rutas para salir del laberinto. Un libro que interesa por igual, por razones distintas (y en algunos casos, semejantes) a los estudiosos de la asociación de ideas y a los músicos y melómanos  mahlerianos, especialmente. También, a los curiosos y desocupados lectores, entre los que me incluyo.

En ese libro (Variaciones psicoanalíticas sobre un tema de Mahler, Taurus, Madrid, 1975) encontramos pistas que tal vez nos ayudan para la comprensión de algún azar concurrente, pero que sobre todo nos deleitan, mientras nos enteramos de por qué aquella melodía apareció de pronto y fue para el autor una presencia alucinante durante siete días. Lo releo ahora, mientras escucho el coro del último movimiento de la Resurrección de Mahler, que es también la del poeta Klopstock en estos versos:


Te elevarás, oh polvo mío, tras breve reposo.
Dará Él vida inmortal a aquél que le ha invocado

sábado, marzo 17, 2012

María y Paz

Octavio Paz, María Zambrano y Rafael Sardina. México, 1939

Una frase de María Zambrano sobre Artaud: “Hambre de comprensión amorosa padeció Antonin Artaud”. ¿Cómo no recordar esta otra de Octavio Paz: “Hambre de encarnación padece el tiempo”? Ayer, por cierto, vi una foto donde están María Zambrano y Octavio Paz. Los acompaña Rafael Sardina, a quien por el apellido presumo cubano. La foto fue tomada en México el año 1939. Paz sostiene un cigarrillo en su mano derecha y nos mira. María Zambrano lo mira a él. Sardina sonríe y una sombra en la pared, entre el mexicano y la malagueña, duplica la paz de ese momento.  

jueves, febrero 09, 2012

Mi última duquesa. Robert Browning



El cínico esteta que habla en el poema de Browning My Last Duchess no es otro que Alfonso II d`Este, infumable Duque de Módena y Ferrara, cruel hasta el delirio, que tuvo a bien proteger alguna vez a Tasso. La duquesa es Lucrezia di Cósimo de Médici, a quien el energúmeno de su esposo envenenó cuando ella tenía 17 años apenas. Hay un retrato de la duquesa que no hizo, por supuesto, el inventado Fra Pandolfo, sino Alllesandro Allori. Notable, como verán, el encarnado de Lucrezia en ese cuadro.  


MI ÚLTIMA DUQUESA

FERRARA

He ahí mi última duquesa pintada en la pared,
que mira como si estuviera viva. Es lo que llamo
toda una maravilla, fíjese: las manos del Pandolfo
un día entero trabajaron con ahínco. Y ahí está.
¿Podría, por favor, sentarse y contemplarla? Dije
a posta Fra Pandolfo, pues no ven jamás
extraños como usted ese semblante así plasmado,
la hondura y la pasión de su mirar ferviente,
sino que a mí tienden sus ojos (ya que nadie aparta
esa cortina que he corrido para vos que no sea yo)
y preguntarme a mí parecen, si a ello osaran,
cómo esos ojos fueron a parar ahí; así que no el primero

soy vos que a mí se vuelve y lo pregunta. Pues, señor, no fue
sólo presencia de su esposo lo que alzó esa luz
de júbilo a la piel de sus mejillas: fue quizás
ventura del Pandolfo si decía, “El manto cae
sobre la mano demasiado, mi señora”, o bien “Pintar
no debe nunca hacerse en la ambición de reflejar el leve
rubor que baja hasta morir en la garganta”: eso
era cortés, pensaba ella, y condición que puede
bien concitar ese fulgor de júbilo. Tenía un corazón
ella, ¿cómo diré?, muy fácil de alegrar,
o demasiado impresionable; le placía cualquier cosa
en la que su mirada se posara, y su mirada iba por todas partes.
¡Todo era uno aquí, señor! Mi dádiva en su pecho,
la declinante luz del día por poniente,
la rama de cerezas que algún loco intempestivo
quebró en el huerto para ella, aquella mula blanca
en la que daba vueltas a la finca, todos
sacaban de ella por igual señal de aprobación,
o, al menos, un rubor. Daba las gracias a los hombres,
de alguna forma, no sé cómo, igual que si rimara
el don de novecientos años de mi nombradía
con otro de cualquiera. ¿Y cómo rebajarse a amonestarle
algo de tal trivialidad? Incluso con destreza
en el hablar, algo que yo no tengo, hacerle ver
lo que uno deseaba, así, decirle, “Es sólo
esto o lo otro lo que en ti me desagrada; aquí no llegas,
y allí te pasas de la raya", si dejara
que se la aleccionase así y jamás pusiera
su ingenio al mismo rango que el de uno, y se excusara;
incluso ya sería aquello rebajarse y yo prefiero
no rebajarme nunca. Sí, señor, me sonreía, sin ninguna duda,
cuando pasaba por su lado; aunque, ¿quién por allí pasaba sin
una sonrisa parecida? Fue la cosa a más, di órdenes;
luego cesó toda sonrisa. Ahí la tiene
igual que si estuviera viva. ¿Se levanta, por favor? Iremos
con los demás que están abajo. Y le repito,
la conocida liberalidad del Conde, su señor,
es plena garantía de que no habrá justa pretensión
mía de dote que él no vaya a consentir;
bien que su hija y su persona, como confesé
de entrada, sea mi objeto. Es hora de bajar
los dos juntos, señor. Vea, no obstante, ese Neptuno
domando un caballito de mar, una rareza,
que Claus de Innsbruck ha forjado en bronce para mí.


ROBERT BROWNING

(Esta versión es de Carlos Jiménez Arribas. Se encuentra acá:

LA LICENCIA Y EL LÍMITE. Robert Browning
Taducción de Carlos Jiménez Arribas
DVD. Barcelona, 2005)

domingo, febrero 05, 2012

La mañana

 
Domingo de pájaros y en casa. La costumbre me lleva hacia el balcón. Está nublado. Al cedro se le han caído ya las hojas. Me veo en un ritual doméstico, en una intimidad que me redime a diario, mientras hace su trabajo el tiempo. Sé que siempre ha tenido razón Lezama Lima: para el poema guarda el jardín un secreto en geranio convertido. Se trata nada más de poner atención y de sentirse vivo.

domingo, enero 29, 2012

Décimo tercer aniversario de la UNEY

Chema Madoz. Arco

Su breve recorrido académico está signado por un amplio espíritu humanístico, nada frecuente hoy en las casas de estudio del país. Sus nobles desafíos intelectuales frente a las incomprensiones y la medianía, su audacia contra el espacio hostil y la tozudez fascista, su afán de formación para la libertad, la creación y el diálogo;  y su capacidad de resistir todos los embates (aún los que parecen definitivos, ciegos y sordos), son rasgos que la identifican a lo largo de estos trece años, felices y duros, a la vez.

La UNEY pasa con regocijo y orgullo (y cierta majestad, todo hay que decirlo) por el arco de libros y literatura, de ciencia, imaginación y arte, que, desde el 29 de enero de 1999, marcó su entrada a la educación universitaria de Venezuela y el mundo. Allí, entre los libros, está su alma, lejos, muy lejos de mustias autoridades "in partibus", incapaces, por fortuna, de invadir los intangibles.

Celebramos la fidelidad, la confianza y el apoyo valiente de sus amigos, estudiantes, docentes, obreros y personal administrativo. Celebramos la voz de quienes, no oficiales, pueden hablar por ella, con la frente en alto, en todos los escenarios, incluidos los domésticos. 

Desde las luces de afuera (y de adentro, porque todavía las hay) saludamos la historia verdadera de la UNEY, que persiste sobre la apócrifa de estos meses sombríos.

¡Feliz cumpleaños UNEY!

domingo, noviembre 20, 2011

La guitarra y los hijos de los hijos de la ira

Los hijos de la ira ya se han ido. A los hijos de los hijos de la ira, según el poeta Ben Clark (Ibiza, 1985), se les dijo que eran hijos de la bonanza y él añadió: "herederos de todos los despojos". Sin embargo, tocan la guitarra, porque a ella, a la guitarra española, como dijo Lorca, "es imposible callarla". Por encima de cualquier desastre, suena. Y suena resistente, femenina, eterna:
http://www.youtube.com/watch?v=2oyhlad64-s

miércoles, noviembre 09, 2011

Tomás Segovia me visitó esta mañana

Tomás Segovia. Foto: JB

A veces no me lo creo, pero lo que me ocurrió esta mañana parece una prueba irrefutable. No tengo más remedio que admitirlo: el azar concurrente es la forma más armoniosa y exacta de comunicación poética. Desde las seis, antes de leer a María Zambrano y de enviar algún tweet sobre la aurora, estuve tratando de conseguir libros de Tomás Segovia, porque amanecí pensando en él, en su efusiva poesía sobre la luz. Especialmente en un verso en el que  esa luz se convierte en pan de cada día. Entré a la biblioteca de Babel y nada. No se asomaba por ningún estante el bello poeta del perenne exilio. Cuando a punto estaba de desistir, mis ojos dieron con un lomo azul y blanco que de inmediato supe que era la Casa del Nómada.  Lo abrí y reconocí con dolor algo que mi memoria había borrado: ese volumen, por mi incuria, no se recuperó de la mojada que una vez sufrió, y aunque sus hojas no se pegaron, hoy es un manojo de arrugas, para incomodidad de mis dedos y mis ojos. Pero el rezongo duró apenas unos segundos porque el poeta me habló desde una de sus páginas, en prosa, y me dijo: "Ahora que va a hacerse adulto el año, hay cada día una hora en que la vida no ha empezado". Y salí feliz del laberinto (que otros llaman el universo), con la dicha en los labios, repitiéndome gozoso viejos versos de Segovia leídos hace años...
Pasaron unas dos horas y el poeta de Anagnórisis seguía rondando mi memoria. Pensé en escribir algo sobre su poema Besos, por el verso final, incandescente. Nada más. Y me fui después a un libro de María Zambrano, otra presencia tempranera de este día. Al dejarla a ella, abrí la máquina para leer la edición digital de El País. Y leí, leí el titular que anuncia que Tomás Segovia murió hace pocas horas en México. Tenía 84 años y había tomado café conmigo esta mañana, acá, en mi cuarto, donde sentí las ondas serenas de su despedida. Sé que hoy encontraré sus otros libros. Mientras tanto, va este poema, para compartir con mis amigos el asombro y las sorpresas:

BANDERA

Mi tienda siempre fuera de los muros. Mi lengua aprendida siempre en otro sitio. Mi bandera perpetuamente blanca. Mi nostalgia vasta y caprichosa. Mi amor ingenuo y mi fidelidad irónica. Mis manos graves y en ellas un incesante rumor de pensamientos. Mi porvenir sin nombre. Mi memoria deslumbrada en el amor incurable del olvido. Lastrada en el desierto mi palabra. Y siempre desnudo el rostro donde sopla el viento.

Tomás Segovia (España, 1927- México, 8/11/11)

P.D: Tomás Segovia, un poeta luminoso y hondo, habitante del reino de la imagen, murió hoy en una de sus patrias: México. Había nacido en España, en el año 1927. Le memoria de su obra literaria mantendrá su sabia y serena mirada entre nosotros.

Ayer en mi facebook publiqué la nota anterior. Entre otros comentarios, hubo estos:

FCC: Tomás Segovia, poeta siempre, para no incurrir en la grandilocuencia de llamarlo "poeta total", fue también un estupendo ensayista y traductor. Los lacanianos de América Latina y de España le deben muchas de las traducciones del gran psicoanalista francés. En el año 81 estuve a punto de conocer a Segovia, precisamente, en un coloquio sobre Lacan, en el DF. Segovia no llegó. Había viajado a España, donde nació y de la que salió a los 13 años, para convertirse para toda la vida en mexicano, sin abandonar su amor por su lugar de origen. No lo conocí, pero busqué libros suyos que no tenía entonces. Así, descubrí al gran ensayista y estudioso de temas áridos que su pluma convertía en amables. Q.E.P.D
CÉSAR SECO: Lo leí en la PLURAL que dirigió con algo más que acierto Octavio Paz, Cinco sonetos votivos, recuerdo, de un erotismo que sin eludir lo carnal cifraba una manera clarísima (como esta mañana en que lo recibiste) de estar en el mundo, sintiéndolo y haciéndolo, en cada instante y cada hora. Después el poeta Ramón Miranda me acercó a su magnífico libro Casa del Nómada.
FCC: Qué bueno, César, que recuerdes los cinco sonetos votivos que salieron en Plural. Creo que son los mismos que recogió después en Casa del Nómada. Excelentes. Cantos al cuerpo y al amor. En Figuras y Melodías publicó muchos otros sonetos de la misma índole y belleza. Y ya que hablamos de esa composición, no debe olvidarse que Tomás Segovia experimentó la iniciación en la métrica, como todo buen discípulo de la tradición literaria, como todo buen maestro. Cultivó el oficio y pudo darle rienda suelta a su amor por la palabra. Cantó, amó su ritmo y ritmó sus acciones, como aconsejó Darío, otro iniciado en el taller del verso.    



martes, noviembre 01, 2011

La despersonalización del poder


No creo, pues, que nada ni nadie hayan recibido una misión divina que cumplir; es decir, la política es secular o no es política. Si a la política se la reviste de simbolizaciones sacras, entonces estamos camino del totalitarismo

Agapito Maestre (El vértigo de la democracia, 1996)


Cuentan que un día de 1930 varias madres fueron de visita al Kremlin con sus pequeños hijos. Se trataba de un desayuno con el jefe absoluto, quien había dispuesto para sus invitados generosas atenciones. Al salir, uno de los niños preguntó: “Mamá, ¿por qué es tan amable el camarada Stalin?”. La respuesta, lacónica y precisa, se apoyó en la ventaja argumental que otorgan las tautologías y terminó siendo todo un tratado sobre el poder: “Porque es el camarada Stalin”.

Nada habría que agregar ante la redondez de esa constatación irrebatible, si no fuese necesario hacer la salvedad de que la sacralización del poderoso reviste en cada caso diversas particularidades. Así, no se requiere ser Stalin para provocar una respuesta como la transcrita. También un presidente democrático puede concitar adhesiones de esa índole, porque no se trata sólo de la persona ni de la forma de gobierno que consideremos en un momento dado. Se trata también del cargo en sí mismo, de la Silla Presidencial o de la Corona, convertidos en abstracciones que confieren automáticamente potestad y sabiduría a sus depositarios.

Una tradición milenaria en el mundo y cinco veces secular en América Latina (más larga si incluimos al tatloani precortesiano) registra múltiples casos de gobernantes –autoritarios o no- que también fueron “educadores”, “sanadores”, “polifacultos” y “oráculos”. La literatura, con mayor efectividad que la ciencia social, nos ha presentado la esencia y los detalles de ese teatro, tras cuyos bastidores se mueven arquetipos y atavismos. Shakespeare, Camus, y buena parte de la novela hispanoamericana, suplen con profundidad, gracia y permanencia, el vacío explicativo que han dejado muchas teorías “rigurosas” sobre el poder y el personalismo, postuladas desde estratos académicos. Enrique Krauze, en quien se unen el talento literario y la inteligencia del historiador, demostró con su trilogía sobre la historia política de México, que se puede escribir acerca del caudillismo, sin pecar de reductivo. ¿Cómo lo hizo? Reivindicando un género y escribiendo así la biografía de los poderosos, sin temerle a la simplista acusación de carlyleano. Entre nosotros, Manuel Caballero lo ha hecho en forma análoga –y brillante- con Gómez y ahora con Betancourt. De esa manera los memorables libros de Díaz Sánchez (Guzmán, elipse de una ambición de poder) y de Picón-Salas (Los días de Cipriano Castro) van dejando de estar solitarios en la bibliografía venezolana sobre el tema, digna de ser mencionada y releída.  

El actual presidencialismo constitucional venezolano, sustentado en una tradición republicana de personalización del poder, presenta los símbolos clásicos del mismo. Así, nuestros presidentes ocupan el vértice de una pirámide, desde la cual se dirige y divisa al país, aun en estos tiempos de descentralización que avanza lentamente sin comportar una ruptura efectiva con el esquema centralista. Los gobernadores son aún agentes del Ejecutivo Nacional en sus respectivas jurisdicciones y las finanzas estadales dependen todavía del situado constitucional. Se sigue creyendo que el presidente debe estar enterado de todo y resolverlo todo, pese a las modificaciones que la estructura administrativa haya experimentado en algunos ámbitos. El Ministerio de la Secretaría de la Presidencia tutela un amplio elenco de institutos autónomos y de fundaciones públicas, lo que significa nombramientos y rendiciones de cuenta concentrados directamente en Miraflores. Hace algunos meses Eduardo Fernández nos recordaba, fundamentándose en dispositivos de la Constitución de la República, que elegir Presidente es elegir al jefe del Estado, al jefe de la política exterior, al jefe la hacienda pública nacional y al comandante en jefe de las fuerzas armadas, entre otras jefaturas, de las que quizá no deban excluirse las de muchos clubes y numerosos condominios. Si a ello añadimos el halo sacro que pervive en la figura del Presidente, estamos eligiendo a alguien más que a un funcionario público.

Sin que el Presidente sea visto como el detentador exclusivo del poder, y sin que posea la personalidad suficiente para imprimir el sello de la misma a su gobierno, un Presidente de la República, por más mediocre que sea, no deja de irradiar entre nosotros una fuerza especial, aún estando atado sólidamente a una determinada organización política. Es lo que Daniel Cosío Villegas llamó “el estilo personal de gobernar”. Sabemos que la Constitución del 61 consagró una democracia de partidos, no de Presidentes como en México, donde el PRI no mandaba sobre el Presidente, sino al revés. Sin embargo, en Venezuela, aún en las etapas del predominio bipartidista, la figura del Presidente destaca de una u otra forma. Rómulo Betancourt gobernó con su partido, en principio en alianza con Copei y URD y luego sólo con el primero, pero ese período estuvo marcado por su personalidad, más que por las maquinarias que lo secundaron y sustentaban. Su elección en 1958 se debió en buena medida al liderazgo personal que indiscutiblemente ejercía en el país. Recordemos que ejercer ese liderazgo dentro de Acción Democrática era ejercerlo sobre un alto porcentaje de venezolanos. Era un Betancourt rodeado de leyendas, tanto doradas como negras. Recuerdo todavía la especie popular de la pipa ensalmada de Rómulo o de su alma vendida a algún espíritu, única razón que explicaba –para algunos- la circunstancia de que se hubiese salvado del criminal atentado de Los Próceres. Betancourt, brujo o embrujado, era una conseja repetida de boca en boca, pues como se sabe las supersticiones populares no conocen los límites de la razón. Es el pueblo leyendo, también en clave mágica y secreta, sus avatares políticos.

En el establecimiento de responsabilidades y en la búsqueda del culpable, la figura del Presidente es el blanco exacto del común y de las élites. La extraordinaria experiencia venezolana de 1993 ilustra de modo apabullante cómo, en un momento dado, creemos que sacando al Presidente, solucionamos los problemas. ¿Si despersonalizamos el poder, no estaremos evitando la frustración de toparnos con un sustituto al cual también vamos a querer echar más temprano que tarde?

Lo que debe preocuparnos no es que la Presidencia de la República mantenga cierta aureola mítica y una majestad difícil de borrar. Tampoco, que no tengamos Primer Ministro o a alguien en quien descargar nuestro rechazo, sino que quien ocupe la Presidencia no ceda a la tentación del autoritarismo o de la personalización del poder. La democracia se desacraliza o se acaba. Desacralizarla pasa, forzosamente, por un amplio proceso de participación de la comunidad, por cambios sustanciales en la distribución de las competencias públicas. Si bien es cierto que los historiadores apuntan hacia una línea constante de personalismo en la vida política del país, no lo es menos, que también existe una tradición llamada por Augusto Mijares, en un libro más vigente que nunca, “la tradición de la sociedad civil”. El libro es, desde luego, La interpretación pesimista de la sociología hispanoamericana, una magistral refutación de la teoría de las desgracias. Profundizar la democracia no es traspasar el poder de unas élites, duchas en el pragmatismo, a otras élites cultas, gerenciales e hipercríticas. Es explorar una auténtica participación de la sociedad en la política, sin tenerle miedo a los cauces abiertos de la democracia. Iba a decir “del pueblo”, pero el populismo nos expropió esa hermosa expresión hoy marginada del lenguaje político.

La tentación del poder no concluye, necesariamente, en la tentación totalitaria, pero es el paso previo para ello. Mientras más se endiosa al gobernante, más fácil es transitar el camino hacia los autoritarismos y las dictaduras.

Que nuestros actuales candidatos presidenciales tengan en cuenta estas sabias palabras de María Zambrano: “…cuando se llega al poder, para que su ejercicio alcance plenamente el nivel moral, es necesario deshacer este ensueño de sí mismo. Y entonces lo que se tiene que desprender es uno mismo. Se trata no de una objetivación, sino de algo mucho más difícil: de un desprendimiento. El que logra llegar al poder –en cualquier aspecto histórico- tiene que desprenderse de él, al mismo tiempo que lo ejerce”.

Freddy Castillo Castellanos, 9 de julio de 1998.

(Este artículo fue publicado en un suplemento del Ateneo de Caracas en el diario El Nacional, en el mes de julio de 1998)

domingo, octubre 23, 2011

UNEY: Las consecuencias de una resolución que nunca resolvió nada

Los hechos acaecidos con posterioridad a la ilegal e inconstitucional designación de nuevas autoridades para la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY), publicada en Gaceta Oficial No. 39.748 en la resolución 1.374 del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, sólo vienen a confirmar las intenciones de controlar y “entrar a saco” en la UNEY por parte de la jauría politiquera local, con apoyo, esta vez, de altos funcionarios del MPPEU.

En un inicio de actividades que aparentaba normalidad, tras la infeliz decisión del MPPEU, el día 15 de septiembre la UNEY reabre sus puertas para el inicio de actividades administrativas, en tanto que las académicas se iniciaban el 19 del mismo mes. Las personas designadas aparecen en las oficinas del rectorado, presionando por la entrega sin haberse juramentado y sin esperar los tiempos de ley.

El 16 de septiembre en reunión con el Viceministro de Desarrollo Académico del MPPEU, Rubén Reinoso, se adelantó información acerca de los planes del Ministerio, entre otros, la conformación de los Subcomités Regionales de Educación Universitaria. Asimismo el mencionado funcionario expresó el reconocimiento que desde el Ministerio se tiene de la gestión y el trabajo de la UNEY, dejando en claro que el cambio no respondía a una ninguna valoración negativa de la universidad, sino a una "estrategia política", que se limitó a exponer de una manera vaga e imprecisa. Reinoso afirmó, además, que no habría elecciones "en las actuales circunstancias del país y en el contexto de la Ley de Universidades del 70", como si en la UNEY se hubiera pretendido alguna vez desconocer la establecido en la novísima Ley Orgánica de Educación, que permite, como todos saben, un universo electoral universitario democrático e incluyente.

El 22 del mismo mes se realizó una asamblea, donde funcionarios de la Consultoría Jurídica del MPPEU hablaron e insistieron en la potestad de la Ministra Córdova para realizar los cambios. Dijeron además, que los temas planteados por estudiantes, profesores, administrativos y obreros, debían ser respondidos por la propia Ministra Córdova. Las personas designadas como autoridades se limitaron durante la reunión a establecer distancia con la comunidad uneyista y dejando entrever sus planes de sectorizar a los trabajadores de la UNEY, desconociendo así a la Fundación La Comuney, única instancia universitaria en el país que reúne en un mismo seno a docentes, administrativos y obreros.

El día viernes 23 de septiembre la comunidad uneyista se quedó embarcada esperando al Viceministro Reinoso quien había empeñado su palabra en la reunión del día 16, visita que había sido confirmada por el grupo de avanzada del MPPEU en la reunión del día anterior. Los estudiantes inician ese día una toma cultural del rectorado en espera de las autoridades del MPPEU.

El día martes 27 de septiembre con el asalto a las instalaciones del rectorado, perpetrado conjuntamente por la policía del Estado Yaracuy y los funcionarios designados como nuevas autoridades en la írrita resolución del MPPEU, se confirmaron una vez más los oscuros vaticinios de muchas personas que advirtieron acerca de la falta de escrúpulos con que suelen actuar las bandas politiqueras que tuvieron a su cargo la toma por la fuerza de la UNEY. En esa acción se violentaron cerraduras, cambiaron llaves y pusieron fuera de línea equipos contentivos de información de la universidad. Este acto fue llevado a cabo sin ningún procedimiento y contraviniendo toda norma legal. No obstante, al día siguiente se presentó el Viceministro de de Desarrollo Académico, Rubén Reinoso, negando que hubiera habido allanamiento ni procedimiento ilegal alguno, ante el asombro de los numerosos testigos presenciales del asalto policial.

Posterior a esa acción y para completar el dominio total de la institución, el día 29 de septiembre, y contrariando la palabra que el Viceministro Reinoso empeñó en su visita a la UNEY el 16 de septiembre (en la cual indicó que no habría remociones, destituciones, ni “cacería de brujas”) fueron removidos de sus cargos el Jefe de Servicios Generales, el Consultor Jurídico, la Jefa de Recursos Humanos, el Jefe de Planificación y Presupuesto y el Director de Informática. Seguidamente, el día 06 de octubre los interventores procedieron a la destitución del Coordinador del Espacio Académico Ciencias del Deporte, hecha por la rectora designada, por orden directa del Viceministro Reinoso, y en desconocicmiento total de la potestad del Consejo Universitario como máxima autoridad de la institución.

Sin embargo, no fue si no hasta el 11 de octubre en declaraciones al diario Últimas Noticias, que la Ministra Córdova rompió el silencio mediático sobre el caso UNEY, hablando de que según su apreciación las carreras dictadas en la universidad no son pertinentes y del supuesto incumplimiento del rector Castillo en la organización de elecciones. Indicó además, sin rubor alguno, que no puede pedirles la organización de elecciones a las nuevas autoridades designadas.

Continuando con su oprobiosa conducta, los interventores de la UNEY en las últimas dos semanas han despedido ilegalmente y sacado de nómina a los jefes de Servicios Generales, Recursos Humanos, Auditoría Interna y a la asistente a la Consultoría Jurídica, estas dos últimas por medio de disparatadas y casi risibles resoluciones. Adicionalmente están realizando cambios de puestos de trabajo, sin tomar en consideración la experiencia de los trabajadores, ubicándolos en unidades que no corresponden a su perfil. Prohibiciones de acceso, amenazas y presiones a los trabajadores (sobre muchos de los cuales pesa la posibilidad de ser despedidos) rubrican los indignos actos de los interventores de nuestra universidad.

Todos los hechos referidos sólo vienen a acrecentar el memorial de agravios infligidos a la UNEY, desde donde seguimos aguardando por justicia, que no del altísimo, quien parece estar muy ocupado por estos días, sino de la justicia de los hombres, de los hombres y mujeres de bien.

martes, octubre 18, 2011

No fue un plagio a Borges. Fue a Cabrera Infante

 
 Borges, por Diane Arbus
Cabrera Infante


Mucho antes de Fernández Mallo, el juego borgeano sobre textos de Borges ya constituía uno de los muchos modos de homenajear (o profanar) al gran escritor porteño. En un pequeño y olvidable libro de ensayos publicado en 1984, el autor de este blog incurrió en esa práctica que algunos todavía creen plagio, Kodama entre ellos.

Con ironía avant la lettre, debo informar que el hipotexto borgeano de Incisiones (así se titula ese viejo librito) era, precisamente, una hermosa dedicatoria a María Kodama. Mi ironía (la de entonces, no la de ahora) consistió en presentar expresamente la dedicatoria que hice a mi padre, no como un plagio a Borges, sino a Cabrera Infante. Copiaba el recurso, no el texto.  Eran dos homenajes en uno. O tres (incluía a Kodama de modo oblicuo) o hasta cuatro, porque, desde luego, allí estaba mi padre, inocente en todo eso.  

Transcribo el cuerpo del delito, protegido de las amenazas de Kodama, no sólo por la prescripción de una posible causa legal, sino por el desconocimiento absoluto de este remoto y pequeño antecedente de “plagio” que se defendió a sí mismo con una anticipada y socarrona confesión:


IMPRESIÓN

Del número de hechos indescifrables que conforman el mundo o el decurso de las horas, la dedicatoria de un libro no es precisamente el menos esotérico. Se la aprecia como un tributo, una gracia. Abstracción hecha de la displicente moneda que la costumbre cristiana deposita en la mano del miserable, todo presente auténtico es mutuo. Quien da no prescinde de lo que da. Entregar y recibir son lo mismo.

Similar a cualquier acto del cosmos, la ofrenda de un libro es un ritual. Aun podría considerarse como la manera más nítida de decir un nombre. Yo digo en este instante el suyo, José Manuel Castillo Díaz. Cuántas alboradas, cuántas lluvias, cuántas vegetaciones del Este y del Oeste, cuántos poetas.

FCC
Barquisimeto, 8 de julio de 1983.

(La dedicatoria de este libro no es, como algún lector atento podría creer, un plagio a Borges. Es un plagio sí, pero a Cabrera Infante. Interesados revisar el epílogo de Exorcismos de esti(l)o).
                                             


sábado, octubre 08, 2011

Foto de familia en los cincuenta

 
LA 17
Este es el estrecho desfiladero de la escolástica.
Unos metros más allá sale Reyes Yánez con sus libros.

Ya hemos pasado la casa del hierro que Ananías cuida por las noches.

Este es el viejo bufón de la corte de San Juan
que dice estar loco como siempre.

Por esta ventana puedes asomarte a la Edad Media.
No te asustes. Es Fata Morgana
que despierta.

Este es el camino de regreso,
la orilla donde está la señora de las aves.
Con ella comenzaba el antiguo ritual de los almuerzos.

Esta es la clínica de los odontólogos
que se precipita en diagonal hacia Sicilia
(“Se hacen y se componen”, según el inquilino).

Esta es la esquina de don Jacinto.
A las dos en punto,
al borde misterioso de la acera está Gonzalo.
Espera a los amigos.

Este es el sitio exacto para mirar el cielo
cuando mi tío llegaba del mercado.

Y ésta, por fin,
es mi casa,
collado azul
frente al zaguán.

Los cuatro estamos atentos,
aunque yo haya desviado la mirada.
 
Si te fijas bien,
los ojos nos delatan.

Guillermo Sucre y la casa que dejamos un día

Guillermo Sucre en un poema memorable habla de la casa que dejamos un día y que no volveremos a ver, como si fuese una nave segada por el fuego.

Porque me constata un hecho ineludible, tengo por sabio ese bello poema de Sucre: las casas idas o dejadas son las sombras de un difícil reino que sólo -y muy pocas veces- recobramos con palabras.

martes, agosto 16, 2011

Edgar Abreu esta mañana en el parque


Una mala noticia nos esperó hoy después de la caminata. Habíamos visto un hermosísimo cardenalito en el Parque del Este. Casi increíble, con un penacho rojo imponente. ¿Qué nos anunciaba esa bella imagen? Lo sabríamos un poco más tarde.   Una llamada del Turco Najul, quien a su vez había recibido la noticia de Enrique Ron, nos informó de la muerte de Edgar Abreu, nuestro querido amigo y compañero de trabajo.

Edgar falleció anoche, poco después de las 8, en Margarita. Allí vivía,  tras  su último y feliz  matrimonio. Combatió con un cáncer a lo largo de cinco años, pero no pudo más. El cuerpo va buscando sosiego para el alma y llega el momento en que lo encuentra.

Dos amores lo acompañaron en estos años: el de la UNEY y el de Elisabeta, su  esposa. Creo que el cardenalito que esta mañana vimos en el parque era Edgar, libre y radiante, reconciliado con el mundo, en paz con todos y consigo mismo.

Desde anoche estaba Cuchi angustiada por Edgar. Me lo dijo y hablamos de Elisabeta. Por eso esta tarde, ya sereno, puedo hacer la lectura de esos hilos secretos. Esas lecturas -no hay más remedio- siempre son lecturas poéticas.

Escribí el obituario de la UNEY que saldrá mañana en la prensa local y nacional. También hice una breve nota para nuestra página web que ya está colgada en el blog Duelos y Quebrantos:  http://wwwconuqueando.blogspot.com/2011/08/edgar-abreu-olivo-en-la-uney.html  No mucho se debe decir y escribir en estos momentos tan cruciales.

Miradas y palabras suyas nos ayudan y ayudarán siempre, sólo porque supo transmitirlas con afecto y en el momento  oportuno.

Gracias, querido Edgar, por esa especial cercanía.